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Legado histórico en riesgo

Miércoles, 20 de Octubre de 2021
En Pamplona todavía quedan en pie 1.200 inmuebles de valor histórico representativo. 

Imaginen por un momento a Pamplona repleta de edificios, casas y construcciones de la era actual, donde el último vestigio arquitectónico de la Colonia que quedara en pie fueran las iglesias.

Ese podría ser el destino final de la ‘Ciudad Mitrada’ que ha visto desaparecer del paisaje histórico, el 45 % del legado de inmuebles coloniales que fueron borrados por el concreto y el acero.

Lo expuesto en la edición dominical de La Opinión es un asunto preocupante, desde diferentes puntos de vista, los unos relacionados con la protección y conservación de esos pasajes de la historia colombiana y otros que tienen que ver con la pérdida de una posibilidad cierta para la explotación del turismo especializado.

Luego no es algo que deba dejarse pasar como si nada interesara, porque es indudable que en primer lugar a los pamploneses y en el mismo nivel, a los nortesantandereanos, les compete defender dicho patrimonio de valor incalculable y que no todos los municipios tienen en su territorio.

Es fundamental escuchar a al arquitecto Óscar Villamizar quien asegura que a pesar del ritmo de destrucción de las casonas, en Pamplona todavía quedan en pie 1.200 inmuebles de valor histórico representativo. 

Entonces lo que debe de hacer  es emprender una gesta protectora de esa herencia colonial y republicana para que el progreso y el desarrollismo sin control no la conviertan en ruinas y sus huellas se las lleve el viento, dejando únicamente un recuerdo fotográfico y fílmico que de a poco se irá perdiendo hasta que al final todo desaparezca.

En ese sentido la Alcaldía y el Concejo, con el apoyo irrestricto de la Cámara de Comercio y la Universidad de Pamplona, tienen la obligación de ponerse al frente de esa cruzada, amarrarse los pantalones y evitar que continúe ocurriendo esa destrucción.

Hay ejemplo claros de como en otras regiones colombianas hay una lucha desde la institucionalidad en favor de conservar las casonas, entre los que se encuentran Villa de Leyva, Barichara y Mompox, por ejemplo.

Además, no olvidemos que en Norte de Santander tenemos a El Carmen, que es considerado como un bien de interés cultural de carácter nacional.

“En Pamplona es caso contrario, las están tumbando o las dejan que se caigan para construir edificios o locales comerciales”. Esto se lo dijeron al periodista que preparó el informe varios pamploneses consultados.

Es decir, entre quienes habitan en el “Valle del Espíritu Santo” hay la percepción de que se le debe de poner freno al desmoronamiento histórico del cual ellos son testigos en su municipio.

Y retomando la inquietud ciudadana, sería interesante que la Junta Técnica Asesora de Patrimonio Municipal y el Ministerio de Cultura le pusieran freno a la destrucción sistemática de los inmuebles de carácter cultural e histórico. 

Para que eso ocurra, el pedido debe de salir de la misma administración municipal en un planteamiento ante el Gobierno Nacional, que lógicamente deberá llevar a que se tenga un plan de inversiones y una fuerte promoción no solo como destino religioso, sino histórico y cultural.

Y para ello las puertas están abiertas, puesto que ya hay 60 inmuebles pamploneses declarados Bienes de Interés Cultural Municipal y otros de Interés Cultural Nacional y entonces lo que debería hacer es buscar que esas declaratorias u otras cubran a los restantes y se definan las políticas a seguir, porque de lo contrario, el legado seguirá tambaleante y en peligro de esfumarse.

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