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Un delta peligroso

Jueves, 21 de Octubre de 2021
La variante delta presenta un elevado aumento de la transmisibilidad.

La encuesta de percepción ciudadana ‘Cúcuta Cómo Vamos’ detectó varias situaciones que merecen ser objeto de análisis y de toma de decisiones urgentes  por parte de las autoridades de salud del municipio, puesto que tienen que ver con el coronavirus.

Uno de los asuntos que saltó a la vista en dicho sondeo, es que del 38,2% de las personas que no se han aplicado la vacuna, el 11,8% cree que el biológico tiene efectos secundarios y adversos, razones por las cuales se niegan a recibir las dosis. 

Esto es un factor de riesgo para la salud tanto de quienes así opinan como de sus familiares y del entorno social en que se mueven, pues no debemos olvidar que precisamente en estos momentos a la región llegó la variante delta de la COVID-19.

Y la particularidad en este asunto es que de acuerdo con lo precisado por el Instituto Departamental de Salud, la primera paciente contagiada en la ciudad con esa modalidad del virus es una señora de 61 años que no se había vacunado.

El otro hecho igualmente delicado que se evidenció en esta muestra, se refiere a lo siguiente: el 10,1% de los no vacunados aseguró que no sabe cómo acceder al proceso para la inmunización contra el coronavirus en Cúcuta.

Ese par de datos deberían llevar a la estructuración de un plan especial de sensibilización para quienes pudiéramos llamar como ‘los antivacunas’ con el fin de que frente a su oposición al procedimiento adoptado para protegerse del virus, acepten los argumentos científicos,  las estadísticas y testimonios de la contraparte.

Pero igualmente la Secretaría de Salud, el mismo IDS, las EPS, los hospitales y clínicas proyectar una operación de búsqueda de quienes desconocen cómo llegar a ser cobijados por el plan de vacunación y sacarlos de la vulnerabilidad evidente en que encuentran por esa razón. 

En este caso, cobra validez lo advertido por la directora del Instituto Nacional de Salud, Martha Ospina, en el sentido que “por la caída de las pruebas podemos afirmar que no todas las EPS están monitoreando todas las cadenas de contagio”.

El radio de acción de ambas misiones tiene que ir más allá de Cúcuta (en donde según la citada medición, el 22,7% está insatisfecho con la manera como se ha gestionado el proceso de vacunación, mientras que el 52,8% piensa lo contrario), porque es probable que lo mismo esté ocurriendo en los demás municipios.

Todo lo que se haga es vital, teniendo en cuenta que la variante delta causa preocupación en el mundo, donde hace presencia en 185 países. “Este virus se ha hecho más fuerte, es más transmisible y está compitiendo, sustituyendo a otros virus que están circulando”, dijo la Organización Mundial de la Salud.

Por esa razón el Gobierno Nacional ha advertido que en noviembre Colombia podría enfrentar el cuarto pico de la pandemia, con una latente preocupación sobre un grupo poblacional de menores de 50 años que no se han querido vacunar.

La variante delta presenta un elevado aumento de la transmisibilidad y de la capacidad de causar una forma grave de la enfermedad. En las zonas donde ha surgido, se propaga con facilidad y rapidez.

“Se estima que la variante original de la COVID-19 tiene capacidad de contagiar a 2.2 personas; alfa y gamma entre 4 y 5 personas, pero delta puede infectar a 8 o más”, es la preocupante precisión del viceministro de Salud, Luis Alexander Moscoso.    

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