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Cúcuta fue mi despegue: Alci Acosta

Lunes, 10 de Julio de 2017
El cantante será uno de los invitados el sábado 15 de julio al gran concierto de ‘Expo de Todo’.

Alci Acosta se sienta,  casi todas las tardes, en una mecedora en la puerta de su casa, esa que compró con el ahorro de un año largo de trabajo como pianista en Cúcuta. Sí, porque hace 59 años Alcibiades Alfonso Acosta Cervantes  no cantaba. Sólo tocaba piano. Y a Cúcuta llegó a trabajar con la orquesta de ‘Pello Torres y los diablos del ritmo’ que estaba de base en ‘El Patio’, un  bar que existía en el Centro Comercial Bolívar.

Apenas tenía 20 años de edad y fue la primera vez que salió de Soledad y la primera vez que experimentaba subir en  avión.

Recuerda que en ese entonces dinero que ganaba  por toque se lo giraba a la que hoy es su esposa: Ruth Agudelo para invertirlo en la casa. Por eso Cúcuta significa mucho para él, fue su despegue. Aquí conserva muchos amigos y seguidores. Nunca ha dejado de venir ahora como cantante y pianista a esta zona de frontera.

Alci Acosta será uno de los invitados el  sábado 15 de julio, a partir de las 9:00 de la noche, al gran concierto de ‘Expo de Todo’, feria que organiza La Opinión y que se hará en el coliseo de la Universidad Francisco de Paula Santander en su cuarta versión.

Con sus 79 años de edad sigue vigente, al igual que su nutrido repertorio. Su agenda está tan copada que pasa muy poco tiempo en su natal Soledad. En junio acababa de regresar de una gira por Estados Unidos y San Salvador. Ydespués del concierto en Cúcuta, saldrá para Cali. Y dice “que hay que ir donde la gente lo pida a uno”.

Solista

En Barranquilla empezó tacando el piano en la Voz de la Patria, donde se hacía  radio-teatro. El periodista Gustavo Castillo García dirigía el programa ‘La tómbola’ y ahí, en vivo también tocaba la orquesta de Nuncira Machado.

En la Voz de la Patria cantaba, pero como hobby. Y siempre eran pedacitos de boleros. Hasta que un día, en 1965, lo escuchó  Cristóbal  Sanjuán  y le dijo que había compuesto ‘Odio gitano’ para que lo interpretara. “Gracias a él, quien se tomó la molestia de que yo cantara y tocara el piano soy lo que soy”. Lo llevó a  Disco Tropical “donde se me dio la oportunidad de grabar cantando y tocando el piano”. Y “me sonó la flauta”. Arrancó como solista, exclusivo durante diez años con Disco Tropical. Luego se lo peleaban las otras disqueras.

Sin embargo, Alci antes de ser cantante grabó con su piano en las orquestas de Nuncira Machado y de Pello Torres.

A dúo con Jaramillo

En 1967 se encontraba grabando una serie de canciones cuando llegó  el afamado Julio Jaramillo. “Entonces a uno de los hijos de los dueños de Codisco se le ocurrió la brillante idea de grabar a dúo y así se sacó el Larga Duración”. Ese ‘invento’ quedó gustando y después  fue Helenita Vargas, quien lo invitó a dúo en un disco que tituló ‘Helenita Vargas y sus amigos’. Le siguieron Darío Gómez, el Rey del Despecho; Andrés Cepeda y su hijo Checo Acosta.

Vida artística

Su más de medio siglo de vida artística se puede resumir en cifras así:

67 trabajos musicales.

19 años tenía cuando tocó el piano como profesional.

52 años cumplió de estar cantando.

79 años cumplirá el 5 de noviembre.

40 clásicos de oro sigue interpretando.

Ha recorrido más de 15 países, entre los que se destacan: Ecuador, Venezuela, Inglaterra, Alemania, Suiza, Italia, España, México, Estados Unidos, Honduras, Costa Rica.

Un raro costeño

Alci Acosta se considera un  costeño raro. Es decir, que no encaja en el perfil del tradicional hombre caribeño. No baila, (bailan más las pepas de mis ojos). No toma trago, (solo lo hace cuando sube a la tarima para matar el miedo escénico). No es mujeriego (ha sido hombre de una sola mujer. Cumplió 52 años de estar casado con su única novia). Muy de la casa (Solo sale a las giras artísticas y cuando regresa se ancla en  en Soledad). Poco recochero (es un poco cuadriculado). Un abuelo alcahueta (Ahora lidia también con los bisnietos).

Siempre en Soledad

Soledad, la tierra de la butifarra, de Pacho Galán,  como dice la canción “es todo para mí”. Ahí nació, crió, creció y piensa morir “pero que no sea tan rápido”.

En el barrio Oriental de la vieja Soledad, vive con su esposa y dice que no cambia a Soledad por Nueva York, ni París, ni por ninguna ciudad del mundo, porque aquí  firma autógrafo, se toma fotos con el que pasa, por las tardes, por la puerta de su casa donde se sienta en su mecedora.

Un repaso a sus éxitos

¿Cuánto vale el interés?

No vale nada la persona interesada.

¿Qué pasará cuando vuelvas?

Ojalá vuelva cuando muera. Mucha satisfacción, porque los regresos son bonitos.

¿Cuál fue su amor gitano?

Mi gran compositor Cristóbal  Sanjuán a quien debo parte de lo que soy como cantante. El me dio la oportunidad de que me conocieran como pianista y cantante.

¿Si hoy fuera ayer que haría?

Fuera más joven.

¿Por qué hay que negarlo todo?

En el amor hay ciertas cosas que hay que negar.

¿Quién rompió la copa?

Te la quedo debiendo (risas)… Mucha gente porque cuando canto esa canción es una locura colectiva.

¿Estuvo en la cárcel de Sing Sing?

En  esa de Estados Unidos y en muchas cárceles, cantándole a los reclusos.

¿Quién fue la traicionera?

Todavía la estoy buscando. He contado con gente fiel.

¿Un pecado?

Ninguno.

¿Un contragolpe?

Cuando jugué fútbol.

¿Cuál tango es negro?

El que yo canto.

¿A quién le rondó la esquina?

A pocas….fui poquito picaflor.

¿Qué papel se encontró en la calle?

El papel musical…

¿Cuándo alzó la última copa?

Todavía no la he alzado.

¿Alguna vez fue jornalero?

Claro que sí, cuando era muchacho y trabajaba con mi padre que fabricaba tacones de madera para zapatos de damas.

¿Qué Navidad pasó triste?

En 1996 porque mi hija mayor ya no estaba con nosotros. Murió en el 95.

¿A quién le dio el último beso?

Todavía no lo he dado.

¿Dos rosas para quién?

Para Ruth, mi mujer amada.

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Celmira Figueroa
Celmira Figueroa