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Comercio informal y contrabando arropan a licoreros en Táchira

Jueves, 6 de Agosto de 2020
El gremio ha sido uno de los más golpeados por la crisis. El declive en las ventas alcanza el 90%.

El sector licorero, históricamente uno de los más importantes en Venezuela después de PDVSA, ha sido uno de los más golpeados por la crisis.

En Táchira, desde hace cuatro meses y medio tienen prohibición de abrir sus negocios, y ante esta realidad han optado por dos caminos, mientras el 90% se ha acogido a la medida y ha migrado de rubro para poder continuar generando ingresos, otro 10% se arriesga a la venta clandestina, intentando permanecer de espaldas a las autoridades o pagando sobornos a funcionarios para continuar con el negocio.

Jhonson Delgado, presidente de la Cámara de Licoreros del estado Táchira, gremio que agrupa a unos cuatro mil comercializadores de bebidas alcohólicas y que genera unos 13 mil empleos directos en la entidad, destaca que aún antes de la pandemia, las ventas habían bajado en 60%. Hoy en día el declive en la comercialización alcanza 90% comparado con el mismo período del año anterior.

“Hace unos 21 días, tras un acuerdo con las autoridades que manejan todo lo relacionado con la pandemia, dieron autorización de laborar jueves, viernes y sábado hasta las 2:00 de la tarde, pero para el lunes siguiente se presentó un repunte en los casos, declararon cuarentena estricta durante las siguientes tres semanas, y no hemos podido volver a abrir”, dijo uno de los comerciantes afectados.

Con relación al consumo, Fernando Tarazona, propietario de un establecimiento, señaló que aunque las ventas en el comercio formal de licores son casi nulas, el consumo se mantiene porque han proliferado ventas ilegales, e incluso particulares que ofrecen sus productos a  través de las redes sociales y los entregan tipo delivery. Se estima que las ventas ilegales se han incrementado 500% en los últimos cuatro meses.

 

“Los que tenemos patente de industria y comercio, los que pagamos impuestos, los que tenemos la licencia de expendio de bebidas alcohólicas, no podemos trabajar porque estamos afectados por las medidas de la cuarentena radical, mientras personas particulares han encontrado en la venta clandestina de licores una nueva forma de ganarse la vida”, explicó.

“En esta modalidad incurren incluso empleados de empresas distribuidoras, que reciben en compensación de pago alguna mercancía, que ellos mismos comercializan por cuenta propia”, agrega otro comerciante del ramo.

Sorprende a muchos que el nivel de consumo permanezca prácticamente estable, pese a la crítica situación económica venezolana, que ahora se ve agravada por la pandemia. “Una caja de cerveza cuesta 75 mil pesos, y con esa cantidad se puede alimentar una familia pequeña durante una semana”, reflexionó Marianela Acosta, trabajadora del rubro licorero.

Las trochas también juegan un papel importante en la proliferación de ventas ilegales de licor, por cuanto por ellas ingresan a Venezuela diversos tipos de bebidas alcohólicas, desde aguardientecolombiano hasta cervezas importadas que han ido encontrando un importante nicho en el mercado venezolano, donde desde hace ya varios años no se ofertaba este tipo de mercancía.

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Eilyn Cardozo

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