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¿Qué pasa en La Parada?

Miércoles, 23 de Agosto de 2017
Lo que no parece correcto es que los organismos de seguridad no intervengan. Es como si lo ignoraran todo.

En circunstancias normales, un solo disparo es suficiente para que, de inmediato, la Policía acuda en busca de establecer qué pasó y de garantizar la tranquilidad del ciudadano. Por lo general —es lógico, obvio—, en cualquier lugar del mundo las autoridades actúan así…

En cualquier lugar, menos en Norte de Santander. Y La Parada es prueba irrefutable.

Cuatro balaceras, dos muertos y un herido, y pánico generalizado entre la multitud que caracteriza a ese sector metropolitano, todo en una semana, configuran una situación de violencia increíble sobre la que la autoridad policial muy poco dice y en torno de la cual nadie hace lo que tiene que hacer para superarla definitivamente.

Es como si no hubiera ni Policía ni Ejército que garanticen la tranquilidad.

Es muy probable que la Policía no sepa a cabalidad lo que sucede en ese corregimiento de Villa del Rosario, caracterizado desde hace muchos años como el principal centro de operaciones del gran contrabando entre Colombia y Venezuela. Si la Policía lo supiera, ya habría actuado, con todo el rigor y todos los mecanismos de que dispone.

Al menos debiera investigar cada episodio, no dejar pasar tiroteo tras tiroteo, en momentos en que por el puente Simón Bolívar van y vienen decenas de personas, muchas de ellas niños de pocos años, que pueden resultar lesionados sicológicamente, e incluso en lo físico.

Informar poco, como hasta ahora, lleva a pensar que los responsables de la Policía consideran equivocadamente que no deben explicarles, a los ciudadanos, que les pagan los salarios qué ocurre en la región, por qué, y qué se está haciendo. La parquedad no es, en todo caso, la mejor manera de granjearse el apoyo ciudadano que tantas veces se ha reclamado.

El Eln, actualmente en diálogo de paz con el gobierno, intenta, por la vía armada y con la violencia que le es característica, controlar La Parada. A ello se opone, con violencia más drástica, si se quiere, y con la ventaja de estar en casa, un autodenominado Ejército Paramilitar Nortesantandereano (Epn), bajo la dirección de alguien conocido como Cocha.

Es, ni más ni menos, una guerra de la que en La Parada la gente conoce en detalle, y desde cuando comenzó. Lo que no parece correcto es que los organismos de seguridad no intervengan. Es como si lo ignoraran todo. O como si no les interesara intervenir en una realidad de años

En casos como este, en los que el riesgo de que ocurran situaciones lamentables es enorme, vale preguntarse ¿cuándo el Estado le pondrá cuidado a esa situación tan peligrosa? ¿Cuándo habrá allanamientos en busca de armas y de contrabando, y de quienes administran allí el crimen?

Esperar más es darle oportunidad a la tragedia de que cobre víctimas absolutamente inocentes, por razón de la desidia, la inoperancia y la ineficacia de las autoridades que deben evitar que el orden público se altere por razón de criminales que se creen dueños de bienes y de vidas.

Esta de La Parada no es la primera vez en que la sociedad se pregunta por qué los organismos de seguridad no actúan. Otra, reciente, ocurría en San Faustino, donde el crimen era el Estado en un sector a pocos minutos del Parque Santander.

Ojalá la Policía y el Ejército y otras autoridades tengan respuesta a la pregunta que se hace todo el mundo en el área metropolitana: ¿realmente, qué pasa en La Parada?

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