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‘Guerra en el centro’

Lunes, 5 de Septiembre de 2022
Lo que pasa en el parque Santander y en otros sectores céntricos de Cúcuta es la demostración del fracaso de varias políticas: la de seguridad y la de resocialización de los habitantes de calle.

El título de una película podría ser ‘Guerra en el centro’, pero no es una producción cinematográfica ni la búsqueda de su nombre, sino la radiografía que se describe en la investigación de La Opinión sobre la violencia desatada en el corazón de Cúcuta.

Es un conflicto armado con enfrentamientos armados en  plena calle, masacres a la vista de todos, corrupción, microtráfico, extorsión, amedrentamiento y amenazas en la zona circundante de la Alcaldía.

A pocas calles de la catedral San José se ha escuchado el fragor de las balaceras y la ocurrencia de hechos de sicariato, porque el ‘narcomenudeo’ montó allí un negocio que produce por lo menos 25 millones de pesos diarios.

Y claro, el dominio de esa ‘olla’ que deja 750 millones de pesos al mes, ha degenerado en una mutación de la banda criminal venezolana del Tren de Aragua y de los habitantes de calle, para empeorar las cosas.

La citada organización ahora maneja el ‘servicio’ de escolta de a cambio del 30 por ciento de las ganancias, mientras que muchos de los 1.211 indigentes son utilizados como expendedores de droga y a la vez ellos son consumidores.

Es decir, el centro cucuteño se volvió un sector de alta peligrosidad, porque allí se saltó de ocho homicidios en todo 2021 a 17 asesinatos en lo que va de este año, 11 de los cuales se relacionan con hechos de microtráfico.

Lo que pasa en el parque Santander y en otros sectores céntricos es la demostración del fracaso de varias políticas: la de seguridad y la de resocialización de los habitantes de calle.

¿Cómo así que los feligreses salen de misa o la señora del Palacio Municipal o el estudiante va a tomar el bus en la Fuente Luminosa o unos amigos se reúnen a celebrar frente a la casa y de pronto se ven envueltos en situaciones de guerra?

En materia de percepción de inseguridad eso significa que en ninguna parte de la ciudad nos podemos sentir tranquilos porque si las bandas del microtráfico volvieron el centro en un gran  expendio a cielo abierto de bazuco, cocaína y heroína, imagínense qué podrá ocurrir en los extramuros o en la vereda perdida de la zona rural.

Es hora de revisar, cambiar y modificar, porque una metástasis sería de consecuencias socio-económicas  insospechadas para toda la región.

Así que el alcalde Jairo Yáñez tiene que actuar ya con su gabinete en coordinación con la Policía y los ministerios del Interior y de Defensa para que le den a este caso del centro de Cúcuta la prioridad necesaria, al igual que buscar que Colombia y Venezuela en el proceso de restablecimiento de las en que se encuentran, pongan a las bandas criminales en la mira para su lucha común contra ellas.

La otra consideración que no podemos olvidar, es que estos imperios del crimen están ligados con el narcotráfico, donde Norte de Santander figura en el mundo por tener la mayor producción de hoja de coca, con 40.000 hectáreas cultivadas en el Catatumbo, y por ser un centro de exportación de cocaína a escala mundial.

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