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Territorial de Víctimas

Martes, 2 de Agosto de 2022
¿Es necesario desligarnos de Arauca en cuanto al manejo de lo relativo con las víctimas del conflicto armado?

Frescos están los recuerdos cuando se libraban desde Norte de Santander campañas para que no nos amarraran al centralismo y las oficinas de importantes entidades quedaran en Bucaramanga, poniendo a Cúcuta y la región a esta dependencia.

Ahora hay otro asunto sobre el que es importante evaluar: ¿es necesario desligarnos de Arauca en cuanto al manejo de lo relativo con las víctimas del conflicto armado?

Cuando surgió la Unidad de Víctimas se abrió la territorial Norte de Santander-Arauca, y nadie dijo nada porque la idea que se expuso en su momento es que al ser territorios vecinos y vivir situaciones semejantes en materia de violencia, pues lo viable era que se manejara de esta forma.

Sin embargo, lo que ha venido ocurriendo muestra otras cosas, porque por ejemplo, si vemos desde el punto de vista de la conexión vial se advierten severas complicaciones en ese aspecto, que es fundamental para los traslados y  el desarrollo de las correspondientes diligencias.

No más si advertimos las serias dificultades que los mismos desplazados por los recientes hechos que ocurrieron en territorio araucano por las complicaciones de la situación de orden público, se observa que si fuera desde ese aspecto meramente logístico y de transporte, esto indicaría que lo mejor es que Arauca también cuente con su propia oficina de la Unidad de Víctimas.

Y es que si nosotros los nortesantandereanos hemos tenido que vivir en carne propia las complicaciones de depender de Santander, por ejemplo, en otra clase de gestiones ante dependencias nacionales que estaban localizadas allí, obviamente debemos entender que en un caso como este lo mejor es que los araucanos tengan un despacho  independiente en ese caso.

Y dentro de todo este maremágnum que implica la conflictividad generada por la diversidad de actores que  participan en la guerra, en estos momentos se advierte que hay elementos que muestran que el hecho de ser departamentos vecinos y hasta fronterizos, tienen aspectos de inseguridad muy distintos.

Exponiendo este elemento, advertimos que en Norte de Santander se concentran factores violentos en el Catatumbo, la frontera y la zona rural de Cúcuta, con fuerte injerencia del narcotráfico, con presencia en esos territorios de bandas criminales, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln), las disidencias de las Farc, los carteles mexicanos de la droga, pero también bandas transnacionales.

Y en Arauca, lo que se está advirtiendo es que hay una ‘guerra’ evidente entre las propias disidencias de las Farc y de muchos de estos componentes que también libran batallas contra el Eln, por el manejo de las economías ilegales, la cocaína y el poderío en la frontera, puesto que muchas de estas organizaciones armadas ilegales se esconden en territorio venezolano.

Por algo será que esta iniciativa surgió de la propia directora regional de la entidad, Johanna Gélvez Ascanio, durante el empalme con delegados del gobierno entrante, entre quienes según se supo, quedó sonando esta idea que podría ser objeto de análisis más profundo una vez se posesione el presidente Gustavo Petro, el próximo 7 de agosto.

Para cerrar, hay que destacar que en estos cuatro años de la administración del presidente  Iván Duque, Norte de Santander logró avances importantes en materia de reparación individual, porque en ese tiempo se alcanzaron a entregar unos $100.000 millones que beneficiaron a cerca de 10.000 víctimas.

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