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Táchira: así se vivió el primer día de cuarentena por COVID-19

Lunes, 16 de Marzo de 2020
Poca movilidad, pese a que supermercados, panaderías y farmacias permanecían abiertos.

Las escuelas, colegios privados y liceos no recibieron alumnos, apegándose al decreto de suspensión de actividades escolares y educativas, el cual también fue acogido de forma autónoma por las universidades públicas y privadas, que permanecerán cerradas hasta nuevo aviso.

En las calles de la capital tachirense se observaba este lunes poca movilidad de personas, pese a que los supermercados, panaderías y farmacias permanecían abiertos había poca afluencia de clientes. El suministro de combustible fue suspendido por las autoridades desde el pasado jueves y hasta nuevo aviso, aunque a sus puertas permanecían ayer interminables filas de vehículos cuyos conductores cumplieron cuatro noches de pernocta esperando por surtir sus vehículos.

El comercio en el centro de la ciudad permaneció cerrado, militares y policías custodiaban calles y avenidas con muy poca afluencia de vehículos. Mientras tanto, el comercio informal funcionó como si nada, montallantas, vendedores ambulantes de pasteles y verdureros de carreta, decidieron salir a trabajar. La mayoría de ellos usando guantes y tapabocas como una manera de acatar las recomendaciones oficiales.

“Ahorita aquí todo el mundo vive del rebusque y el que no salga a hacer unos pesitos simplemente no come” dijo Coqui Ramírez, quien repara llantas averiadas a un costado de la Avenida Los Agustinos. Desde su perspectiva, la situación que vive Venezuela la hace diferente a otros países como España, Italia y China “donde la gente puede darse el lujo de encerrarse en su casa un mes, el venezolano no puede hacer eso porque en Venezuela hay crisis”.

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Para Gilberto Rangel, becario de la Universidad de Los Andes en el área de vigilancia, la suspensión de actividades académicas es una medida sensata para evitar contagios masivos, tomando en cuenta la escasez de medicinas y la precariedad del sistema de salud venezolano. “Aquí toca que todo el mundo se quede en su casa, porque ¿qué respuesta puede dar el gobierno en un país donde todos los días se muere la gente de mengua, se mueren de hambre, y ahora se presenta una situación como esta?”, se preguntó.

Mireya Olivares, un ama de casa de 65 años, salió este lunes para comprar algunos alimentos. “Sólo comprar algunas cositas, porque la plata no rinde mucho”, dijo mientras cubría su rostro con un tapabocas que ella misma confeccionó. Dijo que hizo diez para el uso de su familia porque intentaron comprarlos en la farmacia y les pidieron diez dólares por cada uno. Y es que en medio del temor colectivo, algunos especuladores han incrementado hasta dos y tres veces los precios de alimentos e insumos.

El terminal de Pasajeros mantuvo una actividad mínima, sus autoridades estiman que se paralizó el transporte en cerca del 90%, pues debido al bloque de los accesos a la ciudad, las rutas interurbanas no podían cumplir sus recorridos.

 Muy poca gente llegó para abastecerse de alimentos, debido al llamado de quedarse en casa. No obstante, algunos se atrevieron a ir a las panaderías por pan.

 Los empleados de las empresas de servicio no tuvieron mayor trabajo por la ausencia de público.

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Eilyn Cardozo