‘A Venezuela no volvemos nunca más’

Lunes, 24 de Agosto de 2015
Sin importar cuántos años llevaban viviendo en el país vecino, fueron deportados dejando todo atrás.

Hasta el sábado pasado, la vida de Fanny Godoy, 72 años, transcurrió en medio de la más completa calma allá en su rancho de La Invasión, en el municipio Bolívar, en San Antonio.

Su vida transcurrió en los últimos 40 años entre su casa y la fábrica de tabaco del pueblo, donde se desempeñaba como elaboradora de cigarros.

Sin embargo, la historia de esta bumanguesa sufrió un vuelco de 180 grados la noche del sábado pasado, cuando unos veinte soldados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), armados de fusiles, irrumpieron en las polvorientas calles de La Invasión y uno a uno fueron tocando en los ranchos en busca de colombianos.

“Yo fui la primera con que se toparon, no tuvieron compasión alguna ni siquiera porque soy una anciana, lo mismo les dio”, relató la mujer con el rostro enjuagado en lágrimas.

Sentada en un muro del Centro de Migraciones, a donde llegó después de ser deportada por las autoridades venezolanas (no tenía documentos en regla, pese a llevar viviendo 40 años en San Antonio y de tener dos hijas nacidas en este municipio), Godoy no paraba de llorar su suerte.

“No tengo nada aquí en Colombia, todo quedó allá en Venezuela, mis hijas, mis cositas; No me dejaron sacar nada”, contó la mujer.

Godoy dijo que pese a tener todo en San Antonio, no le quedaron ganas de volver. “Me despreciaron y discriminaron como a un perro”, dijo.

'Me les volé por una platanera'

Una suerte similar a la de Godoy le tocó vivir a Yarima García, natural de Ocaña, 38 años, madre de un bebé de tres meses de nacido y de dos hijos más de siete y cuatro años.

También vivía en La Invasión hacía siete años y se ganaba la vida vendiendo mercancías.

“Desde el sábado escuchábamos que la Guardia iba a venir por todos los colombianos, y el domingo, después de salir del trabajo llegué a eso de las seis de la tarde a mi casa, agarré a mis tres hijos y antes de que los soldados llegaran me interné en una platanera por la que caminé por espacio de hora y media hasta llegar a una trocha por donde crucé hasta Cúcuta”, relató García.

Esta mujer, a diferencia de Godoy no fue deportada, dado que alcanzó a cruzar la frontera antes de ser interceptada por las tropas.

El gran problema que enfrenta ahora es que todas sus pertenencias quedaron en su rancho de La Invasión, pero mucho más grave que esto es que sus tres hijos están enfermos y ayer a mediodía no les había podido dar medicinas ni alimento.

'Perdí mi empresa de obleas'

Ramón Sepúlveda nació en La Gabarra y hace diez años emigró a San Antonio donde con dos hermanas creó una microempresa de obleas.

La noche del domingo, antes de que los soldados de la GNB llegaran a su casa, huyó por una trocha que lo trajo directo al corregimiento de La Parada. Sus dos hermanas no corrieron la misma suerte de él, fueron deportadas.

El pasado lunes, Sepúlveda no quería saber nada de Venezuela. “Todo el sacrificio que hicimos para levantar la empresa de obleas lo perdimos. La Guardia no permitió que trajéramos nada”, precisó. Dijo que no quiere regresar al vecino país, porque no están dadas las garantías.