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Salimos del podio

Miércoles, 1 de Mayo de 2019
Cúcuta siempre figuró entre las tres ciudades con mayor desempleo, es decir, estuvo en el podio que distingue a los campeones.

Hay realidades muy incómodas, especialmente si se prolongan durante años, como la de Cúcuta con los índices de desempleo y de informalidad, que mes a mes la situaron en los tres primeros lugares de las capitales colombianas. El tercer lugar, incluso, fue muy esporádico. Casi siempre fuimos primeros y segundos.

Cúcuta, entendida como su Área Metropolitana, siempre figuró entre las tres ciudades capitales con mayor desempleo, es decir, estuvo en el podio que distingue a los campeones de lo que sea. Es el podio una figura muy usada en los deportes para clasificar a los tres primeros de cualquier competencia.

En esta oportunidad, analizado el primer trimestre de 2019, Cúcuta salió por primera vez en muchos años de esos tres primeros lugares de mayor desempleo. Fue superada por Quibdó (21.6%), Armenia (19,4%), Ibagué (18,6%) y Florencia (18.0%).

Pero, la explicación de por qué sucedió, no es fácil. Según el Dane, en efecto, el desempleo bajó (17,4 por ciento; el año pasado, en el mismo período, el índice fue de 19,5 por ciento), pero la tasa de ocupados se mantuvo, es decir, pese a la baja en el desempleo, no hubo una mayor cantidad de empleados en el Área Metropolitana. De acuerdo con el Dane, la cifra de 324.000 personas empleadas no varió de manera fundamental.

Por lo contrario: paradójicamente, mientras la cifra del desempleo bajó, hubo una notoria disminución en la población económicamente activa, que pasó de 403.000 personas en el primer semestre de 2018, a 393.000 personas este año.

Ojalá esta cifra de desempleo sea el reflejo de una realidad diferente para esta capital, tan necesitada de soluciones rápidas y duraderas para tantos problemas que la agobian, que se han agudizado en los últimos cuatro años, por razón del cierre de la frontera por parte de Venezuela y de la crisis general del vecino país.

El hecho de que los índices de informalidad, que han alcanzado hasta 70 por ciento, se mantengan durante buen tiempo, parece indicar que el comercio fronterizo, muchas veces ilegal, ofrece un buen cobijo, aunque sea temporal, a trabajadores sin formación alguna. Vender combustibles ilegales no es, en realidad, un oficio que, por sí mismo, exija un alto nivel de preparación.

Hay dudas, sin embargo, sobre las razones del fenómeno del desempleo, si la razón es la falta de puestos de trabajo, o la inercia de los cucuteños, que no aceptan empleos, pues, según cifras del Servicio Público de Empleo, en Cúcuta hay unas 1.154 vacantes disponibles, que nadie parece desear.

¿Por qué? Quizás sea porque muchas personas prefieren ganarse la vida en todas las actividades informales que ofrece siempre el comercio fronterizo, antes que vincularse, con todas las formalidades, a un empleo estable, pero exigente.

Hay, sin embargo, un hecho claro: por primera vez en largos años, Cúcuta no es una de las urbes con mayor índice de desempleo, aunque sus registros tampoco parezcan que se llegó a la solución de los problemas.

Puede que, en realidad, el logro no signifique mucho, pero genera un cambio de imagen que, de todos modos, favorece a Cúcuta y nos da a los cucuteños un poco de aire necesario para enfrentar la que podría ser la parte más difícil del ajuste que se está necesitando y que nadie parece disponible.