Crimen con explosivos y ráfagas de fusil

Sábado, 28 de Noviembre de 2020
La Policía señaló al Eln del atroz homicidio

El reloj marcaba las 11:30 de la noche cuando una explosión despertó a los residentes de la invasión Nuevo Mundo en Puerto Santander. Luego, una segunda detonación obligó a varios a resguardarse debajo de las camas o de cualquier objeto que los protegiera. Por último, una balacera fue la despedida de un grupo de hombres armados con fusiles.

El ataque, ocurrido el viernes, tenía un solo objetivo: la casa de José Alberto Colmenares Parra, un venezolano y pequeño comerciante que había quebrado su negocio de venta de dulces y recientemente se dedicaba a la venta de zapatos y comida.

Este hombre residía en la manzana R y en el momento estaba en su casa con su mascota canina Kira, el cachorro Río y la gata Irene. Aunque los hombres lanzaron los explosivos (tipo granada) y entraron a  rematar  a la víctima de tres tiros, los animales sobrevivieron.

“Hicieron lo que hicieron y al salir se fueron echando plomo. Ni el Ejército que está cerca de nosotros se asomó a ver qué había pasado”, dijo un testigo.

 

Cuando el silencio retornó, algunos osados vecinos se asomaron a la calle, pero por la oscuridad nadie tuvo el valor de ingresar a la vivienda.

“Por mensajes de WhatsApp la gente que lo conocía empezó a comentar lo ocurrido. Sabían que estaba muerto porque no dio ninguna señal de vida. Pero, fue a las 6:00 de la mañana que la Policía ingresó y acordonó el lugar”, contó un conocido de la víctima.  Las detonaciones acabaron con casi todo lo que había adentro. Las puertas de la casa salieron a volar, los vidrios de la ventana se reventaron y la onda explosiva levantó las tejas del techo. Adentro todo quedó en destrucción.

Entre tanto, los vecinos encontraron por sus calles, al menos 30 vainillas de fusil calibre 5.56 milímetros que dejaron a su paso los violentos.

 

Hacia las 11:00 de la mañana, varias patrullas de la Policía Metropolitana de Cúcuta y de la unidad de la Brigada Interinstitucional de Homicidios llegaron a inspeccionar y levantar el cuerpo. Adentro contaron 3 vainillas más con las mismas características.

 

La víctima

Varios vecinos de Colmenares Parra aseguraron que él era un deportista y atleta de alto rendimiento. “Amaba el atletismo y estaba formando a tres niños, pero por la pandemia no pudo continuar. A pesar de ser venezolano se convirtió en uno más del pueblo”, dijo un allegado.

Otro conocido manifestó que en el predio de la víctima permanecían, en repetidas ocasiones, varios hombres amigos que departían con él.

Colmenares Parra era soltero, no dejó hijos y era oriundo de Tinaquillo, capital del estado Cojedes, del vecino país. Desde hacía aproximadamente 6 años estaba radicado en Puerto Santander.

Extraoficialmente, se conoció que las autoridades tienen la hipótesis de una presunta retaliación por parte de la guerrilla del Eln en contra de la víctima, por ser presuntamente colaborador de otro grupo armado.

“Últimamente se la pasaba con personas que casi nadie conocía, pero estamos estableciendo sí eso tendría relación”, dijo otra fuente judicial.