Sanciones oportunas

Jueves, 30 de Julio de 2020
hay una utilización perversa del conocimiento de las leyes para hacerles trampa a los clientes.

Sócrates en su definición de la ética dice que la práctica del bien perfecciona al ser humano, pero que la práctica del mal corrompe su naturaleza.

Al contrastar lo expuesto por el filósofo griego con el decálogo de los profesionales del Derecho se observa que encaja en asuntos como el que señala: “Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente para ti”  o  en el que afirma: “Pon la moral por encima de las leyes”.

Cuando los ciudadanos buscan los servicios de un abogado es para que despliegue sus conocimientos de los códigos jurisprudenciales y busque siempre que la justicia brille al final de los casos, sin triquiñuelas ni argucias.

Tristemente y aunque en las facultades de Derecho tanto de Norte de Santander y de Colombia a quienes allí se forman, los fundamentan desde el punto de vista ético y moral, a lo cual algunos de ellos parecen no haber asistido a dichas cátedras.

Para ellos, el ejercicio profesional se vuelve es en una práctica mediante la cual lo único que realmente importa es la ganancia fabulosa, cueste lo que cueste, así se tenga que arrasar con todo por delante, incluso violentando las mismas directrices que ellos tienen que seguir durante sus labores, olvidando esa primera gran notificación: “No pases por encima de un estado de tu conciencia”.

Lógicamente, todos no son así. Todos no usan la profesión para incluso violar las mismas leyes que ellos conocen y que dicen y prometen defender. No. Pero sí existen las manzanas podridas que deben de ser sacadas para evitar que su actuación de mala fe y casi que sin temor de ser castigados, pese a que según su proceder, su tarjeta profesional puede llegar a ser suspendida o inhabilitada  definitivamente.

Por lo tanto resulta plausible la reciente determinación del Consejo Superior de la Judicatura que les aplicó la ley a varios abogados de Norte de Santander por cometer faltas contra la ética laboral.

Si la sal se corrompe, no se sabe entonces qué camino tomar, porque si los que saben de leyes y estudiaron para ello utilizan dicho conocimiento para un actuar de forma antiética, pues esto en últimas lleva a que la ciudadanía cada vez más tenga desconfianza en la administración de justicia en Colombia.

Al ver algunos de los casos fallados se advierte como hay una utilización perversa del conocimiento de las leyes para hacerles trampa a los clientes que finalmente resultaron timados por quienes ellos menos se lo esperaban: ¡sus abogados! Eso no puede ser posible.

La gente tiene que denunciar y no temer, porque ya son suficientes  la cantidad de problemas de inseguridad que tenemos en la región como en el país, para que algunos de los defensores o asesores que consigamos resulten ‘tumbándonos’, porque ahí sí como dicen: apague y vámonos.

6Ahí tienen una gran tarea los colegios y las asociaciones de abogados en Norte de Santander, como es la de trabajar con intensidad en la imposición del decálogo de ética de los abogados, que suministra las suficientes herramientas para cerrarle la puerta a esta corruptela que tanto daño hace a quienes ha optado por el Derecho como su misión profesional. Por esa razón hay que indicar que han resultado muy importantes esas sanciones aplicadas a los violadores de las leyes que ellos conocen a profundidad.