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¿Y el empleo?

Jueves, 3 de Octubre de 2019
Es urgente la adopción de un paquete de medidas extraordinarias por parte del Gobierno para contener el grave flagelo del desempleo.

Miren estos datos del DANE. En el área metropolitana de Cúcuta hay 69.081 desempleados que equivalen a una tasa de desocupación del 16,5% que la sitúa en el segundo puesto después de Quibdó que es primera con 18,1%, en un país donde ese problema marca el 10,8%.

Por fortuna, en esta oportunidad la estadística estremeció el ambiente al dejar de ser una simple mención y convertirse en objeto de debate, de deliberación y de discusión, porque Colombia no puede seguir pasivo frente a este mal que tiene una influencia transversal sobre la economía, la seguridad y la estabilidad social del país.

Pero claro, de la palabra a los hechos y determinaciones hay que pasar sin tardanza, porque llegó la hora de enfrentar este mal endémico que finalmente termina alimentando la delincuencia y la criminalidad, genera contracción en la demanda de bienes y servicios al no haber poder de compra, empuja a la pobreza extrema y forma una masa de inconformismo al sentirse desplazados del mercado laboral.

Es urgente la adopción de un paquete medidas extraordinarias por parte del Gobierno Nacional que junto con su gabinete económico y social permitan abrir las compuertas al empleo, en donde se conjuguen beneficios tributarios inmediatos, se les de empuje a renglones como el de la construcción, los grandes proyectos de infraestructura y disponer que entren en operación planes como el de la Zona Económica y Social Especial para el área metropolitana de Cúcuta.

Hay que llegar a un punto en que se concilie el costo fiscal del que tanto hablan los economistas con el beneficio social, que en últimas debe primar en un Estado social de derecho como el colombiano, y que para un combate frontal e inmediato contra el galopante desempleo, es necesario considerar una completa gama de alternativas de muy corto plazo, puesto que los hogares de los desempleados ya parece que no aguantan más.

La capital de Norte de Santander es un ejemplo claro de que es importante avanzar con urgencia en ese frente, porque aunque hace pocos meses la ciudad había salido de los cinco primeros puestos en el listado de capitales con más desempleo, volvió a tener una recaída que la puso detrás de la capital chocoana, porque en la última medición que se hizo resultó que aquí se perdieron 5.000 empleos entre junio y agosto.

El propio presidente Iván Duque hizo un planteamiento que va en la dirección de las tareas de choque, como fue su pedido a las Gobernaciones para que reactiven de inmediato los proyectos de regalías que representarían unos seis billones de pesos. Ojalá que así sea y contribuyan al empleo en los territorios y no para alimentar las chequeras de los que acostumbran a meterle la mano al erario.

En paralelo, y mientras la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez salió a decir que el desempleo no es culpa del Gobierno, en el Congreso de la República se escucharon diversas voces en donde una de las preocupaciones se centraron en el desempleo rural y el juvenil, ambos con graves incidencias.

Como se ve, el panorama no pinta nada alentador, pero se requiere de ¡empleo ya!, porque de lo contrario las tensiones sociales tenderán a agravarse al acrecentarse la desigualdad y el deterioro de la calidad de vida de millones de colombianos.