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En primera fila con María Elvira

Viernes, 21 de Agosto de 2020
María Elvira Escandón calla con su voz la monotonía de estos tiempos, y endulza la espera con entusiasmo y calma.

Cada domingo, María Elvira Escandón calla con su voz la monotonía de estos tiempos, y endulza la espera con entusiasmo y calma. Ya son 14 conciertos desde su casa en Cúcuta, donde la renombrada cantante por medio de Facebook Live, 8:00 en punto de la noche, logra conectar en una hora de recital a sus seguidores en más de 10 países y por supuesto, sus adorados cucuteños. Alcanza 6,300 reproducciones por video colgado de esta serie, el público no cesa de agradecerle esta sintonía de amor.

María Elvira, quien es una autodidacta consagrada a punta de técnica depurada a partir de los 4 años, cuando aprendió tiple y luego guitarra, deleita con boleros, baladas, pop, y un fascinante repertorio de su autoría bajo su marca ‘La voz de los siete colores’: honesta y creativa.

Ha cantado ante millones de televidentes en ‘La Voz Colombia’, y en escenarios exigentes ¿cómo es hacer un concierto desde su casa, sin ayuda en producción y pendiente de la transmisión?

Soy arquitecta, siempre me ha encantado diseñar algunas de mis escenografías, en épocas pasadas hacía eventos, teníamos nuestro propio sonido y había que cargarlo, conectar y ecualizar. Aprendí conceptos de ingeniería de sonido. En esta era de celulares solo es grabar en Facebook ¡y ya! Me estoy divirtiendo con las ideas que tenía para impulsar mi marca personal sin depender de un contrato con un teatro. Esta es una de las bondades de la cuarentena.

¿Qué la motivó a hacer los conciertos?

Quería empezar a hacer “en vivos” por las redes sociales y ¡me hacían falta agallas! Esta pandemia ha generado en cada uno diferentes respuestas, en mi caso, el empujón que me faltaba.

La ‘sintonizan’ desde Cúcuta, Houston, Miami, Orlando, Texas, Madrid, Lisboa Bogotá, Caracas... ¿esto aceleró el encuentro?

¡Sin lugar a dudas! Nunca pensé lo que iba a suceder. El primer domingo me lancé al vacío como si alguien me estuviera esperando con una red, sin yo saberlo. Lo anuncié un día antes y cuál fue mi sorpresa: ese primer domingo se conectaron 300 personas, y se han ido adhiriendo más.

En cuarentena compuso una canción sobre el ego, y el amor como antídoto. ¿Qué ha aprendido en este tiempo?

Cuando el Papa dio la bendición URBI ET ORBI, al comienzo de la pandemia con el mundo aterrorizado y la fé tambaleando, de sus frases me impactó: “esta tempestad nos quita el ‘maquillaje’ de los estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos pretenciosos...”. Empecé a escribir sin la intención de hacer una canción, la letra se fué escribiendo sola y luego vino la música que parecía ya hecha. Solo pulí algunas cosas, fui simplemente un canal. Se llama ‘Renacer’. Esta cuarentena me ha enfrentado con la fragilidad de la vida, disfrutar el día y lo que trae, he sentido miedo, cansancio, impaciencia, estrés, pero he logrado sentir paz, alegría, agradecimiento continuo, fuerza y ese espíritu soñador que espero siempre me acompañe. 

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¿Una anécdota de estos conciertos desde casa?

Había organizado todo el día anterior y a las 8:00 del domingo le di click al “en vivo” de Facebook y solo vi 4 personas. De repente llegó un mensaje preguntándome por la transmisión. Resulta que estaba en mi perfil personal y no en la página de artista. Prendí el otro ‘Face’ pero debía voltear la cámara y el celular estaba pegado con cinta al trípode. Cuando lo despegué se cayó, la imagen dio vueltas, mientras lograba volver a ponerlo ¡Pasaron 10 minutos eternos! Le decía al público: ‘ya estoy con ustedes, ya casi’ ¡quería apagar e irme a dormir!

¿Cómo armó el escenario?

María Teresa Lázaro me prestó un micrófono y consola que tenía en Cúcuta, las luces son del restaurante Bastian de mi primo Sebastián Ontiveros, y mi guitarra electroacústica. Tengo bajos aquí en Cúcuta y en próximos conciertos tocaré jazz.

En concierto contó que estudia una maestría, ¿de qué se trata?

Doy clases de canto en la carrera de formación musical en la Universidad El Bosque en Bogotá, y allá estoy terminando una Maestría en Músicas Colombianas con énfasis en músicas del Llano. Hice 3 semestres presenciales y este último será virtual.

¿La canción que más ha tocado en estos conciertos desde Cúcuta?

Una canción mía que se llama ‘Quiero ese amor’. Me la han pedido. Fue la canción invitada a participar del disco del Quinteto Leopoldo Federico en 2019, junto a otros artistas. Colegas reconocidos de la música andina colombiana que han visto estos conciertos, como el pianista Germán Darío Pérez y el flautista Manuel Rojas, les ha parecido una gran composición.

¿Dónde pueden sus fans oír y comprar sus canciones ?

Mi CD lo pueden encontrar en todas las plataformas digitales como: Vía-Trasteo Vol.II.

Un domingo cantó Abanico de Brisas (de José Luis Villamizar con música de Manuel Alvarado) ¿qué tal el reto?

Mi mamá me dijo, ‘bueno como hay tanta gente de Cúcuta viéndote y en homenaje a tu tierra, te sugiero que cantes Abanico de brisas’. Dije listo, como es un pasodoble vamos a montarla con guitarra española. Tengo escuela flamenca autodidacta.

¿Y cómo ha respondido el público en Cúcuta?

Siempre me han respondido, hace unos años hice un par de conciertos en el Teatro Zulima (con la Fundación Cerámica Italia) a lleno total. Cuando estuve en ‘La Voz Colombia’ me decían ‘usted es el orgullo de nosotros, la voz de Cúcuta’. Por esto cada domingo me levanto, estudio y repaso las canciones como si fuera la presentación en un teatro, mi público puede estar en miles de lugares, pero los cucuteños, pienso, son la gente más especial.

 

 Lucero Maldonado H.
Especial para la opinión

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