La mala hora de Los Rastrojos

Sábado, 19 de Diciembre de 2020
El Eln ocupa gran parte del territorio que la banda criminal dominaba hace más de una década.

El pasado 19 de marzo, a las 4:30 p.m., alias ‘Mario’, un presunto líder de Los Rastrojos, le envió un mensaje a quienes en ese momento aseguraban que esta banda criminal agonizaba: “Queremos hacer saber que no estamos como lo dice la Fuerza Pública (…) supuestamente como un ‘sándwich’ (acorralados) por el Eln, sepan que nos mantenemos vigentes y en pie de lucha”.

Y para infundir aún más miedo, medio centenar de integrantes de esa organización ilegal desfiló delante de una cámara de La Opinión. El video se grabó en una zona boscosa del área metropolitana de Cúcuta muy cerca de la frontera con Venezuela.

El mensaje iba mucho más allá de una simple advertencia, pues en el sitio, donde retuvieron al equipo periodístico de esta casa editorial, llegaron José Gregorio López Carvajal, alias ‘Becerro’, quien hoy lideraría este grupo armado, y Andrés Felipe Berrio Rúa, ‘Brayan’, tercero al mando, quien ya fue capturado por la Policía; para dejar entrever que estaban unidos y que contaban con un gran arsenal de guerra.

Pero hoy, después de nueve meses de ese mensaje, esta banda criminal, que durante más de una década ha mantenido un ‘imperio del terror’ en Puerto Santander y gran parte de la zona rural de Cúcuta, esta debilitada y casi a punto de desaparecer.

Y una muestra de eso, según una fuente de inteligencia policial, es que Los Rastrojos ya no cuentan con el mismo número de hombres, ni el poder que mostró en marzo pasado. “En ese entonces, mal contabilizados, pudieron llegar a tener 800 integrantes armados. Todos estaban regados de uno y otro lado de la frontera por Puerto Santander y la zona rural de Cúcuta, así como en Venezuela, controlando el paso por las trochas para manejar esa ruta del narcotráfico y cobrándole extorsiones a todo el que querían”.

El investigador añadió que: “hoy quienes quedan en armas, no serían más de 60 hombres. Esta organización se quedó sin dinero y sin apoyo de Los Pelusos (disidentes del desmovilizado Epl). Además, la guerra con el Eln los ha aniquilado, y a esto súmele los golpes que les ha dado la Policía y el Ejército. Las capturas de alias ‘El Menor’, ‘Brother’, ‘Brayan’, ‘Guacamayo’, ‘Páez’ y ahora ‘Camaleón’, entre otros, han sido contundentes y han provocado que se atomicen”.

Becerro habla de la ‘guerra’ de Los Rastrojos contra el Eln

 

 

Algunas personas que viven en las zonas donde la banda hacía presencia, han contado bajo el anonimato que desde mediados de febrero, cuando las Fuerzas Armadas venezolanas decidieron arremeter contra Los Rastrojos, arrancó la ‘mala hora’ del grupo armado.

Esto se dio a pesar de que ellos contaban con la complicidad de varios miembros de la Guardia Nacional Bolivariana, al otro lado de la frontera.

Cabe recordar que después de la arremetida de las Auc (1999-2004), Puerto Santander y gran parte del área rural de Cúcuta, se convirtieron en un fortín para organizaciones criminales como Los Rastrojos que se movían en los corregimientos Aguaclara, Guaramito, Buena Esperanza, Palmarito, Banco de Arena y San Faustino, así como en las veredas Campo Alegre, Puerto León, Vigilancia, Los Negros y La Chinita y varias localidades venezolanas.

La ruta millonaria

¿Pero por qué es tan apetecida esta zona? Esta es una de las mejores rutas para narcotráfico, contrabando, comercialización de armas, trata de personas, extorsiones o cualquier otro delito que deje jugosas ganancias.

Y precisamente, ese imperio económico ilegal llevó a que, por más de una década Los Rastrojos, impusieran a sus anchas una hegemonía en esos más de 40 kilómetros de frontera entre Cúcuta y Puerto Santander, con Venezuela. Esto también llamó la atención de Los Pelusos que, al verse acorralados por el Eln en el Catatumbo, decidieron negociar con esa banda para estar tranquilos ahí, sin dejar de delinquir. Así lo aseguró la Defensoría del Pueblo en la Alerta Temprano 037-19, del 12 de septiembre de 2019.

