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Se acercan los Óscar y está difícil pronosticar

Domingo, 19 de Febrero de 2017
El actor y director de cine Mel Gibson está nominado al Mejor Director.

Al llegar los últimos votos para los Oscar _el plazo vence el martes_, Hollywood pone fin a una temporada de premios que ha resultado, de Nate Parker a Mel Gibson, una desconcertante alegoría moral.

Las peripecias han sido insólitas, incluso por tratarse del cine.

Parker, festejado como un seguro receptor del Óscar en el festival Sundance del año pasado, asistió al torpedeo de su “The Birth of a Nation” como consecuencia de una denuncia por violación en su contra de 18 años atrás. Al tiempo que desaparecía Parker, se produjo el inesperado retorno de Mel Gibson, un paria durante la última década, con su “Hacksaw Ridge”, nominada a seis Óscar, incluidos mejor película y director.

La balanza de la justicia hollywoodense nunca ha sido muy científica, pero pocas veces ha sido tan difícil de interpretar.

El desconcertante cálculo ético ha provocado muchos cuestionamientos a los estándares _mezcla de arte, fama, raza, hechos y rumores_ con que se juzga la mala conducta de las estrellas y los aspirantes a las estatuillas.

Algunas de las contiendas más reñidas de la temporada _como el caso de Casey Affleck, uno de los favoritos al mejor actor_ se dirimen en torno a si un contendiente tuvo la suficiente agilidad para dejar atrás su pasado. Todos coinciden: esos criterios cumplen un papel cada vez más importante en la temporada de premios y en el espectáculo en general.

Gibson fue uno de los pocos que defendió públicamente a Parker, quien en 199 fue acusado de violación junto con su compañero de cuarto en Penn State y colaborador en “The Birth of a Nation” Jean Celestin. Parker fue absuelto, Celestin condenado pero el veredicto fue anulado luego, y la presunta víctima, cuya familia dice que jamás se recuperó del incidente, se suicidó años después.

Parker siempre se ha declarado inocente, pero sus respuestas en Facebook y sus evasivas en una conferencia de prensa durante el festival de Toronto no lo ayudaron ante la reacción en su contra. Un abogado de Parker no respondió a los pedidos de declaraciones.

“No me parece justo”, dijo Gibson en una mesa redonda organizada por Hollywood Reporter. “Lo absolvieron de todo eso y fue hace años”.

Gibson _quien rechazó un pedido de entrevista_ ha debido superar sus propios escándalos. Su diatriba antisemita en 2006, grabada durante su arresto bajo sospecha de conducir borracho, parecía el fin de su estrellato. En 2011 declaró que no respondía a los cargos de violencia doméstica presentados por su ex novia Oksana Grigorieva.

Sin embargo, su regreso parece oficial gracias al Óscar. Ha trascendido que Gibson está negociando para dirigir una secuela de “Suicide Squad”.
 
Productores no planean impedir política

Meryl Streep dio entrada a la política en la temporada de premios en Hollywood cuando usó su discurso de agradecimiento en los Globos de Oro para condenar al presidente Donald Trump por lo que calificó como su “instinto por humillar”.

Los astros fueron aún más abiertos en los Premios del Sindicato de Actores de la Pantalla, realizados días después de que la prohibición de Trump para recibir a viajeros de siete países mayoritariamente musulmanes provocara caos en los aeropuertos de todo Estados Unidos.

Incluso en los Grammy del fin de semana pasado hubo un tinte político cuando los integrantes de A Tribe Called Quest levantaron sus puños para pedir a la gente “resistir”.
 
Los Premios de la Academia del 26 de febrero son la última parada en estos dos meses de adulación en la industria de los espectáculos, aunque los productores de los Oscar no planean incluir ningún contenido político, los ganadores de la noche quizá sí.
 
A pesar de que los debutantes productores de la ceremonia, Michael De Luca y Jennifer Todd, quieren que la transmisión se enfoque en la magia de las películas, dicen que apoyan cualquier mensaje que venga del corazón, incluso si esto implica convertir el podio de los Oscar en estrado político.

“El espectáculo tiene que respaldar el libre intercambio de ideas”, dijo De Luca en una entrevista reciente. “Creo un poco en la famosa cita de Sam Goldwyn sobre las películas: `si quieres enviar un mensaje entonces llama a Western Union’. También hay una corriente de pensamiento que dice que la gente sintoniza la televisión para celebrar las historias que los conmovieron, ¿deberíamos limitar lo que decimos a una celebración de esto?”
 
Los artistas del calibre de los Oscar “son el tipo de gente que se puede conmover por el ambiente y el mundo en el que viven”, dijo De Luca y quizá quieran usar su tiempo en el escenario “para compartir sentimientos de la misma forma en la que compartiste la historia por la que estás nominado y nosotros queremos reconocer eso también”.
 
Ante el tono de las celebridades en otras galas en esta temporada, así como en las redes sociales desde las elecciones, algunos discursos anti-Trump en los Oscar no serían sorprendentes. De hecho la gala ya tiene un elemento político, el director y el actor de la película iraní nominada en la categoría de cinta de lengua extranjera “The Salesman” (“El viajante”) han dicho que no asistirán a la ceremonia para protestar por la prohibición de Trump a las personas provenientes de esos siete países musulmanes.

La presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs también fue clara en el almuerzo para nominados la semana pasada al decir que la organización apoya a los artistas y la libertad de expresión.
 
“Cada uno de nosotros sabe que hay algunos lugares vacíos en esta sala, lo que ha vuelto a los artistas de la academia activistas”, dijo. “En la actualidad hay una lucha a nivel mundial por la libertad artística que se siente más urgente que en cualquier otro momento desde la década de 1950”.
 
El presentador de los Oscar Jimmy Kimmel no ha dado muchos indicios de cómo será su enfoque para la ceremonia. Mientras que los galardonados pueden usar sus 45 segundos en el escenario para hablar como les plazca.
 
“Espero que los discursos de los Oscar, digan lo que digan, simplemente estén bien dichos”, dijo Todd. “Me encantó cuando Patricia Arquette habló de equidad (cuando recibió el Oscar a la mejor actriz de reparto en 2015). Hizo un gran trabajo y habló honestamente, así que creo que si lo haces debes hacerlo bien”.
 
Las expresiones apasionadas también provocan que la televisión sea más atractiva, dijo De Luca.
 
“Esos sentimientos pueden crear momentos para la transmisión que son realmente memorables”, dijo. “Y la espontaneidad es nuestra amiga, todo lo que no está en el guion que es natural y sincero es bueno para la transmisión”.

Y ¿qué hay de los espectadores que están en desacuerdo con la política y deciden apagar televisión?
 
“Pensamos: dejen a la gente ser quienes son y que no se preocupen por la reacción del público”, dijo De Luca.

Los nominados a los Oscar e invitados dicen que esperan que la política tenga presencia en la 89ª entrega de los Premios de la Academia.

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AP