Ojo con la tercera ola

Sábado, 17 de Abril de 2021
Es mejor prevenir que lamentar dice el adagio, porque de lo contrario lo que le depararía a Cúcuta y Norte de Santander, son cuarentenas como las que se están aplicando ahora mismo en Bogotá y otras ciudades del país.

Echar en saco roto las observaciones de los que saben, puede resultar en una catástrofe. Nos referimos a la nueva alerta lanzada por el Colegio Médico de Norte de Santander, que en este caso se refiere a la urgencia de levantar una ‘muralla’ de medidas para contener la tercera ola del coronavirus que amenaza con abatirse sobre la región.

Analizando cómo está el mundo, con casos tan cercanos como el de Chile que ha vacunado contra la COVID-19 al 50% de la población, pero es afectado por una oleada de contagios que lo han llevado a  contabilizar más de 218 muertos diarios, lo lógico es que se le ponga atención a la alarma.

Hay una razón muy sencilla que de lejos salta a la vista: en Colombia la vacunación ha ido a paso lento, registrándose hasta el momento 3’455.084 habitantes que han recibido la dosis, que es cerca del 10% de la población que se busca inmunizar.

En Cúcuta, al 15 de abril, el total de vacunas aplicadas llegó a 52.072 y en Norte de Santander, 83.259, de acuerdo con los datos oficiales.

Y en medio de todo esto que ocurre de nuevo con la pandemia, que aunque ya lleva más de un año, no ha dejado de acechar y atacar, es no menos preocupante la acción de los avivatos que se saltan la fila, utilizan palancas o son posiblemente beneficiados con la vacunación cuando ni siquiera les correspondía.

En este aspecto es esencial que la Procuraduría avance prontamente en las investigaciones y aplique la mano dura en los castigos disciplinarios, si llega a confirmarse la vacunación irregular de 1.341 personas que no hacían parte de la primera línea de los profesionales y trabajadores de la salud en el  Hospital Erasmo Meoz.

Redondeando la idea, la advertencia es que una región que muestra baja cobertura de suministro y aplicación de dosis y que fuera de eso registra el mal epidémico de hacer la trampa para beneficios de ciertos privilegiados, llevan irreversiblemente a que las autoridades no bajen la guardia y convenzan al Gobierno Nacional de que por aquí la situación sanitaria puede empeorar.

Es mejor prevenir que lamentar dice el adagio, porque de lo contrario lo que le depararía a Cúcuta y Norte de Santander, son cuarentenas como las que se están aplicando ahora mismo en Bogotá, Barranquilla, Santa Marta y Medellín donde el virus está desatado.

 Y como hasta el momento no ha sido posible lograr que se apruebe la ampliación del toque de queda, las IPS deberían implementar su propio plan de contingencia a sabiendas de lo que ya ocurrió cuando la curva de contagios subió.

Es urgente aumentar la toma de pruebas con el fin de detectar a tiempo los nuevos casos, implantar cercos epidemiológicos y plantearle al Ministerio de Salud que como departamento fronterizo nos acelere el envío de más vacunas como ayuda para soportar el problema  e ir creando una especie de cordón sanitario.

 Como soporte de esa petición, están las palabras del presidente Iván Duque, cuando al notificar que la frontera con Venezuela no se debe abrir  “porque no queremos vivir en esta región situaciones como las que se están presentando en el vecino país”.

De lo contrario, si la gente se relaja, no cumple las medidas de bioseguridad, no se refuerzan los servicios hospitalarios y la aplicación de dosis sigue lenta y llena de problemas, la tercera ola nos golpeará con rudeza.

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