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¿Y nuestros congresistas?

Lunes, 28 de Diciembre de 2020
¿Cuándo el gobierno un 24 o 31 de diciembre ha expedido un decreto con un buen regalo para esta región colombiana? ¡Nunca! 

Los congresistas Andrés Cristo Bustos, Jairo Cristo Correa, Luis Alberto Castilla, Juan Carlos García Gómez, Wilmer Carrillo, Milla Romero, Juan Pablo Celis, Ciro Rodríguez, Alejandro Carlos Chacón y Édgar Díaz deberían ponerse la mano en el corazón y conociendo la dramática situación social de Norte de Santander  actuar en consecuencia y desprenderse del obsequio navideño que el Gobierno de Duque les dio. 

Ya el Centro Democrático a través de su jefe, el expresidente Álvaro Uribe, anunció que renunciará al aumento o en su defecto lo donarán para obras sociales, cuestión que al parecer otros partidos también estudian.

Como a la mayoría de ellos les gusta hablar tanto de seguridad, pues que los $1.000 millones que los padres de la patria nortesantandereanos reciban por sus tres meses de vacaciones, vayan a un fondo para garantizar la seguridad alimentaria de miles de familias en pobreza extrema en la región.

Y para que ese dinero rinda más, que el Gobierno Nacional, la Gobernación y las alcaldías  hagan aportes a manera de una especie de cofinanciación para permitir que se tengan las tres comidas diarias en las mesas de quienes ahora reciben la visita del hambre.

Como tal vez contestarán que esto es malacostumbrar al pueblo, la respuesta anticipada es que eso es invertir en prevención porque si no atajamos  la hambruna hay que prepararnos para una explosión de personas enfermas con los males que se producen por no alimentarse bien, lo cual resultará en otro desastre para la salud.

Luego ese ‘sacrificio’ que  harían nuestros diez representantes en el Capitolio Nacional  realmente dejaría huella y probaría que sí están realmente interesados en que la calamitosa situación socioeconómica en la región por lo menos se frene.

Como las necesidades por aquí abundan como la maleza, los señores congresistas nortesantandereanos tienen otro asunto pendiente y es destinar a otra cuenta especial, los millones adicionales que ganarán a partir de ahora, con retroactivo incluido, por el alza salarial del 5,12 por ciento.

Ellos pasarán de cobrar un sueldo por $32’741.000 mensuales a  $34’418.000, que en por cada uno significa $1’677.000 de incremento. Y el aumento anunciado es retroactivo a todo el 2020.

Al multiplicar esa cantidad  por los diez congresistas tendríamos más de $16 millones mensuales que al año representarían $192 millones, que en esta sequía de recursos no serían nada despreciables.

¿En qué se invertirían? Ahí también es factible hacer una cuenta común con recursos de cofinanciación nacional y local, para emprender acciones en alguno de los campos que se escoja.

Lo importante aquí es que ellos, como ya lo han anunciado el partido de La U y el Centro Democrático, los congresistas tengan ese desprendimiento en favor de la región que les dio con su voto la posibilidad histórica de llegar al foro de la democracia.

La mayoría de habitantes de Norte de Santander expresan su rechazo a ‘regalazos’ como el del decreto navideño para los congresistas, porque es muy bien sabido que por estas tierras fronterizas florecen el desempleo, la desigualdad, la pobreza y la violencia.

Ese malestar se manifiesta en algo muy sencillo y que seguramente no tendrá respuesta: ¿Cuándo el gobierno un 24 o 31 de diciembre ha expedido un decreto con un buen regalo para esta región colombiana? ¡Nunca!

En este marco, solo queda por decir que urgente una reforma pero no de cambiar para que nada cambie ni de maquillar con claros objetivos electoreros, sino de hacerle un recorte real y contundente al salario de los congresistas y de sus unidades legislativas, porque en un país con tantas necesidades ya es justo que se hagan ajustes presupuestales a la baja en el Senado y Cámara, puesto que nos están saliendo muy caros nuestros legisladores.

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