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Virgilio Barco era muy activo y brillante: Betsy García de Cuadros

Viernes, 17 de Septiembre de 2021
Betsy García Durán rememora pasajes de vivencias con Virgilio Barco Vargas, quien fue ministro, alcalde de Bogotá y presidente de la República.

Betsy García Durán se remonta a su niñez y grafica con palabras pasajes vividos con la  familia Vargas en fincas de Herrán y en las casonas ubicadas en el centro de Cúcuta.

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Y sin necesidad de tanto esfuerzo recita, como si fuera ayer, que su abuela materna Betsabé y la de Virgilio Barco Vargas eran hermanas y resalta la unión familiar. “Cuando la abuela de Virgilio quedó viuda, mi abuelo, el general Justo L. Durán, decidió llevársela para la finca, con los cuatro niños porque la casa era inmensa, tenía 14 habitaciones. Es decir, mi familia Durán  se crió con los Vargas Durán”.

Esa relación se afianzó en el tiempo porque “mi  mamá Francisca se crió con la mamá de Virgilio. Mi abuelo Justo L. Durán tuvo seis hijos. Y mi ‘tía abuela’ Julia tuvo cuatro hijos. Los 10 menores se criaron bajo el mismo techo”.

Ellos vivieron en distintos sitios y en distintas fincas hasta que se trasladaron a Cúcuta.

“Mi tía Julieta, la mamá de Virgilio, conoció a Jorge Enrique Barco, se casaron y vivían en la avenida 4 entre calles 10 y 11. Y nosotros vivimos, en una época, en la avenida 4, entre calles  12 y 13.  Después nos mudamos para  la avenida 3 entre 11 y 12. En ese entonces era el centro de Cúcuta. La casa de mi abuelo Justo L. Durán, calle 12  entre avenidas  4 y 5, se convirtió en el centro de reuniones familiares porque era inmensa”.

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Y así sin dar tregua a la duda, pero sin recitar fechas, Betsy García Durán confiesa que su tía la crió durante los primeros seis meses porque su mamá se enfermó de paludismo y Julieta estaba criando a Alberto, el menor de los Barco Vargas. Ese tiempo justo, mientras su madra recobraba la salud. Ese lazo se hizo más fuerte con los Vargas y siempre iba a los paseos de la finca ‘La Siberia’, en Herrán.

Los paseos se intercambiaban con los Durán porque poseían las fincas ‘El Recreo’, ‘Ramírez’ y ‘Agua Blanca’.

Y como un relámpago que ilumina su memoria recapituló otro pasaje en la finca San Juan, donde nacieron Manuel José Vargas, quien fue ministro y gobernador; Julieta, la mamá de Virgilio, su tía Felisa y Luis Emilio. Pero también nacieron Miguel Durán Durán, gobernador y jefe del liberalismo; Alberto Durán, médico, y su tía Delina, mamá del poeta Jorge Gaitán Durán y del exministro Eduardo Gaitán Durán.

‘Barco asumió de papá’

Betsy García Durán se deleita con recordar episodios de su vida que estuvieron entrelazados con la de Virgilio Barco Vargas. No solo por lo que significó para Colombia como presidente o ministro o alcalde de Bogotá, sino también como aquel exigente primo hermano que asumió el papel de ‘padre acudiente’ durante los tres años que vivió en Estados Unidos a donde viajó, cuando tenía 14 años, a terminar el bachillerato en el Academy of The Assumption (Mass Bay) en Wellesley, Massachusetts.

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Lo admiraba y al mismo tiempo lo respetaba con ímpetu porque, afirma, nunca había tenido tan cerca a una persona tan activa, estudiosa,visionaria y brillante. Pero al mismo tiempo con la sensibiliad y el buen humor a flor de piel, a pesar de lo serio que aparentaba ser.

En ese entonces la mamá de Betsy, Francisca, le escribió a EduardoDurán para enviarla interna a terminar  el bachillerato y perfeccionar el inglés aprendido en Cúcuta. Sin embargo, cual sería su sorpresa que en el aeropuerto la estaba esperanado Virgilio Barco y Carolina Isakson, porque consideraron que por su juventud era mejor que pasara a vivir con ellos mientras se quedaba interna en el colegio.