La ruta que fortaleció los lazos económicos entre los dos grupos armados ilegales inicia en Tibú, donde hay laboratorios para procesar cocaína -como un alto mando de la Policía Metropolitana de Cúcuta lo aseguró-, luego pasa por los sectores La Silla-La Punta-Totumito Carboneras-Vigilancia-Banco de Arena-Puerto León hasta llegar a Puerto Santander, para seguir por el lado de Venezuela por Boca de Grita-Orope-La Fría-El Vigía, hasta arribar al Lago de Maracaibo, en el estado Zulia, y “de ahí seguir hacia Centroamérica, Estados Unidos o Europa”.

Una fuente de inteligencia policial reveló que semanalmente Los Rastrojos y Los Pelusos podían obtener más de 10 mil millones de pesos con todos los negocios ilícitos, “por eso fue que lograron tener tanto poder y era tan difícil acabar con esa organización. Además adquirían muy fácilmente armas”.

Sobrevivió a muchos golpes

 Los Rastrojos estarían buscando una alianza con el Clan del Golfo para recuperar esa zona que el Eln les quitó desde hace más de una año / Archivo La Opinión

Aunque Los Urabeños, Los Gaitanistas (AGC) y Clan del Golfo intentaron arrebatarle a Los Rastrojos ese vasto sector que está en las ‘goteras’ de la capital nortesantandereana, no pudieron hacerlo, murieron en el intento, dejando una gran estela de homicidios.

“Con lo único que esas bandas lograron quedarse fue con sectores como San Faustino, Los Negros, Ricaurte y El Cerrito, pero fue por un corto tiempo, pues cuando capturaron a Andrés Palencia, alias ‘Visaje’, y neutralizaron en Chinácota a Luis Eduardo Padierna, ‘Inglaterra’; Los Rastrojos volvieron a retomar el poder”, señaló la fuente oficial.

Y así también lo confirma la Defensoría del Pueblo en su Alerta Temprana 037-19. “AGC y Los Rastrojos, se enfrentaron en la zona rural de Cúcuta, al tratar de retomar el control los primeros en estas zonas, dichas disputas también se presentaron en territorio venezolano, generando múltiples homicidios, desapariciones forzadas, amenazas, mientras se mantenían los cobros extorsivos entre otros hechos que han sido denunciados y documentados por organizaciones sociales de Venezuela, teniendo en cuenta que se expandió el poder de los grupos armados hacia varios municipios del Estado Táchira en la vecina república”.

Los Rastrojos siguen peleando con el Eln

 

 

Tal era la fuerza que Los Rastrojos tenían en esta parte del país, que a pesar de que su líder máximo a nivel nacional y fundador, Wilber Varela, alias ‘Jabón’, fue asesinado en enero de 2008 en Mérida (Venezuela), y las autoridades en Colombia acabaron poco a poco con todas las estructuras que habían en otros departamentos, esa facción siguió activa en Cúcuta y Puerto Santander.

La organización ilegal ha estado en cabeza de peligrosos criminales como Ruberney Vergara Sanabria, alias ‘Maniquemao’ o Wilfredo de Jesús Torres Gómez, ‘Necoclí’, quien fue capturado por las autoridades venezolanas en marzo del año pasado.

Ruptura interna

Pero, según habitantes de Puerto Santander, la detención de ‘Necoclí’ llevó a que la estructura se fracturara internamente y la hegemonía que había se acabara, “porque las ansias de poder de varios mandos medios, como Jhon Jairo Durán Contreras, alias ‘El Menor’, provocaron una guerra al interior de Los Rastrojos”, aseguró una fuente policial.

El investigador policial añadió que, “‘El Menor’ pensó que ‘Necoclí’ ya no tenía control sobre la banda y quiso hacer y deshacer, hasta mató a varios familiares del máximo cabecilla y resultó que no era así”. Wilfredo Torres siguió delinquiendo desde la cárcel y al enterarse de lo que sucedía envió un comando a matar a Durán.

