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La eterna migración

Sábado, 20 de Octubre de 2018
El problema está en las causas de las crisis.

Lo que indican las evidencias es que el hombre existe en América, gracias a la migración como fenómeno permanente que le facilita la supervivencia: abandona el lugar donde ya no encuentra formas de bienestar, y marcha hasta encontrarlas.

Migrar es natural en la especie humana desde cuando hizo conciencia de que el sedentarismo ofrece alguna tranquilidad temporal, pero no la suficiente, porque el crecimiento de la sociedad va agotando los recursos, hasta que surge la crisis.

El problema está en las causas de las crisis. Las hay de toda clase, pero gran parte de esas causas tienen que ver con factores externos a cada sociedad, como la imposibilidad de acceder a sus propios recursos, porque otra sociedad se apropió de ellos o está en vías de lograrlo.

Así, las migraciones masivas, como las actuales en el mundo entero, se deben relacionar con la necesidad, programada o no, de recuperar las riquezas despojadas, por ejemplo por Europa a África, a la que el largo colonialismo dejó literalmente en la ruina y con decenas de miles de seres hambrientos y necesitados de lo elemental.

Las metrópolis se saciaron con los recursos naturales de la periferia, a la que asolaron hasta casi aniquilarla, y ahora ese continente necesitado va en busca de lo que, en sana justicia, le corresponde. Europa se hastió con el hambre africana y americana.

Actualmente, hacia Estados Unidos avanza una enorme caravana de gentes de las más pobres de América continental: hondureños que nada tienen, porque su economía permanece en crisis desde hace décadas, pese a sus exportaciones de café y bananos.

Desde luego, hay muy pocas dudas de que la caravana tendrá que disolverse, pues es prácticamente imposible que los hondureños, con niños de brazos, incluso, crucen la frontera entre México y Estados Unidos.

De todos modos, la marcha es parte del creciente fenómeno migratorio que, por estos tiempos, conmueve al mundo. Son masas ingentes de personas sin nada que perder que intentan llegar a países donde a veces sobra el bienestar.

En cierto modo, la migración de hondureños tiene similitudes con la que se registra desde Venezuela: las razones hay que buscarlas en intereses geopolíticos y económicos de las potencias, en este caso, de Estados Unidos.

Los frecuentes cambios políticos, algunos violentos, patrocinados por tres de las principales bananeras del planeta, con intereses en Honduras —Standard, United y Cuyamel— no permitieron el desarrollo del país, en donde el subempleo supera el 70 por ciento y se registran los más altos niveles de miseria después de Haití, el país más pobre del hemisferio.

Ya, antes, Inglaterra y España habían saqueado todas las reservas mineras de oro y plata en Gracias y Comayagua.

El hecho para tener en cuenta está en que las migraciones masivas, más o menos agresivas y violentas, continuará incontenible en los lugares donde haya más pobres sin satisfacción de necesidades básicas, donde la inestabilidad política siga siendo consecuencia de la ambición de los poderosos y su codicia por los recursos naturales de los países débiles.