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Hallan pareja sin vida, uno en la cama y otro en el patio

Domingo, 29 de Abril de 2018
Una familiar encontró los cuerpos.

Marica, ¿qué le pasó a Omar? -El diablo, se le metió el diablo-.

La conversación, que no duró más de dos minutos, se dio entre dos hombres amigos de Omar Antonio Martínez Castro, que ayer fue encontrado ahorcado en el patio de su vivienda.

Ellos, ambos con las canas y las arrugas que llegan con los años, estaban en una esquina a pocos metros del lugar de los hechos y de la muchedumbre que aguardaba sobre los andenes y entre murmullos, que las autoridades sacaran los cuerpos.

¿Los cuerpos? Sí, los cuerpos. Dentro de la vivienda, ubicada en la calle 23 número 11-123 del barrio Cuberos Niño,  también reposaba sin vida Deicy Yolanda Delgado Silva, de 46 años de edad. La mujer, que sin pensarlo se convirtió en la nueva integrante de la lista de feminicidios en Cúcuta, fue víctima, aparentemente, de un crimen pasional, de acuerdo con las declaraciones del coronel Javier Barrera, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc).

El informe preliminar indica que  Martínez, de 52 años de edad, al parecer la asesinó con sus manos. Ella terminó en su cama con su ropa de dormir y él, con un yin y una franela colgando de un cable en el patio. Así los encontró una familiar cuando entró a buscarlos pasadas las 8 a.m. Luego vinieron los gritos, las lágrimas, los vecinos y, por supuesto, las autoridades.

Solo el informe del Instituto Colombiano de Medicina Legal determinará si las marcas en el cuello de estrangulamiento fueron las que le quitaron la vida a Delgado. Los testigos en este caso, son pocos. Vivían solos y los únicos que saben lo que realmente pasó son un una réplica de un cuadro del maestro Fernando Botero colgado en la sala de la casa y la Santa Biblia puesta sobre un atril, justo a su lado.

Lo único claro es que a la 1 a,m. la luz de la casa estaba prendida  y antes de las 7 a.m. un vecino timbró tres veces, pero como escuchó ruidos y no le abrieron, prefirió irse. 

Afuera de la casa nadie lo podía creer. Era una pareja que se veía que no tenía problemas, repetían algunos. Las personas de un club de tejo, ubicado a media cuadra del lugar, indicaron que los sábados iban normalmente, se tomaban unos tragos y bailaban un rato, como dos personas  normales. Pero llevaban 15 días sin asistir.

Es que él, ‘campana’, como le conocían en el barrio, era una persona tranquila, aseguró un vecino que esperaba detrás de la cinta amarilla puesta por la Policía Nacional.

Otros, hablaban de problemas y deseos de separación, pero nadie podía comprobar nada. Porque ninguno sabía ¿qué le había pasado a Omar?

Al final, sobre las 12 del medio día, los cuerpos del taxista y la visitadora médica fueron sacados por los funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI), entre el llanto y los gritos desgarradores de los familiares y amigos más cercanos. 

Mujeres piden justicia

Este nuevo acto de feminicidio no debe pasar desapercibido, advirtió Alejandra Vera Laguado, coordinadora departamental de la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, y directora de la Corporación Mujer, Denuncia y Muévete.

Según esta activista y defensora de los derechos de las mujeres, es preocupante que estos fenómenos de hechos violentos contra las mujeres se estén agudizando “especialmente en los últimos días en el país y particularmente en Norte de Santander, en donde se han presentado 6  casos de feminicidios”.

De acuerdo con las cifras de la Defensoría del Pueblo de Norte de Santander, entre julio de 2017 y el primer trimestre de este año, se presentaron seis feminicidios, seis tentativas y una desaparición forzada.

Al respecto, Vera dijo que “si bien, este grave delito se tipificó de manera específica en la legislación colombiana a través de la Ley 1761 de 2015, conocida también como ‘Rosa Elvira Cely’; existe una inoperancia e indiferencia de entidades del estado, como por ejemplo la fiscalía, que no presenta resultados puntuales en la judicialización de estos casos”.

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