Liss Pereira le saca punta a su pueblito

Martes, 24 de Noviembre de 2020
En el Stand Comedy recrea la vida que tenía en Sardinata y la compara con su llegada a Bogotá.

La comediante Liss Pereira no se avergüenza de su pueblo que la vio nacer y en los Stand Comedy le saca punta a Sardinata y a esa vida de rica que llevaba allá que solo descubre que es de pobre cuando llega a Bogotá.
 
Su verdadero nombre es Lisseth y dice, en unas de sus apariciones, que su madre la bautizó porque en ese entonces había una reina de belleza que se llamaba Lisseth Mahecha.  Y su segundo nombre, que no usa,  Johana por el disco del Binomio de Oro.

Pereira Ordóñez, es actriz, comediante y locutora colombiana popular por su paso por el programa ‘Los comediantes de la noche’ y por aparecer en algunas películas del director Fernando Ayllón. Además es egresada de la Universidad de Pamplona.

En ‘Comediantes de la noche’ reconoció que esa gente que la despidió en caravana, hace quince años, cuando ella salía mientras tiraba dulces desde la  volqueta del aseo...(risas) le reclama ahora porque no menciona el pueblo “y ahí les va”, dice.

“Tengo una firme convicción de que la gente de pueblo es pobre y no  lo sabe. Me di cuenta cuando me vine a vivir a Bogotá. No era consciente de mi pobreza porque siempre he estado bien alimentadita, pero hay situaciones que nos pone a pensar en eso.

¿Ustedes creen que porque salgo una o dos veces en televisión soy famosa? No. Famosa yo en mi pueblo, desde que me gané el reinado del folclor y conocimiento 2001-2002 en el certamen intermunicipal de Sardinata. Mi mandato fue bello. Y más en un pueblo como el mío que todo el mundo se conoce.  Y más cuando tienes un apellido que no es González, ni Rodríguez, ni Pérez, ni Sánchez... Mi apellido no es tan común.

No tenía la percepción de que mi familia era pobre de verdad, porque iba a cualquier lado de mi pueblo y pedía cosas, gaseosa, pan, salchichón y todo me lo entregaban. A mi no me cobraban. Me decían tranquila, usted es la hija de Pereira, él me paga.  Y me sentía orgullosa de ser hija  de un Pereira. Pensé que mi papá era multimillonario. Creía que Pereira era como un Kardashian. Es muy diferente la noción que uno tiene de pobreza cuando uno está en un pueblo. No hay sistema más igualitario que la de un pueblo. Miren usted ahí no puede chicanear que estudia en el mejor colegio porque es uno solo. Yo estudiaba con la hija del Alcalde, calcule. Y ella me robaba jugo en el recreo, calcule. Entonces uno se percata de la pobreza cuando llega a la ciudad. Me di cuenta que era muy pobre cuando necesité un martillo en Bogotá. Uno en el pueblo no tiene la noción de propiedad, ni pertenencia. Yo pensaba que los martillos eran elementos que entregaba la Alcaldía por cuadras. A mi siempre me decían en la casa vaya donde el vecino que le preste el martillo y el vecino decía al otro vecino, oiga usted tiene el martillo y así  sucesivamente. Me di cuenta que no lo daba la Alcaldía cuando llegó la hija del alcalde a pedirlo prestado.

Cuando una mujer habla de pobreza no se les cree mucho y si está tantita buena no se le nota porque el lápiz de cejas de $3.000 retiñe igual que uno de $50.000. Entonces hay cosas que ustedes no pueden apreciar. Uno de pueblo sí. Ustedes van de shopping. Uno de pueblo estrena porque llegó el 24, el 31 o porque cumplió años.

No hay orgullo más grande que el del pueblo. Los papás de pueblo le dice a usted: mi hija es la cajera en el banco. En cambio el papá de ciudad dice: mi hija es cajera, en el banco, pobrecita sale a las once de la noche sin comer. Se descuadra, todo el tiempo,  es que es muy brutica.

El papá de pueblo orgulloso dice: mi hijo es el médico del hospital ‘Alirio Vergel Pacheco, Sardinata, Norte de Santander. En cambio el de ciudad dice: mi hijo médico, tanta plata invertida, y de hopsital todavía porque no se ha especializado. Y es cierto lo de pueblo. Yo fui el Icfes más alto del pueblo. No fue difícil. 

Hay cosas tan cotidianas como ir a comer pollo. A  usted cuando estaba chiquito lo mandaban a la tienda: compre dos libras de pollo. Normal. Para uno de pueblo, comer pollo es una ocasión. Es  el cumpleaño de... matrimonio de... A uno le decían: Liss vaya al patio y arregle a Margarita para el almuerzo del cumpleaños de su papá”. 

Los nombres de antes

Liss Pereira hizo una reflexión también sobre los nombres que ponían los papás de antes, en la época que ella nació, años 80, recuerda que “solo habían dos canales de televisión. Y uno se pregunta: ¡qué dañé al nacer?
 
Soy la mayor. Mi mamá me tuvo muy joven. Ella mide 1,50. Es la mejor mamá del mundo, pero vengativa, rabona, de mal genio. Tres días en trabajo de parto porque soy cabezona. Yo se que el día que me fueron a bautizar mi mamá aprovechó para vengarse.  Mi papá con la niña en brazos le decía a mi mamá (con acento cantado) qué hermosura y que nombre le vamos a poner a este cocuy mi amor? 

Papi este año ganó el reinado Lisseth Mahecha. Está bonito el nombre, pero es muy cortico. Dice mi mamá: este dolor te va a costar. Papi este año está sonando la canción que dice Kelly Johana... es muy bonita. Sí eso suena bonito, como extranjero: Lisseth Johana”.