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No descuidar otras enfermedades

Sábado, 9 de Mayo de 2020
No podemos olvidar que Cúcuta tiene en el dengue un aspecto que no puede quedar fuera del foco.

Coronavirus, como la enfermedad de moda, no puede llegar a desplazar la atención y prevención de las tradicionales afectaciones que llevan a los colombianos a solicitar consultas médicas en los centros asistenciales del país.

Debe ser incluso, esta pandemia, la motivadora para que por fin la prevención en salud pase al primer plano y se hagan campañas masivas en las empresas y establecimientos comerciales que fueron autorizados a reanudar actividades, así como en los barrios.

Las secretarías de Salud municipal y departamental junto con las EPS tienen la obligación de hacer esas jornadas para detectar a quienes  padecen de hipertensión, por ejemplo, que es una de los problemas que  en caso de contagio con coronavirus, eleva los riesgos de muerte o de agravamiento en un momento dado.

Pero no solo eso. Aprovechar que las familias están en confinamiento y hacer una actividad coordinada que se pudiera denominar el médico en casa y detectar si cuentan con los servicios requeridos para las enfermedades que los agobien.

Todo esto que se lleve a cabo ahora y después de esta inesperada situación  que llevó al confinamiento de los humanos, es esencial para la reorganización del sistema de salud en Colombia y en la región, puesto que detectar a tiempo los riesgos o confirmar que determinadas situaciones externas están degenerando   en problemas de salubridad, sirven como elemento de diagnóstico para la toma de decisiones y las asignaciones de los respectivos presupuestos.

Por ejemplo, no podemos olvidar que Cúcuta tiene en el dengue un aspecto que no puede quedar fuera del foco, porque como área con alta presencia del mosquito transmisor, es indispensable mantenerla a raya.

Sería de carácter calamitoso que por estar al ciento por ciento pendiente de la COVID-19 se dispararan los picos por ejemplo de dengue, situación que en una eventualidad de esas, pues también conllevaría alto riesgo para la ciudad que ahora se enfrenta a la amenaza pandémica.

Tampoco resultaría lógico que las EPS retrasaran las consultas especializadas y los tratamientos para pacientes con cáncer, problemas del corazón, diabetes, las enfermedades respiratorias agudas, los problemas gástricos y demás patologías que es indispensable continuar atendiendo de manera eficaz y oportuna.

En este aspecto es muy importante que de ambos lados haya ese compromiso de un riguroso cuidado en la salud, por la emergencia disparada por el coronavirus, con el fin de que al tenerse la atención adecuada, la prescripción de las medicinas necesarias y la respuesta positiva de cada paciente a las órdenes impartidas por los centros asistenciales, constituye otro frente esencial para salvar vidas y lograr mejoras sustanciales.

Así que las citas para que los enfermos vayan donde el especialistas no deben ser negadas o añejadas. Las cirugías y demás intervenciones deben continuar su ritmo de acuerdo con la programación y capacidad de servicio, mientras que  la formulación y entrega de los medicamentos debe ser igualmente adecuada y sin aplazamientos.

“Los bebés siguen naciendo, las vacunas deben administrarse y las personas aún necesitan un tratamiento para otras enfermedades que les salve la vida”, es lo que ha dicho la OMS cuando clamó al mundo no descuidar la atención sanitaria de otras enfermedades ajenas al coronavirus.