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En Hacarí 400 niños desplazados esperan comida y ropa

Sábado, 3 de Noviembre de 2018
Diócesis de Ocaña lidera campaña para recolectar alimentos, ropa, colchonetas y elementos de aseo.

Algunas veredas de Hacarí están convertidas en verdaderos campos de batalla por cuenta de la confrontación armada entre el Eln y el Epl, organizaciones que se disputan a sangre y fuego los territorios para el dominio de los cultivos ilícitos.

La situación se ha complicado “tenemos en el polideportivo y la antigua sede del colegio San Miguel a 800 campesinos, entre ellos 400 niños, mujeres embarazadas y ancianos enfermos que han huido del fuego cruzado”, dijo el alcalde Milciades Pinzón Pinzón. 

El mandatario consideró que es muy triste ver a los labriegos con los rostros desencajados que reflejan la angustia e incertidumbre de una guerra sin sentido.

“Tenemos niños, hombres y mujeres con los pies descalzos ya que no tuvieron tiempo de sacar sus pertenencias, dejando todo botado por culpa de esos grupos que operan al margen de la ley (...) Que se maten entre ellos, pero que respeten a la población civil que nada tiene que ver con el conflicto armado”, agregó.

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Emergencia manifiesta 

El alcalde lanzó un SOS por la crisis humanitaria y declaró la emergencia manifiesta para ayudar a las familias desplazadas por los combates, que no cesan, en diferentes veredas de la localidad de Norte de Santander.

La Alcaldía está coordinando con los sacerdotes de la Diócesis de Ocaña, Walfran Ramírez y Jairo López, las campañas para la recolección de alimentos no perecederos, ropa, cobijas, colchonetas, elementos de aseo y frazadas.

Los campesinos desde marzo cuando inició la guerra entre las facciones guerrilleras, sufren una verdadera pesadilla y por esa situación han tenido que hacinarse en refugios humanitarios.

“Esperamos las ayudas inmediatas de la Unidad Nacional de Víctimas, la gobernación de Norte de Santander y el Gobierno nacional para conjurar la situación. Hemos contado con el apoyo del Consejo Noruego para Refugiados, la Defensoría del Pueblo y la Personería, en un pueblo pobre que vive intensamente los rigores del conflicto armado”, reiteró Pinzón.

Los combates continúan en  los corregimientos de Mesitas y Agua blanca, según el testimonio de los campesinos que van llegando al casco urbano de Hacarí.

No hay presencia del Ejército

La población se siente desprotegida y han manifestado reiteradamente que la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), anunciada con bombos y platillos durante la visita del presidente Iván Duque a Ocaña, “no aparece por ningún lado para neutralizar la situación”, señalan.

Los pobladores denuncian que solo se observan uniformados hasta el corregimiento Aspasica, en la vía La Playa de Belén-Hacarí.

Las fuentes aseguran que en Versalles en la vía que lleva hacia Tibú, también hay decenas de campesinos que salieron de Hacarí cuando empezaron los combates. 

El sacerdote Jairo López Ramírez pidió a toda la comunidad que lleve a las parroquias ropa para niños, pañales, colchonetas implementos de aseo, alimentos no perecederos y toda la ayuda necesaria para mitigar en parte la situación de quienes hoy están en condición de desplazados.

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