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El asesino lo saludó y luego le disparó

Jueves, 30 de Abril de 2020
 Dos sujetos habrían llegado hasta donde estaba la víctima y su novia. 

“Oímos unos disparos y luego el muchacho pasó corriendo y ensangrentado”, así contó un testigo sobre los últimos minutos de vida de Camilo Alexis Gelvez Pasto, de 21 años, quien murió luego de ser baleado en la calle 23 con avenida 7 del barrio Cuberos Niño de Cúcuta.

Eran las 5 de la tarde del martes, cuando Camilo, como era conocido por todos en ese sector, salió de su casa y se dirigió a una callejuela que da a un canal de aguas lluvias y se sentó en el andén junto a Liliani Elizabeth Pinto, su novia venezolana.

“Se escucharon como cuatro tiros. A ese muchacho se le veía casi siempre ahí en ese lugar”, dijo el testigo.

La Opinión pudo conocer que dos sujetos habrían llegado hasta donde estaba la víctima y su novia.

“Uno de los hombres era delgado,  medía como un metro 75 centímetros de estatura, era de piel blanca y fue quien saludó al muchacho. Le dijo ‘Camilito’ y de una sacó un arma y le disparó”, contó.

En el ataque a bala la mujer también fue víctima y un disparo le atravesó el hombro derecho.

El joven como pudo corrió hasta su casa en la avenida 8, pero solo logró llegar hasta la cerca. Sus familiares quienes también alcanzaron a escuchar las balas presintieron de inmediato algo malo.

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“Como él había acabado de salir, mi hermana y mi papá salieron y lo vieron venir y se desplomó antes de la puerta”, contó una hermana de Camilo.

Según el relato de la familiar, como pudieron auxiliaron a su ser querido y lo montaron a un taxi y lo llevaron a la Unidad Básica de Puente Barco, pero por la gravedad de las heridas, minutos después se enteraron de que Camilo murió.

Tenía prisión domiciliaria

A sus 21 años, Gelvez Pasto debía permanecer en su casa tras purgar una pena por fabricación, tráfico y porte de estupefacientes. 

Su hermana lamentó que su ser querido nunca hizo caso de sus buenos consejos.

“Él vivía con mi mamá y como ella sufre del corazón siempre le pedíamos que cambiara y lo hiciera por ella. Le decíamos que se cuidara, que dejara ese vicio de consumir alucinógenos y se portara bien”, se lamentó.

En la casa de Camilo, la noticia de su muerte fue contada ayer en la mañana a la mamá del joven.

Los gritos y el dolor de la mujer se oían en las casas vecinas.

“Camilo, venga mijo”, “Papito venga. No me deje sola”, gritaba la dolorida mujer.

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