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La tormenta del gota a gota

Viernes, 12 de Octubre de 2018
El pobre deudor paga la deuda o lo matan.

La usura no es un producto colombiano, siempre ha existido desde que existen el dinero y los necesitados de él. Consiste en cobrar altos intereses, fuera de la ley, a personas que los aceptan a cambio de préstamos de necesidad.

Lo que es auténticamente colombiano es el infame sistema del gota a gota y su componente de muerte. El pobre deudor paga la deuda o lo matan. Cuando menos, lo despojan de lo poco que posee y lo obligan a irse de su lugar de siempre.

Es un sistema criminal exportado a todos los países hispanoamericanos —se sabe de casos en España, México— y a Estados Unidos. El prestamista es, en verdad, un capo con un ejército de cobradores instruidos para arrancarle al prestatario hasta el último centavo… o en muchos casos, hacerlo pagar con la vida.

Este sistema y todo lo que se mueve alrededor es conocido por las autoridades colombianas desde hace largo tiempo, pero nada ni nadie parece detener la codicia de los prestamistas y su afán criminal.

El hallazgo en Los Patios de una casa con la oficina de un prestamista gota a gota llevó a la fiscalía regional a anunciar que investigará el origen de los dineros que allí se manejaban. Sin embargo, nada se dijo de investigar los préstamos, todos ellos ilegales, delictuosos, ni las eventuales amenazas hechas a los deudores.

Porque, suponiendo que el dinero tenga un origen explicable, ¿se le permitiría al prestamista seguir abusando, extorsionando, amenazando y, quizás, asesinando a sus deudores morosos o imposibilitados de pagar?

La fiscalía debe investigarlo todo, y dar un paso fundamental en la liquidación de ese sistema infame que llega a cobrar el 20 por ciento mensual de intereses, que junto con el capital son cobrados cada día, gota a gota —de ahí el nombre—, bajo la amenaza de quedarse con los bienes de la víctima, incluida su vida. Esas mafias, más que cobradores parece que tienen sicarios.

¿Qué el sistema de préstamos gota a gota es, para millones de colombianos, el único camino que les queda para financiar negocios miniatura? Sin duda, en especial con el sistema bancario colombiano, adecuado para engullir cualquier pequeña suma depositada como ahorro, a punta de cuotas de manejo, comisiones y derechos de uso de tarjetas y cajeros automáticos.

Es aquí, donde está parte del mal, y se requiere de la gestión del Estado, en busca de generarles a los pobres unas vías de acceso a créditos realmente baratos, a través de formas de economía solidaria.

Porque, mientras necesiten pequeñas sumas para, por ejemplo, sostener un negocio que vive del día a día, los pobres seguirán arriesgando la vida con tal de darle a su micro negocio unas horas más existencia. Por 100.000 pesos, cada día se pagan 4.000, durante un mes. Al final, el usurero gana 20%... 

Si no se enfrenta este problema, los prestamistas seguirán recaudando sumas de hasta un millón de pesos diarios por cada uno de sus 20 o 30 cobradores, y de vez en cuando asesinando a alguno de sus clientes morosos, para escarmiento de todos los demás.