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Visita del presidente Eduardo Santos

Sábado, 6 de Noviembre de 2021
Historia contemporánea.

En una época en que las visitas presidenciales eran poco frecuentes, especialmente en las remotas ciudades de la periferia de la nación, el presidente Eduardo Santos fue, tal vez, el primer mandatario que visitó en más ocasiones el departamento.

No sólo estuvo en Cúcuta en varias ocasiones durante su mandato, sino que visitó a Pamplona, en por lo menos tres oportunidades, todas con ocasión de supervisar las obras que su gobierno impulsó para ampliar las instalaciones del Colegio Provincial de San José. Ahora, en abril de 1941, regresaba nuevamente a la ciudad con la intención de entrevistarse con su homólogo venezolano, el general Eleazar López Contreras con el exclusivo fin de firmar el Tratado definitivo de límites entre las dos repúblicas hermanas, tal como era el tratamiento que se le daba en esa época a las estrechas relaciones que mantenían los dos países.

Al presidente Santos se le esperaba desde tempranas horas en la Carretera Central, en los límites con el departamento de Santander, numerosos comisiones de todos los municipios salieron a la carretera para dar la bienvenida al ilustre visitante que tanto se había preocupado por la grandeza del país, que ahora culminaba con la firma del Tratado que traería los más provechosos resultados para los dos países. Para ambientar la reunión, toda la carretera a la frontera, desde Rosetal hasta el puente Internacional, fue bellamente adornado con las banderas de ambos países y el Templo Histórico engalanado en forma espléndida.

El puente Internacional también fue intervenido con luminarias especiales para que fuera iluminado profusamente durante días del encuentro, el 4, 5 y 6 de abril. La entrevista se realizó, el día 4, en un templete especialmente construido bajo la dirección de ingenieros venezolanos, con capacidad para 200 personas, colocado en la mitad del antiguo puente internacional Simón Bolívar.

Seguidamente se trasladaron al Templo Histórico de la Villa del Rosario donde los obispos de Pamplona y San Cristóbal, entonaron el correspondiente Te Deum; el presidente Santos estuvo acompañado de sus ministros de Gobierno y Relaciones Exteriores, Jorge Gartner y Luis López de Mesa, además de una nutrida corte de funcionarios entre quienes estaban los embajadores de Venezuela, Ecuador, Panamá y Bolivia; el encargado de negocios de Perú en representación del presidente Manuel Prado quien no pudo asistir por razones personales; el Contralor de la República, los directores de los principales periódicos del país y los corresponsales de las agencias noticiosas americanas, United Press y Asociated Press, así como la numerosa comitiva militar encabezada por el señor Ministro de Guerra; en tanto que el presidente Eleazar López lo estuvo de su canciller Esteban Gil Borges y los ministros de Obras Públicas, Enrique Jorge Aguerrevere; de Educación, Arturo Uslar Pietri; de Agricultura y Cría, general Elbano Mibelli; los embajadores y Ministros de las Repúblicas Bolivarianas acreditados ante el gobierno de Venezuela, de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, así como una vasta comisión militar integrada por los comandantes de las principales zonas militares del país, que fueron agasajados al día siguiente, por el gobierno colombiano y en reciprocidad, el gobernante venezolano invitó a la comitiva de su par colombiano a la ciudad de San Cristóbal, a un festejo similar. Según se conoció posteriormente, el acto revistió trascendental importancia para que ambas naciones estrecharan más vigorosamente los vínculos fraternales que las unían.

En un editorial del periódico Comentarios fue publicado que “… en esta hora de peligros para las democracias, la entrevista de los ilustres jefes de Estado de Colombia y Venezuela tiene una gran trascendencia para los ideales de solidaridad americana y de cooperación amplia y firme, especialmente entre los países libertados por la espada invicta de Bolívar y que un día formaron la Gran Colombia”.

Nota especialmente importante para el mundo, toda vez que en esos días se desarrollaba en el viejo continente una de las guerras más sangrientas de la humanidad. De su parte, las dos primeras damas, Lorencita Villegas de Santos y María Teresa de López Contreras, desarrollaron unas intensas actividades en Cúcuta y San Cristóbal. La esposa del presidente venezolano y su comitiva fueron agasajados en los salones del Club del Comercio con un suculento almuerzo, siendo correspondidos sus similares colombianos, con un banquete de honor en el Casino Militar de la capital tachirense. Así mismo, altos militares de uno y otro país, fueron solemnemente recibidos en los casinos militares de sus guarniciones, tanto en Cúcuta como en San Cristóbal.

De estas y de otras muchas actividades de alborozada fraternidad, quedó constancia en la memoria de los habitantes de esta frontera. Para la firma de tan importante Tratado, una representación de la Federación de Estudiantes de Colombia, visitó en San Antonio del Táchira al presidente López Contreras para hacerle entrega de una pluma de oro con la cual será firmado el Tratado de Límites en nombre de Venezuela y a su vez, una comisión del Centro de Estudiantes venezolanos residentes en Bogotá, visitó al presidente Santos para hacerle entrega de otra pluma de oro con la cual será firmado el documento en nombre de Colombia. Ambas comisiones fueron recibidas con gran satisfacción por los dos mandatarios, quienes le expresaron la emoción patriótica que experimentaban por tan bello gesto de solidaridad de los estudiantes de las dos naciones.

En la víspera de la firma, el maestro José Rozo Contreras y la Banda Nacional de Música ofrecieron dos magníficos conciertos en el Parque de Santander, uno a las siete de la mañana y otro a las cinco de la tarde, con una enorme concurrencia de público. Como parte del protocolo acostumbrado para esta clase de encuentros, los presidentes intercambiaron sendos obsequios; el excelentísimo señor presidente de Venezuela obsequió a su homólogo colombiano un hermoso óleo del Libertador ejecutado por el afamado pintor venezolano Tito Salas y el presidente Santos retribuyó el gesto con la entrega de una espada que la Legión Británica obsequió al Libertador en agradecimiento a su participación en la gesta emancipadora.

En la próxima crónica se presentará un breve recuento del Tratado firmado.

Fotografía: Cortesía Banco de la República

Redacción
Gerardo Raynaud D.
gerard.raynaud@gmail.com

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