Escuchar este artículo

Los contratos dudosos

Martes, 6 de Noviembre de 2018
El Concejo estudia un proyecto de acuerdo para dar vida al Estatuto Tributario de Cúcuta.

El Concejo estudia un proyecto de acuerdo para dar vida al Estatuto Tributario de Cúcuta, con base en una propuesta que costó entre 168 y 296 millones de pesos, y que, hasta donde se ha visto, es un plagio del Estatuto Tributario de Barranquilla.

Es tan evidente el plagio, que los autores, Montaña y Consultores Asociados SAS, ni siquiera se molestaron en eliminar los resbalones que los condujeron a la fea caída: en algunas partes hablan de Barranquilla, y en otras de puertos marítimos (no de Puerto Santander, es evidente), y así lo entregaron a la Alcaldía.

En la propuesta, según el exfuncionario de Hacienda Municipal, William Pabón, “se copió 99 por ciento de los artículos” del estatuto de Barranquilla”.

Este cabe dentro de esa categoría de contratos deleznables que generan dudas en cada línea de texto, dudas sobre cómo es posible que el dinero público se gaste de una manera poco ortodoxa, en momentos en que el Municipio tiene un déficit enorme y dicen que no hay dinero para nada...

Porque este caso deja muchas dudas al menos de si era necesario el contrato que terminó en plagio, toda vez que un exfuncionario de Hacienda de Cúcuta había elaborado un proyecto de estatuto, lo adaptó a las normas vigentes y lo obsequió al Municipio en febrero del año pasado.

Para el secretario de Hacienda, Luis Javier Chávez, no hay nada de irregular en copiar y pegar. Pero, si tiene razón, cabe preguntar ¿por qué, en vez de contratar a una empresa para que lo hiciera, no se echó mano de cualquiera de los empleados del Municipio para ello, por el sueldo que le pagan?

Alguna explicación deberá dar el alcalde. Como deberán darla los concejales: todos saben del plagio, saben que algo no está bien y, sin embargo, ninguno de ellos, pese a su obligación legal y a su deber ciudadano de informar, de manera formal, a los organismos de control. Suponen que con alertarlos verbalmente en una sesión, a la que no asisten, es suficiente. Y no.

Esa excusa de que, como dijo un concejal, “no sé si es plagio o no”, para eludir la responsabilidad de la denuncia, es solo eso, una excusa del más puro oportunismo, conducta que también deberían investigar esos mismos organismos de control... Es, desde luego, comprensible que algunos concejales no entiendan el concepto de plagio, como es comprensible el afán de no agitar ciertas aguas…

Este contrato recuerda otros, como los que le permiten a una sola fundación desde elaborar miles de camisetas para dotar con ellas a empleados temporales hasta reconstruir carreteras, pasando por actividades en verdad disímiles, como cultivar hortalizas, criar pollos, dictar clases de danzas o dirigir sesiones de terapia sicológica.

Es posible que no haya nada de irregular ni en el contrato ni en el resultado, que todo está de acuerdo con las condiciones pactadas, pero quedan las dudas, y la mejor manera de despejarlas es hablando con claridad, explicando cada detalle de la negociación. Porque, repetimos, para copiar y pegar, basta una secretaria auxiliar de las muchas que debe haber en la Alcaldía.

Es cuestión de pulcritud y transparencia, y también de que, además de serlo, los funcionarios municipales, como la mujer del Cesar, parezcan honrados.

Image
La opinión
La Opinión