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Expertos analizan impacto de la muerte de Jesús Santrich en territorio venezolano

Jueves, 20 de Mayo de 2021
El hecho confirma la presencia de la guerrilla en el país petrolero y deja una serie de interrogantes sobre el futuro del conflicto armado en Venezuela.

Tras la difusión de un comunicado de las Farc, confirmando los rumores que desde tempranas horas del pasado martes referían que Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias Jesús Santrich, uno de los principales cabecillas de las Farc Segunda Marquetalia, había sido asesinado en Venezuela; lejos de despejarse las dudas, se generan nuevas interrogantes sobre el impacto que ello pudiera tener en la relación bilateral colombo-venezolana, el conflicto armado que dos facciones de las antiguas Farc protagonizan en Apure y su posible extensión a la región zuliana, donde diversas fuentes ubican la muerte de Santrich.

Javier Tarazona, director de FundaRedes, asegura que Santrich se ha movido históricamente en Zulia, Barinas, Apure, Guárico, Monagas, Miranda y Caracas y que su asesinato en territorio venezolano “deja en evidencia la presencia de los cabecillas de las Farc en Venezuela, y la afinidad que tiene el régimen de Maduro con estos grupos subversivos”, una situación que su organización viene denunciando desde hace varios años.

Sobre el escenario del conflicto, Tarazona señala que “hay una situación que no es hipótesis, sino que es un hecho certero: El bloque de Gentil Duarte y el de la Segunda Marquetalia dirigida por Iván Márquez y Santrich –hoy caído-, son irreconciliables y obedece a una pugna por el control del territorio que está vinculada a compromisos con los grandes cárteles mundiales del narcotráfico”.

Para el investigador, la guerrilla se repliega en varias regiones de Venezuela, en medio del conflicto de Apure, y así estados como Bolívar, Amazonas, Zulia y el propio Táchira continúan siendo zonas de repliegue, sobre todo para los grandes comandos de la guerrilla, mientras la presencia en otros estados del país es principalmente urbana y responde a intereses de carácter más vinculados a la vida política de la nación venezolana.

La muerte de Santrich en Venezuela traería en lo inmediato –según Tarazona- un repliegue de los principales cabecillas de las Farc en el país., porque implica una fuga de información sobre los sitios en los que ellos pudiesen ubicarse. “Esta inseguridad genera violencia y no hay certeza de hacia dónde pudiese proyectarse esa violencia”, advirtió.

 

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Javier Tarazona, director de FundaRedes

 

“El enemigo es uno solo”

Francisco Sánchez, profesor universitario, coordinador de la maestría en fronteras e integración de la Universidad de Los Andes, analizó el impacto que la situación pudiese tener en las relaciones entre Venezuela y Colombia.

“Relaciones que formalmente no existen”, aclara al destacar que entre ambos países no hay relaciones consulares ni diplomáticas entre los gobiernos de Duque y Maduro, “que es el que ejerce el control territorial en Venezuela, Duque mantiene relaciones con el gobierno de Guaidó, cuyo gobierno interino no tiene mayor incidencia en el territorio, con lo cual la situación va a tender a agravarse”, más aún de ser cierta la versión sobre una supuesta incursión de las Fuerzas Armadas colombianas a Venezuela.

El distanciamiento diplomático entorpece la cooperación binacional e incrementa las tensiones. “No hay forma de que estos dos gobiernos entiendan que el enemigo es uno solo, porque atenta contra la estabilidad del Estado y la seguridad de los ciudadanos”.

Para Sánchez, este viene a ser un elemento adicional que se suma al conflicto armado que se ha evidenciado más visiblemente en fechas recientes en Apure, pero que se mantiene de forma permanente con una intensidad mucho menor a lo largo de toda la frontera colombo venezolana. Advirtió sobre un incremento de las tensiones, y posiblemente un recrudecimiento del conflicto de Apure, que podría extenderse con enfrentamientos de alto impacto  hacia el estado Zulia. Ve a Táchira como una excepción, debido a que lo poblado de la zona y la masiva participación de diversos actores vinculados a actividades de contrabando, hace que la dinámica económica en esta franja de la frontera se diferencie del resto, y haga más difícil una confrontación de alto impacto bélico.

“Toda la frontera colombo-venezolana vive de distintas formas la misma situación, diversos grupos irregulares que controlan la larga frontera común y en la cual también actúan las fuerzas de seguridad”; aunque del lado venezolano muchos de los funcionarios trabajan conjuntamente con los grupos irregulares, mientras del lado colombiano no se hace evidente esta situación, afirmó.

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Francisco Sánchez, profesor universitario.

 

La duda razonable

Miguel Morffe, investigador y profesor universitario, experto en fronteras con formación militar, recuerda que la sierra de Perijá siempre ha sido una zona de refugio para la guerrilla colombiana por su geografía y difícil acceso terrestre, especialmente desde la segunda década del siglo XXI, durante los gobiernos Uribe-Chávez.

“Este territorio siempre fue controlado por gente adepta a Gentil Duarte, mientras que Santrich, el paisa e Iván Márquez, siempre estuvieron al sur de Colombia”, dijo para ilustrar que Duarte actúa con la ventaja de un profundo conocimiento del terreno y agregó “no cualquiera se mete a la Sierra”.

Según Morffe, la versión ofrecida por las Farc ofrece detalles poco creíbles, incluida la propia muerte de cabecilla, pocos días después de que la Corte Suprema autorizara su extradición a Estados Unidos, y no descarta que toda la información desplegada sobre el tema no sea más que una treta para esconderlo. “Hay que esperar nuevos relatos”, recomendó.

Sin embargo, agrega que la nota de las Farc conlleva a un mayor deterioro de las ya tirantes relaciones entre Colombia y Venezuela, y recuerda que hay factores interesados en presionar sobre la actual crisis colombiana.

Para el  ex militar, la versión de que la muerte de Santrich se hubiese producido a manos de comandos colombianos “parece sacada de una película”.

Los expertos coincidieron en que el silencio que respecto al tema mantenían aún la tarde de este miércoles los gobiernos de Venezuela y Colombia, resulta ensordecedor.

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Miguel Morffe, investigador y profesor universitario
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Eilyn Cardozo