Pero luego de varias semanas de confrontaciones, que dejaron varios muertos, en septiembre de 2019 ‘El Menor’ terminó en manos de la Policía Metropolitana de Cúcuta, porque en unos de esos combates contra ‘Necoclí’, Jhon Durán tuvo que salir huyendo hacia Puerto Santander, pues casi lo matan en Boca de Grita (Venezuela). Esta guerra interna también llevó a que Albeiro Lobo Quintero, ‘Brother’, se entregara a las autoridades, revelando donde había una caleta con armas.

Cuando ‘El Menor’ y ‘Brother’ fueron capturados, se conoció que fueron ellos los que el 22 de febrero de 2019 ayudaron a pasar por la frontera al autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, quien era esperado en Cúcuta por el presidente de Colombia, Iván Duque, y miles de personas que asistieron al concierto Venezuela Aid Live.

Denuncian incursión paramilitar de Los Rastrojos en zona rural

 

 

Y con la captura de ‘El Menor’ y la entrega del ‘Brother’, ‘Necoclí’ retomó las riendas de la organización y el encargado de hacer cumplir sus órdenes es José Gregorio López, ‘Becerro’, quien hoy se encuentra escondido. A partir de esta situación, habría comenzado la debacle de Los Rastrojos, también hubo otros integrantes que se entregaron a las autoridades y comenzaron a colaborar.

A raíz de esto, Los Pelusos, en cabeza de Jesús Serrano Clavijo, alias ‘Grillo’, decidieron terminar el acuerdo que tenían con esta banda criminal y se regresaron a la zona rural de Sardinata para continuar delinquiendo.

Pero ‘Cóndor’ (Richar Arley Díaz Garay), máximo líder del Epl, sentenció a muerte a ‘Grillo’ y cumplió. “El homicidio de Jesús Serrano, ocurrido el pasado 16 mayo, significa totalmente la separación de Los Pelusos de Los Rastrojos. Sin plata y sin apoyo del Epl, nadie se le mide a esa guerra”, manifestó una fuente de inteligencia militar.

Empezó la agonía

Esa fractura interna de Los Rastrojos fue aprovechada por el Eln para avanzar en su expansión por la frontera y el primer objetivo que se trazó esta guerrilla fue apoderarse de poblaciones como Santa Cecilia, Ricaurte, La Chinita, El Arrayan, Los Negros, La Sabana, Llano Seco, Guaramito y Aguaclara.

Luego de más de tres meses de fuertes enfrentamientos y una veintena de muertos, los ‘elenos’ ganaron el dominio de estos sectores del lado colombiano, pero también se apoderaron de zonas venezolanas, como La Mulata, Guarumito y La Cooperativa, entre otros, aseguró un experto policial.

“Ese fue el inicio de la expansión del Eln por esa parte para poder llegar a Puerto Santander. La guerrilla le hizo un ‘sándwich’ (acorraló) a Los Rastrojos. Mientras dos comisiones avanzaban desde Cúcuta, otras tres se vinieron desde Tibú y así es que han logrado ganar mucho terreno”, señaló la fuente de inteligencia que sigue de cerca toda esta situación.

No solo el Eln aumentó su fuerza para acabar con Los Rastrojos, las autoridades venezolanas se unieron a la ofensiva contra esa banda criminal y, en febrero de este año, un gran componente de militares bolivarianos se trasladó a La Fría, Coloncito, Orope, Boca de Grita y Santa Bárbara (estado Zulia).

Las tropas venezolanas no tenían ni 24 horas de haber desplegado su accionar cuando ya se habían dado fuertes combates con Los Rastrojos. Por redes sociales circularon videos que mostraban esas confrontaciones, “además, el Eln aprovechó para golpear esta banda. Mejor dicho, se unieron esos dos bandos para acabar con ellos. Esto provocó un desplazamiento fuerte de personas desde Boca de Grita hacia Puerto Santander”, sostuvo la fuente.

Delinquían en Cúcuta al servicio de Los Rastrojos

 

 

Agregó el investigador que “esos combates provocaron que ‘Camaleón’ (Carlos Andrés Rangel Rojas) pusiera a circular un audio donde señalaba que varios de sus hombres atacarían a los ‘boinas rojas’ y no responderían por la vida de ninguna persona de la zona”.

