Escuchar este artículo

Kavir, ‘atrapado’ en Bolivia por el sueño del Factor X

Viernes, 1 de Mayo de 2020
Hoy está confinado a la espera que se levante la cuarentena por el coronavirus.

Viajó hace tres meses a Bolivia detrás del sueño de pararse en el diamante del Factor X, edición latina, y mostrar su talento como cantante versátil, pero enfocado en la música popular.

Llegó y como cualquier participante se sometió a madrugar y hacer larga fila. Empezó a pasar los filtros exigidos por el reality internacional al lado de unos seis mil  intérpretes, entre ellos otros siete colombianos.

Su ilusión se fue acrecentando a medida que avanzaba cada noche. Sin embargo, se atravesó la orden de confinamiento obligatorio y el programa tuvo que parar también. Kavir Sánchez quedó listo para las galas finales.

‘El príncipe del despecho’ como se le conoce en Cúcuta se encuentra alojado en uno de los apartamentos del canal de televisión mientras se agiliza la ‘tramitomanía’ por la orden de cuarentena.

Espera con muchas ansias que se reactive el renglón del entretenimiento, como está ocurriendo con otros sectores de la economía en La Paz, Bolivia.

Vea También: Diseñadores tejen estrategias para esquivar la cuarentena

Estos largos tres meses de confinamiento los califica de agridulces por estar lejos de su país, de su familia en Cúcuta y  ha sorteado su estado de depresión con las redes sociales, leyendo, componiendo. “Pero hay días que no quiero levantarme de la cama, solo deseo dormir para que el tiempo pase rápido. Todo me fastidia, porque es normal que nos pase en el encierro y ante la incertidumbre de estar lejos de mi mamá, de mi familia, de los amigos, de  las tarimas, de los escenarios”. 

Pero hay otros días esperanzadores. Se levanta feliz, toma la determinación de ser muy productivo y  se dedica a componer canciones, escribe sobre su experiencia en esta cuarentena e incluso ha compartido, por redes, videos motivacionales  en “donde pienso que muchas personas están pasando por la misma etapa de ansiedad, de ira y es una forma de decirles: no están solos, a mi también me pasa”.

Busca la manera de conectarse con sus familiares por video llamadas y con su club de seguidores en las redes.

Empezará a grabar ‘covers’ o canciones de otros artistas y publicarlas en sus redes sociales. Piensa en proyectos a futuro  porque está convencido que todo esto terminará pronto. Tiene mucha fe.

Cree que este aislamiento “nos ha servido a todos para saber quiénes somos, de qué estamos hechos, fortalecer el espíritu, generar nuevos modelos de negocios, hacernos más emprendedores y menos dependientes de un solo oficio. Pero todo se condensa en hacer canciones, en escribir mucho y en aprender a tocar guitarra”. 

Ha sido, desde ese punto de vista muy gratificante y edificante estudiar técnica vocal y canto, con sus compañeros de cuarentena. 

Se está esforzando para ser mejor cuando todo esto termine.

También hace ejercicio para poder bajar los diez kilos ganados a raíz de tanto comer por la misma ansiedad que le produjo el quedarse ‘atrapado’ en un país que no conocía.

“Subo unas escaleras que hay acá que conducen a la azotea, hago flexiones para tratar de regresar a mi peso normal y cuando llegue a Cúcuta poder retomar  mi carrera artística”.

Su mensaje es el de “quédense en casa para poder vencer al coronavirus”. Este momento le ha servido para reflexionar y darse cuenta quién está a su lado. “Hay que ser fuertes, fortalecer el espíritu, el alma  y ser cada vez mejores”.

Image
Celmira Figueroa
Celmira Figueroa