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Gas del Catatumbo

Miércoles, 4 de Diciembre de 2019
Norte de Santander está pagando caro, en este momento, uno de los tantos retrasos en el campo de la infraestructura, como lo es la falta de conexión al gasoducto.

Norte de Santander está pagando caro, en este momento, uno de los tantos retrasos en el campo de la infraestructura, como lo es la falta de conexión al gasoducto, conocido también como el Sistema Nacional de Transporte de Gas.

Por dicho motivo, de tamaño gigantesco y que habla por sí solo del retraso que registra esta región en aspectos tan importantes como ese, el Bloque Paz se quedó esperando propuestas de los oferentes interesados en venir a explorarlo y explotarlo. No llegó ninguna.

Utilizando el espejo retrovisor podríamos señalar responsables a los gobernantes, congresistas y dirigentes del pasado, porque aunque sabedores de que nuestro Catatumbo tiene un gran potencial energético, se quedaron cortos o  fallaron porque nunca le metieron el hombro para que el departamento hiciera parte de la línea de conducción de gas.

Las excusas sobrarán y las evasivas para asumir o aceptar responsabilidades, también. Pero bueno, ahora teniendo ya bases firmes de que el área Catatumbo 4, llamado Bloque de la Paz, cuenta con un enorme potencial para la producción gas, se debe emprender la cruzada para que dicha tarea pendiente logre el objetivo de que las autoridades energéticas nos den esa alternativa de  hacer parte del sistema conductor del importante combustible.

Es muy importante lo dicho por la Agencia Nacional de Hidrocarburos al frente de la cual se encuentra el nortesantandereano Miguel Morelli Navia, de que hará una explotación directa en la zona a través de un programa de sísmica 2D de 140 kilómetros en el corregimiento Las Mercedes en Sardinata y también planean hacer un pozo estratigráfico con una profundidad de 9.200 pies en Tibú, para tomar muestras del subsuelo y obtener información geológica del potencial de gas de la zona.

Pero aquí también debemos tratar otro tema que, sin duda alguna, debe quedar bien claro cuando a esa zona llegue la empresa o consorcio que  finalmente se  encargue de extraer del subsuelo el gas natural, y es el relacionado con garantizarle el suministro a Norte de Santander. 

Nadie entendería, ni los usuarios  residenciales ni los industriales, que esa reserva se vaya a ir a suplir las necesidades de otros departamentos y aquí simplemente nos quedemos como espectadores, viendo como extraen el gas y se lo llevan por el tubo, dejándonos con nuestras necesidades insatisfechas en materia de este combustible.

Y no podrán decirnos que de dónde sacamos esa conclusión o por qué nos anticipamos a los acontecimientos si aquí ya estamos enfrentándonos a eso con el pozo gasífero de Gibraltar, en Toledo, despacha hacia Bucaramanga el gas por  un ducto que tiene capacidad de transportar 42 millones de pies cúbicos diarios, surtiendo solamente en Norte de Santander a San Bernardo de Bata, Gibraltar, Samoré, Toledo, Silos, Labateca, Pamplona y Chitagá.

Los calificativos sobran para ponerle un nombre esta situación. Pero no es el momento para ello. Lo realmente importante es que se les haga entender a los organismos encargados que así como nuestro rico subsuelo da frutos, una región como la nuestra, tan golpeada en  todos los tópicos, por lo menos es merecedora de que ese gas que podría salir de las entrañas sirva para mover las  máquinas que generen empleo local y les faciliten a los habitantes del departamento gozar del beneficio del gas natural en sus  viviendas. Eso no es mucho pedir. Eso es equidad.

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