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Un recorte necesario

Domingo, 19 de Abril de 2020
Está en el foro de la deliberación la reducción del salario de los senadores y representantes a la Cámara.

Quedó rondando en el ambiente pandémico y de confinamiento, la propuesta de un legislador del Centro Democrático de reducir el tamaño del Congreso de la República, que desde diversos partidos políticos fue visto con ojeriza, porque pareciera no ser ni tan buena como se pinta ni tan beneficiosa como la plantean.

Sin embargo, y quitándole el tinte político a la misma, Colombia después en tiempos de pospandemia debe de entrar necesariamente a repensar sobre el estado de algunas de sus estructuras, pero con el fin único de hacerlas más eficientes, menos costosas y más representativas y cercanas al ciudadano.

El coronavirus, que queramos o no reconocerlo, vino para hacer más evidentes los de por sí ya graves problemas regionales, nacionales y mundiales, debe servir entonces para definir qué hacer con instituciones de nuestra democracia, como el Congreso de la República.

Está en el foro de la deliberación la reducción del salario de los senadores y representantes a la Cámara, lo mismo que eliminarles muchas de sus prebendas. Esa es una muy buena iniciativa que debería ser impulsada y sacada adelante, para que el dinero ahorrado se vaya directamente al fortalecimiento del sistema hospitalario, que como ha quedado probado, es una urgencia desde hace mucho tiempo.

Por ejemplo, si la bajada del sueldo fuera equivalente al 15% de los $32’741.000 mensuales que gana cada uno de los 280 congresista, se calcula un ahorro cercano a los $16.500 millones  anuales, que corresponde a una buena porción de recursos, que eficientemente manejados pudieran dar resultados excelentes en el campo de la dotación hospitalaria, por ejemplo.

Esto tiene que dejar de ser quimérico u objetivo político y hacer parte de la necesaria transformación colombiana, para lo cual es indudable y urgente el apoyo de los mismos congresistas que deben dejar su resistencia a los recortes en sus ingresos, que como lo estamos viendo, esa plata le caerá muy bien a la salud, claro, con un manejo diáfano y a salvo de los enemigos del erario.

Y sobre la reducción del tamaño del poder Legislativo hay voces como la del expresidente de la Cámara, Alejandro Carlos Chacón, que tildó de ‘dictadura’ la idea uribista consignada en un proyecto de acto legislativo, del que se dice naufragará. Y desde el lado del partido de gobierno, la senadora María Fernanda Cabal quien expresó que tranquilamente  se puede legislar con menos congresistas.

El debate es necesario para llegar a determinaciones que dejen los mejores resultados para el país, lógicamente sin poner en riesgo, por ejemplo, la representación de las regiones o golpear a las minorías ni utilizar el mecanismo para quitarse del camino a la oposición -tan necesaria en una democracia- o para reducirla a su ínfima expresión.

Lo único cierto es que sí debe de hacerse algo porque de aquí en adelante el sector de la salud no puede volver a ser el que padezca los recortes presupuestales para presuntas austeridades, puesto que la dotación, la infraestructura hospitalaria, los insumos, las asignaciones salariales y los planes de prevención y de atención deben de ser eficientemente dotados de recursos, aparte de avanzar en la inversión en ciencia y tecnología al servicio de la salud de los colombianos. Luego pensamos que un sacrificio como este, no será negado por nuestros padres de la patria para que en el futuro otras pandemias, no nos encuentren en tan débiles condiciones.

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