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Mentiras y mentirosos

Martes, 6 de Junio de 2017
El show unió a la extrema derecha con la derecha y el centro y hasta con la izquierda que le gusta a la derecha, pare pedir desde la expulsión de Noticias Uno del Congreso.

Es aversión a la prensa. No es otra cosa. El triste episodio de Saúl Cruz Bonilla y su mentira más grande que el Capitolio, fue un hecho muy grave. Pero, sin duda, más lo fue la serie de reacciones absurdas de los senadores condenando un hecho inexistente que jamás tuvieron siquiera el deseo de corroborar. Dejaron ver el cobre…

Subsecretario del Senado desde hace 17 años —furioso al parecer porque su candidato a la Corte Constitucional, Álvaro Motta, perdió ante Diana Fajardo—, Cruz fue protagonista de un incidente increíble si no hubiera quedado grabado en vídeos, en el que se abalanza dos veces en pocos segundos contra un camarógrafo de Noticias Uno para, de inmediato, gritar que lo habían agredido.

De inmediato, el cuestionado presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, le prestó de manera irreglamentaria a Cruz la tribuna de los oradores para que denunciara la supuesta agresión y luego les permitió a los senadores que despacharan contra el medio y, de paso, contra la prensa. Así, sin más elementos de juicio que la palabra de Cruz.

Por fortuna, la tecnología salió en apoyo de Noticias Uno, y cámaras de vigilancia del Congreso mostraron cómo Cruz se lanza en dos oportunidades contra el camarógrafo, que está grabando. Cruz se golpea a propósito contra el lente y luego, quejándose, va al salón de plenaria a quejarse.

Esta infame acción encuentra eco y genera episodios peores, como el de la senadora liberal Sofía Gaviria, que dijo haber visto la agresión del reportero, o como la de Obdulio Gaviria, del Centro Democrático, que pidió enviar a la cárcel al camarógrafo. Como si fuera un fiscal que olvida que la que fiscaliza es la prensa, y ellos, los políticos, los fiscalizados.

El show unió a la extrema derecha con la derecha y el centro y hasta con la izquierda que le gusta a la derecha, pare pedir desde la expulsión de Noticias Uno del Congreso hasta protesta oficial del Legislativo contra el informativo, pasando por declaraciones de escarnio y de vituperio contra la prensa. 

Porque la oportunidad fue aprovechada para demostrar que en los sectores políticos hay odio hacia la prensa que los denuncia por la corrupción, por las promesas incumplidas, por el afán inocultable de que regrese la guerra…

Y porque les exige que sean el ejemplo que deben dar de ser los mejores ciudadanos, y no el inexcusable que dieron al disparar a discreción contra la prensa basados solamente en la palabra de un mentiroso redomado y manipulador.

Desde Lizcano hacia abajo, ¿qué van a decir los congresistas, ahora que vieron todas las pruebas del montaje del subsecretario Cruz? Y ¿qué explicará Cruz cuando regrese de las precipitadas vacaciones que pidió? Y ¿qué, Gaviria, testigo ocular de una agresión inventada?

Hechos como estos son, para qué negarlo, los que han llevado a la desconfianza total de la ciudadanía en todo lo que se relaciona con instituciones como el Congreso, donde se miente sin reparo y sobre las mentiras se construye un edificio de acusaciones y cargos de los que nadie es responsable.

¿Qué esperar de una entidad donde, sin fórmula de juicio, se quiere enviar a la cárcel a un camarógrafo solo porque alguien se inventó un cuento para descrestar calentanos?