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Todos por el Amazonas

Sábado, 7 de Septiembre de 2019
Es inexorable el cumplimiento de cada uno de 16 los puntos pactados en esta cumbre para salvaguardar la región amazónica.

Icónica se debe convertir la fotografía en que aparecen los presidentes y delegados de siete de los nueve países que comparten la Amazonía en compañía de  líderes indígenas de esa región, donde se trazaron estrategias comunes para la preservación, conservación y protección de la mayor selva tropical del planeta.

La cumbre a la que acudieron los voceros de Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil, Guyana y Surinam, se produjo como consecuencia de los enormes incendios registrados recientemente en territorio amazónico y que produjeron fuertes críticas mundiales contra el gobierno brasilero de Jair Bolsonaro porque no hizo lo suficiente para proteger al Amazonas de la deforestación y otras acciones depredadoras de la naturaleza.

Este encuentro entre dos culturas en pos de defender un territorio tan importante para la existencia misma de la humanidad es ya de por sí, un buen avance, lo mismo que llegar a consensos entre estos países, porque la biodiversidad y la vida comenzaron a ser puestos por encima de cualquier tipo de interés económico y político.

A esta cita se llegó porque sobre la mesa hay cifras impresionantes: el Amazonas en Colombia registró la deforestación de 282.323 hectáreas en los últimos dos años. En Brasil, los incendios en el bosque tropical más grande del mundo han destruido 2,5 millones de hectáreas solamente en agosto del presente año. 

Lo peor es que todo eso ha sucedido pese a encontrarse en plena vigencia el Tratado de Cooperación Amazónica de 1978 y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que así como en otros casos, no han pasado de los protocolos y de las buenas intenciones, en contraste con una realidad de minería ilegal, cultivos de coca, explotación ilegal de madera y ampliación desbordada de la frontera agrícola y ganadera.

En este particular tiene toda la razón el presidente Iván Duque cuando desde Leticia lanzó la consideración de que “se quedaron cortos” esos dos instrumentos surgidos de la cooperación multilateral cuya misión era la de actuar como guardianes para garantizar que el Amazonas no fuera a quedar como una estampa más del triste recuerdo de una zona que sucumbió frente a  la combinación de males que lo vienen golpeando.

Es inexorable el cumplimiento de cada uno de 16 los puntos pactados en esta cumbre para salvaguardar la región amazónica, que aunque es suramericana, evidentemente su trascendencia mundial como lo ha comentado la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sobre la necesidad de proteger los bienes comunes de la humanidad entre los que incluyó a la Amazonía.

 Lo ateniente al Amazonas es tan complejo, que así como las llamas siguen devorando vastas extensiones, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro no está muy convencido de que la preocupación global por lo que pasa en esa zona selvática sea real, sino cargada de intereses de todo tipo, llegando incluso a afirmar que habría quienes desean apropiarse de la riqueza de la región.

Lo único claro en este aspecto es que cada uno de los nueve países –incluyendo Venezuela y Guyana Francesa- dentro de su soberanía deben luchar contra la adversidad que golpea a la región amazónica sin prevenciones, entendiendo la grave responsabilidad que les corresponde por conservar un territorio que trasciende sus fronteras por ser globalmente biodiverso.