Barco Vargas estaba recién casado y la niña María Carolina tenía un año de nacida. Desde entonces asumió su rol de papá y acudiente. “Me llevó al campo de verano y al despedirse me sentí tan sola y me puse a llorar”. Y esas lágrimas llenaron también los ojos de Barco. “Para calmarme me dijo: tranquila yo voy a venir y también te escribiré a menudo”. Y así lo hizo. En sus cartas (que se han extraviado en los trasteos) la incentivaba a aprovechar el tiempo y a que aprendiera bien el inglés. Betsy le hizo caso y se concentró en escribir, leer y hablar de manera fluida el inglés.

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Aprovechándose de su aventajada memoria aprovechaba los tiempos libres para reunirse, a escondidas, con compañeras cubanas y mexicanas para hablar en español. Esa queja llegó a oídos de Barco, quien le llamó la atención. Nunca más volvió a pronunciar una palabra en español.

Aunque recuerda con mucho cariño a Virgilio Barco, reconoce que era estricto y evocó un episodio que le ocurrió en Estados Unidos. “Había una fiesta y un grupo vino a la casa a recogerme y antes de salir, Virgilio me dijo:estás aquí a las 12:30. Llegué a la 1:00 de la madrugada. Al día siguiente sentó su autoridad diciéndome: cuando yo te diga a las 12:30 es a las 12:30”.

Su cariño por María Carolina se acrentó más porque Carolina Isakson le llevaba a la niña  al colegio mientras hacía compras. “La cuidaba con las otras niñas y las monjas”.

Después Barco y su esposa regresaron a Colombia y Betsy García se quedó a terminar su bachillerato interna.

‘Barco era cachiporro’

Betsy García Durán continuó, de lejos, su relación con Barco. Incluso la aconsejaba hasta en los noviazgos. “Tuve un  pretendiente conservador y Virgilio  al enterarse me escribió una carta en donde me decía que no se metía en mis sentimientos, pero entre líneas entendí el mensaje”. Ese noviazgo no prosperó y más adelante, en una reunión familiar, Amparo Canal le presentó a Enrique Cuadros Corredor, con quien se ennovió de inmediato y al día siguiente se fueron para un paseo a Pamplonita. Tres años después contrajo matrimonio. “Fue amor a primera vista. Enrique se acababa de radicar en Cúcuta. Venía de Arboledas donde sacaron a su familia por ser liberal”. Y Barco cuando supo de su nuevo noviazgo la felicitó por el solo hecho de que Cuadros era liberal. “Es que Virgilio era  cachiporro a morir, liberal radical”.

A pesar de que Betsy García se había casado (el 30 de noviembre de 1961) con Enrique Cuadros Corredor continuó apoyando a Barco en sus campañas políticas y recuerda que cuando fue nombrado Ministro de Obras se le rindió un homenaje y cuando se lanzó para la Presidencia de  la República se fue para Bogotá y allá se involucró con un grupo de voluntarias para acompañarlo a los pueblos. 

Betsy García tiene presente la ceremonia de posesión de Virgilio Barco Vargas y durante su mandato (1986-1990) “nos llevó a la Casa de Nariño varias veces, invitados, algunas veces  a almorzar”.

Sin embargo, advierte que a Virgilio Barco le aburría la gente pretensiosa, que presumía, porque “él era muy sencillo, no vivía obsesionado con  el vestir, y también se divertía en las fiestas tradicionales del ‘Día de los Locos’. Se disfrazaba, bailaba y gozaba con todo el grupo. Carolina Isakson, su esposa, le festejaba todas sus locuras a pesar de no ser colombiana. Barco no sabía, ni le gustaba tomar”.

Desde la óptica de Betsy García Durán su primo era brillante y muy activo tanto así “que cuando llegaba a casa y no tenía nada que hacer se ponía a regar las matas. Su capacidad de  trabajo era inmensa”. También lo cataloga como excelente esposo, hijo y hermano porque cuando su papá murió de cáncer, Virgilio asumió las riendas de la casa. Era el mayor de los hermanos. Le seguían Marina, Julia, Jorge y Alberto. “Y como papá fue alcahueta”.

Considera que partió muy temprano a la eternidad (20 de mayo de 1997), porque de lo contrario este  viernes 17 de septiembre cumpliría 100 años de nacido.

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Celmira Figueroa
Celmira Figueroa