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La frontera en el largo plazo

Sábado, 5 de Agosto de 2017
Más allá de los planes inmediatos, la frontera requiere de una política seria pensada a muchos años.

Con la coyuntura de la constituyente que se convocó en Venezuela, la frontera volvió a ser noticia. 

Y sucedió, guardadas las proporciones, algo similar a lo del 2012, cuando la expulsión de miles de colombianos radicados en las zonas fronterizas de Venezuela puso a Cúcuta y a Villa del Rosario ante los ojos del mundo entero.

Además de la presencia de corresponsales de la mayoría de los grandes medios internacionales, esta semana estuvieron en la zona la canciller María Ángela Holguín, el director de Migración Colombia, Christian Krüger y los embajadores de Francia y Alemania. 

Los representantes de los países europeos, reportaron tranquilidad y felicitaron al gobierno por la manera en que se ha manejado la situación de la frontera, pues observaron que el manejo que se ha dado al crítico asunto de la frontera ha estado bajo control. 

Como bien lo ha explicado Krüger, el control no significa cerrar o limitar el acceso a quienes cruzan la frontera en busca de alimentos o tratando de llegar a Ecuador o Perú; se trata más bien de establecer mecanismos idóneos para identificar a las personas que ingresan, y para determinar con cifras el panorama migratorio que se ha generado a raíz del recrudecimiento de la crisis en Venezuela.

Con la tarjeta fronteriza la verificación de identidades y la recolección de cifras ha sido posible, permitiendo identificar a cada uno de los 560 mil venezolanos que han solicitado el registro para ingresar a nuestro país y así mismo, establecer que en Colombia hay 47.000 venezolanos con estatuto migratorio legal y que otros 150.000 ya cumplieron los 90 días permitidos sin visa, por lo que estarían incurriendo en la ilegalidad. 

Este documento permite saber quiénes ingresan, con qué frecuencia y hasta los que usan el documento de un tercero para tratar de acceder al territorio colombiano. 

Otra señal importante dentro del plan que el gobierno ha establecido para el manejo de la frontera, tiene que ver con la decisión de desistir por ahora de los espacios para refugiados que en algún momento se pensaron para la ciudad desde el alto gobierno.

Si bien es cierto que la situación de Venezuela sigue siendo crítica y que el panorama que se avizora en el corto plazo para esa nación solo tiende a empeorar, es importante que la atención de la frontera siga siendo permanente. 

Que los planes se sigan perfeccionando para no dejar nada al azar, en caso de que se presente un hecho sorpresivo que obligue a activar los mecanismos de atención establecidos por el Gobierno Nacional. 

Aunque, según Krüger, la estructuración del plan de emergencia está listo, no se ha visto en el terreno una adaptación ni una mejora en los puestos de control ubicados en los puentes que conectan a la frontera. 

El primer campanazo del 2012 habría bastado para prepararse más en materia de infraestructura y de tecnología para controlar y monitorear -con miras al largo plazo- la dinámica fronteriza. 

Más allá de los planes inmediatos, la frontera requiere de una política seria pensada a muchos años; un plan que tenga dolientes con capacidad de decisión y ejecución; un plan que sea realmente materializable y que  tenga recursos fijos destinados para convertir esta frontera en un centro de control moderno, que sirva de piloto para otras latitudes dentro y fuera del país. 

Los episodios que han hecho de esta una zona que acapara la atención del mundo, deben servir para algo más que ser noticia por un rato. 

Y aunque se entiende el hermetismo y la cautela con que se deben manejar los detalles de los planes, sí hace falta que el gobierno conforme un equipo de alto nivel que se dedique a estructurar  esa tan anhelada política de frontera, que permanezca en el territorio y que opere como una gerencia que entregue avances y resultados. 

Ya han existido varias políticas de frontera pero todas se han quedado en el papel. Hoy, sin embargo, las señales y alertas ya han alcanzado otro nivel que no da espera.

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