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Pensar en lo mejor

Sábado, 17 de Octubre de 2020
En todo esto debe actuarse con cabeza fría y con el más alto sentido de la responsabilidad. 

Los estragos de la pandemia del nuevo coronavirus han sido devastadores en todo el planeta y sus secuelas y consecuencias todavía son impredecibles, aunque se tenga certeza de las tremendas dificultades que habrá que salvar para lograr asimilarlas, y poder recuperarse de tantos daños y perjuicios.

Esta pandemia nos ha agravado los problemas de pobreza y agudizado las necesidades de todo orden que en muchas partes se empezaban a mitigar y resolver. Podría decirse sin temor a equívocos, que todas las actividades cotidianas han sido impactadas tremendamente por la pandemia, que no ha tenido ni tiene contemplaciones con nada ni con nadie.

En Colombia como en los demás países en vías de desarrollo, la pandemia parece arrollarnos en forma despiadada. Además de los miles de muertos y enfermos, vemos con dolor y tristeza como millones de compatriotas han quedado sin trabajo, sin estudios, sin recursos, en la quiebra y en la ruina total. Pero no todo está perdido.

En primer lugar hay que reconocer y destacar los sacrificios y esfuerzos de la comunidad médica y científica del país, cuya dedicación y entrega permanentes han permitido salvar vidas y aliviar el dolor y el sufrimiento de nuestros compatriotas.

Encomiable también, la labor y los esfuerzos de todas nuestras autoridades gubernamentales en el manejo de esta terrible calamidad. Como consecuencia de las medidas de excepción adoptadas desde marzo pasado por el gobierno del presidente Iván Duque, 8,5 millones de los colombianos más pobres, han podido beneficiarse con los programas de Familias y Jóvenes en Acción. Colombia Mayor, Ingreso Solidario y devolución del IVA.

En estos programas, el gobierno ha invertido 7,8 billones de pesos. Como son tantas las necesidades y a todos nuestros compatriotas más vulnerables y menesterosos no se les puede atender en la forma más adecuada, estos planes subsidiados se extenderán hasta junio del año entrante, según lo ha decidido el gobierno Duque.

Han sido igualmente enormes los esfuerzos del Gobierno para la adecuación de la red hospitalaria del país y el cumplimiento de los acuerdos con los departamentos y municipios para la rápida y oportuna atención de los enfermos.

Por otra parte, el Gobierno está trabajando en la redacción del documento Conpes “Política para la reactivación y el crecimiento sostenible e incluyente”, que sería la nueva hoja de ruta para la reactivación de nuestra economía, tras los golpes sufridos por la pandemia.

Este documento plantea la necesidad de ampliar las ayudas y subsidios creados durante la emergencia y la definición de los recursos para los programas de vías terciarias en el país.

Según ha trascendido, uno de los objetivos para la reactivación de la economía debe ser la reducción de costos que tienen las empresas para generar empleo. En el borrador del citado documento se propone la eliminación de los costos laborales no salariales como los aportes a salud, o los parafiscales.

Son temas de alta sensibilidad que requieren de muchos y ponderados estudios y análisis. De ahí que apenas trascendieran algunos apartes de este documento, se hayan presentado discusiones y controversias. En todo esto debe actuarse con cabeza fría y con el más alto sentido de la responsabilidad. Seguramente va a ser necesario que todos tengamos que hacer más esfuerzos para salir adelante.

Pero hay que pensar siempre en lo mejor para Colombia y en lo que resulte más conveniente para todos sus ciudadanos.

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