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El río controló pasos fronterizos ilegales

Jueves, 21 de Noviembre de 2019
El comandante de la Policía señaló que a 100 personas se les permitió el paso por situaciones humanitarias de salud y fúnebres.

Una creciente súbita del río Táchira impidió el paso irregular de migrantes y retornados por la frontera con Venezuela, tras el cierre de los tres puentes internacionales por parte de Colombia.

Los aguaceros que se dieron ayer en la madrugada provocaron que el afluente mantuviera el control del tránsito por las trochas mientras se desarrollaban las marchas hacia el parque Santander de Cúcuta.

En medio de vallas metálicas puestas por Migración Colombia sobre el puente Francisco de Paula Santander, algunas personas llegaron a suelo colombiano de manera legal. 

Una de ellas fue María Elena Pérez, quien desde Ureña, empujó una silla de ruedas con su hijo de 35 años para llegar a una cita médica que él tenía programada en El Escobal.

Aunque aseguró que no tuvo ningún problema con las autoridades del vecino país y las de Colombia, para su traslado e ingreso por Cúcuta, sí se indignó por la falta de transporte público y altos costos. 

María Elena Pérez pudo pasar ayer por el puente Francisco de Paula Santander, debido a que llevaba a su hijo con sindrome de down a una cita médica pero se regresó por el alto costo del transporte público.

“Me cansé de esperar y cuando pasó un carro me pidió 10.000 pesos por una carrera aquí mismo, cuando vale la mitad. Con eso me compro dos kilos de carne, así que me tocará perder la cita y traer a mi hijo otro día”, dijo mientras caminaba de vuelta hacia Venezuela.

Desafiaron la naturaleza

Por su parte, en trochas aledañas al puente Simón Bolívar: La Marranera, La Playita y Los Mangos, maleteros intentaron cruzar el río Táchira arriesgando su vida pero la corriente imposibilitó las maniobras.

Apenas metían las piernas al agua, sentían el arrastre del cauce y aunque querían seguir, fue en vano y debieron volver a su país.

El panorama en general fue solitario y solo unos cuantos se atrevieron a desafiar a la naturaleza, sin embargo, la policía se encargó de impedirles el paso y devolverlos hacia su país. 

“Uno lo hace es por necesidad pues no tenemos alimentos y queremos ir solo hasta La Parada para comprar y regresarnos”, relató a La Opinión uno de los migrantes.

Sin problemas

En calma y sin disturbios se mantuvo ayer el ambiente en las zonas fronterizas que estuvieron custodiadas con 1.200 policías entre carabineros, policía fiscal y aduanera, unidad nacional de intervención policial y grupos operativos especiales de seguridad.

El comandante de la Policía, coronel José Luis Palomino, destacó que garantizaron la libre movilidad y el derecho a la protesta. 

Además, señaló que a 100 personas se les permitió el paso por situaciones humanitarias de salud y fúnebres.

“Algunos individuos buscaron la parte más baja del río para pasar de un lado a otro pero fueron regresados”, agregó Palomino.

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