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Territorial de Invías Ocaña

Domingo, 8 de Agosto de 2021
Los ocañeros hoy están en la pelea para que no se lleven al Invías ni se lo bajen de categoría, ya que les han cerrado también las oficinas del Instituto Geográfico  Agustín Codazzi y la del Fondo Nacional del Ahorro, entre otras.

Norte de Santander que tiene al municipio cuna donde todo comenzó, como lo es Villa del Rosario, está al borde de llevarse una desagradable sorpresa en el año del Bicentenario, con la anunciada eliminación de un plumazo de la territorial de Invías en Ocaña que pasaría a ser una simple agencia.

Si en la categoría actual que tiene esa dependencia nacional hay inconvenientes, complicaciones y dificultades para lograr resultados, imaginamos que cuando la degraden seguramente en Bogotá en la central de Invías o en el Ministerio de Transporte dirán: ‘por ahí llamaron de esa ciudad donde hacen arepas ocañeras’ y dejarán todo en modo espera y en el último lugar de las prioridades.

Esta situación hace recordar a los burócratas y tecnócratas de Bogotá hablando de la necesidad de que allá en la Colombia profunda (como lo es el Catatumbo) la institucionalidad represente al Estado.

Recordemos que Norte de Santander no ha escapado de estos ajustes que a la postre se transforman en ‘desajustes’ porque en últimas conllevan a depender de otras ciudades o a tener que diligenciar todo directamente en Bogotá, echando por tierra la tan cacareada descentralización.

Y a los ocañeros, que hoy están en la pelea para que no se lleven al Invías ni se lo bajen de categoría, puesto que consideran que transformarlo en una agencia, es un contentillo, ya que les han cerrado también las oficinas del Instituto Geográfico  Agustín Codazzi y la del Fondo Nacional del Ahorro, entre otras.

La segunda ciudad del departamento hace parte de la región catatumbera y por lo tanto las reestructuraciones planeadas desde el nivel central no solamente resultan afectando a ese municipio en específico sino a todos aquellos que se encuentran en esa zona  nortesantandereana cruzada por problemas de orden público y de narcotráfico.

Lo dice muy bien una comunicación que desde Cúcuta el gobernador Silvano Serrano le envió a la ministra de Transporte, María Ángela Orozco, donde le deja ver los efectos nocivos que a la región acarrearía el decreto por el cual se modifica la estructura del Invías y  cuyo borrador está para observaciones en la página web.

La presencia de la territorial Ocaña ha permitido acercar los municipios a los servicio del Invías que de otra forma tardarían hasta seis horas para comunicarse con Cúcuta, dice Serrano, detalles que por ejemplo ni siquiera tienen en cuenta quienes plantean acabar o reducir a la mínima expresión la entidad en el territorio.

Pero hay algo peor que surge del oficio del gobernador a la ministra, y es que podría quedar dicha región con graves fallas para el mantenimiento y arreglo vial. Leamos: “además, (la presencia de la territorial Ocaña) por su centralidad da la oportunidad para adelantar la misión de mantener y mejorar los 256 kilómetros de vías de primer orden y otras vías del tercer orden en 21 municipios en Norte de Santander, Cesar y Bolívar”. 

Todavía hay tiempo de enmendar el error. Los habitantes de la veintena de localidades de los tres departamentos mencionados no pueden entender la razón de resultar sacrificados con una presunta optimización de los servicios de una entidad tan importante como el Invías. 

Y aquí surgen algunas preguntas: ¿Por qué nos dan tan poco pero siempre nos quitan tanto? ¿El 32% de la población de Norte de Santander que habita en los 11 municipios donde tiene radio de acción la territorial de Ocaña merece eso? ¿Sabrán los proponentes de este controversial proceso, que Invías Ocaña tiene una jurisdicción estratégica sobre los 10 municipios de Cesar y Bolívar que hoy están adscritos a ella?