Propio de Macondo

Miércoles, 31 de Marzo de 2021
Se trata del corregimiento San Pedro, al sur de Cúcuta, que a pesar de ser el territorio en donde se encuentra el acueducto El Pórtico, en la vereda del mismo nombre, resulta que sus habitantes no cuentan con ese servicio básico.

A los absurdos casos que no tienen explicación como la carretera que no llega a ninguna parte o el pueblo que está sin energía pese a estar encima de un mar de petróleo, aquí en Cúcuta tenemos nuestro propio escenario macondiano.

Se trata del corregimiento San Pedro, al sur de Cúcuta, que pesar de ser el territorio en donde se encuentra el acueducto El Pórtico, en la vereda del mismo nombre, resulta que sus habitantes no cuentan con ese servicio básico.

Y eso no es de ayer, es de muchísimos años atrás, si recordamos que por allá en 1946 comenzó a funcionar este sistema de suministro de agua potable para la capital nortesantandereana.

Palabras más palabras menos, quienes habitan en esa parte de la zona rural de Cúcuta literalmente han aguantado sed y padecido de escasez de agua tratada, pese a estar al lado de la planta de abastecimiento del preciado líquido.

De verdad que nuestra realidad cucuteña alcanza hasta para dibujar cuadros que se salen de lo común y sirven de  prueba palpable sobre la desigualdad social existente y que en este caso no se puede ni desconocer ni mucho menos ocultar.

Resulta lamentable que esto ocurra con nuestros campesinos que habitan en el municipio capital, pero no en el valle ni en otros lugares del área urbana, sino en el sector  rural, que la mayoría de las veces es mirado con desdén y considerado como territorio de intensa conflictividad. 

¿Por qué las leyes no cubren a todos los colombianos por igual? ¿Acaso hay cucuteños de primera y segunda y penúltima categoría? ¿En algún aparte la Constitución Política de 1991 permite ese tipo de odiosas discriminaciones?

Esas preguntas son válidas para admitir que en el país, en general, y en nuestra región en particular, falta mucho por hacer para borrar esas inaceptables brechas sociales que golpean a poblaciones como San Pedro que aunque está en las goteras de una Cúcuta surtida con dos acueductos, ella sigue siendo una sedienta espectadora que no ha podido solucionar esa necesidad básica.

Aunque todo parece indicar que este drama podría llegar a su fin cuando quede listo un proyecto por $1.863 millones entre la EIS y la Alcaldía para la optimización y construcción del sistema de potabilización, redes de distribución y obras complementarias para el acueducto del centro poblado San Pedro y el sector Canoitas, no deja de ser un mal indicativo.

Sería bueno que esos políticos buscadores de votos que llegaban por allá prometiendo ‘aguas a raudales por los tubos’ utilizando una vieja urgencia que echó raíces y sirvió de tema electorero, respondieran por qué jugaron de esa manera con la gente.

Lo importante ahora es que la comunidad se apropie de la situación y que las entidades comprometidas con esta vital obra anunciada adelanten lo más pronto posible los trabajos, porque realmente el municipio debe de ser amigable hasta con el último de los habitantes y acabar estos pasajes de indolencia estatal.

Toda clase de discriminación debe de ser erradicada y lo que han afrontado por muchas décadas en San Pedro, no es más que el producto del abandono de los territorios por parte de la institucionalidad al olvidar que allí hay seres humanos que tienen igualdad de derechos y la posibilidad de una vida digna…