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Me gustaría diseñar vestidos de novias: Rocío Morelli

Jueves, 15 de Agosto de 2019
La torera colombiana, quien sueña con terminar la carrera de diseño de modas, estará en la Feria de Chinácota.

Despojada de los trajes de luces y pisando asfalto, en vez de arena, andaba este jueves por Cúcuta, la torera Rocío Morelli, quien tendrá su faena el domingo en la plaza de toros San Nicolás de Chinácota.

Se veía frágil, tierna, muy tranquila, distinta a cuando se enfunda en esos enterizos de seda, con lentejuelas y capotea a esos toros negros de lidia.

Lejos del ruedo es una adolescente cualquiera, que está interactuando en las redes sociales, con aspiraciones de armar una familia y con el sueño de terminar la carrera de diseño de modas. Su vida siempre ha estado enmarcada en la tauromaquia.

Su madre Yuliba Cordobesa es una novillera, su padre es el taurino Carlos Parra, su abuelo banderillero Curro Tanane y su hermana, Vanessa Parra, quien murió atropellada por un automóvil, también alcanzó a capotear.

Aunque su madre quiso torcerle el destino ella se empecinó en demostrarle lo contrario y cuando tenía apenas 15 años se fue para México a la Academia Taurina de Guadalajara. De ahí en adelante se convirtió en una torera internacional y paradójicamente no ha toreado en la  plaza Santa María de Bogotá, de donde es oriunda.

Vea Rocío Morelli, la joven torera que estará en Chinácota

Ha hecho toda la carrera completa. A los 16 años cumplido pisó por primera vez la arena, se enfrentó, no solo a un toro, sino también al público. En Puerto Vallarta, Jalisco, salió ovacionada.

Y ese impulso le sirivió para continuar de faena en faena. A los 17 debutó con picadores en Cali.

Llega a España de la mano de su apoderado Manolo Herrero, pero es en ese mismo año, 8 de enero de 2014, cuando toma la alternativa en la plaza de Duitama, Boyacá. Y el 25 de abril sale triunfadora en su primera tarde como matador de España.

Ahora con 24 años ha perdido la cuenta de las orejas que ha cortado y de los animales que ha toreado. 

Su agenda es tan apretada como la de un artista para los conciertos. México se ha convertido en su casa y de ahí parte la gira a Colombia y en septiembre por España, Perú y  Ecuador.

En Chinácota compartirá cartel con Ramsés y Moreno Muñoz el domingo invitada por la empresa Coltauro de Fernando Sánchez. 

¿En la arena, frente al toro ¿qué se siente?

Mucha presión, responsabilidad, pero almismo tiempo se siente una gran emoción y ganas de triunfar.

¿Piensa apoyar a sus hijos para continuar con la dinastía?

Sí, porque desde niña he vivido por y para el toro.

Ha venido escalando desde muy niña. ¿Qué le hace falta?

Cada día aprender más y tengo metas a corto y largo plazo como confirmar en Bogotá y Madrid.

¿Cómo es la rutina de una torera?

El entrenamiento es muy exigente, mucha disciplina y mentalizarse para querer ser alguien importante.

¿Jugó con muñecas?

No tuve una infancia normal.Siempre estuve entrenando. Me encanta el deporte. Montar bicicleta y correr.

¿Qué tanto tiempo le saca a las redes sociales?

Mucho. Me gusta estar en contacto con mis seguidores. 

Ese apellido Morelli es de acá. ¿Tenía conocimiento?

Sí, me han comentado, pero no somos nada.

¿Primera vez que viene a Cúcuta?

No. Había venido, pero de visita.

¿Terminó diseño de modas?

No, estaba estudiando en Madrid y me falta un año, pero es uno de mis proyectos y me gustaría diseñar vestidos de novias.

¿Cómo es Rocío cuando está por fuera de la arena?

Muy normal, divertida, simple, me encanta viajar y me fascina hacer deportes.

¿Cómo está ese corazoncito?

Complicado. Viajo mucho y me queda poco tiempo para salir con chicos.

¿Qué plaza de toros le hace falta?

Las Ventas de Madrid y la Santa María de Bogotá.

¿Qué le dice a la gente que no ve con buenos ojos la tauromaquia?

La base de todo es el respeto. Si nos respetamos todos, podremos vivir más tranquilos.

¿México o España?

En México aprendí la técnica y España me ha fortalecido como ser humano y como torera.

¿Qué se siente ser la única mujer en el ruedo?

Es una bonita sensación y estoy muy agradecida.

¿Se eriza cuando escucha olé, olé, olé?

Sí, se siente muy bonito.

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Celmira Figueroa
Celmira Figueroa