Día tras día la guerra se puso más intensa, y una clara muestra de esa tensa situación fue que el domingo 8 de marzo pasado aparecieron 13 cuerpos sin vida, 8 en el corregimiento de Palmarito (Cúcuta) y 5 en el sector La Colorada, en territorio venezolano. Organismos de inteligencia policial y militar colombianos sostuvieron que ese día los muertos fueron 23, pero solo aparecieron esos cadáveres.

En ese entonces, las autoridades venezolanas señalaron que el “enfrentamiento entre grupos armados irregulares, se dio en el sector Mate Curo de la parroquia Rivas Verti, en el municipio Ayacucho”. Pero extraoficialmente se conoció que Los Rastrojos trajeron hacia territorio colombiano los 8 cuerpos para que sus familias los sepultaran.

En ese momento, las autoridades judiciales de Colombia descubrieron que esta organización ya no solo reclutaba jóvenes venezolanos, sino que en varias poblaciones del Cesar, especialmente en Saloa, corregimiento de Chimichagua, también lo estaban haciendo. Gracias a eso, la Policía capturó a quienes lo hacían.

“Ya con las autoridades venezolanas encima y los ‘elenos’ ‘respirándoles en la nuca’, y sin poder recibir todo el dinero que les entraban por extorsiones, narcotráfico, ventas de armas y contrabando, muchos de los integrantes de Los Rastrojos comenzaron a desertar, quedando así muy pocos hombres”, aseguró la fuente policial.

Además, luego de esa masacre del 8 de marzo, la Policía logró capturar otro líder de esta organización criminal. Se trata de Dídier Gustavo Páez Menco, quien fue sorprendido en un motel de Sincelejo (Sucre). Las autoridades le siguieron el rastro, porque lograron conocer que él decidió irse a buscar apoyo de otros grupos armados ilegales para enfrentar al Eln.

Y precisamente, luego del macabro hallazgo del 8 de marzo, la Defensoría del Pueblo emitió la Alerta Temprana 011-2020, donde afirmó que, “previo a la masacre descrita, el pasado 15 de febrero alrededor de 400 personas provenientes desde Boca de Grita llegaron a Puerto Santander a abastecerse de alimentos y medicamentos, y tuvieron que permanecer allí debido a los enfrentamientos que tuvieron lugar en esa zona. En estos hechos varios miembros de Los Rastrojos habían muerto así como integrantes de las Fuerzas Armadas de la República Bolivariana de Venezuela, a raíz de estos hechos, pobladores de la zona manifestaron que el Eln impuso restricciones a la movilidad”.

Ante esto, tanto ‘Becerro’, ‘Camaleón’ y ‘Brayan’, quienes estaban al frente de Los Rastrojos, decidieron esparcirse con sus hombres de confianza hacia Cúcuta, Los Patios y Valledupar, mientras que los mandos medios trataban de soportar la arremetida del Eln y los operativos de la Policía y el Ejército.

Esto ayudó a que la violencia se incrementara en esas zonas fronterizas, registrándose hasta el momento, cuatro masacres y una gran cantidad de homicidios selectivos, además de desplazamientos y desapariciones forzadas.

Esa salida de sus zonas de confort de los principales líderes de Los Rastrojos, ha sido aprovechada por la Policía y el Ejército para debilitarlos aún más.

La primera detención fue la de Dídier Páez, quien fungía como jefe político, luego cayó Andrés Felipe Berrio Rúa, alias Brayan, tercer cabecilla, y hace menos de tres semanas la de ‘Camaleón’, segundo comandante. Con estos golpes, Los Rastrojos quedaron muy débiles, “están agonizando. Y es que estos sujetos salieron de sus escondites en busca de respaldo de unos narcotraficantes o del Clan del Golfo, pero no han consiguido nada”, aseguró un experto judicial.

Con todo esto, y a medida que los días pasan, el Eln sigue tomándose más el terreno que Los Rastrojos han dominado por más de una década, dejando a su paso muerte y desolación. Hoy, los homicidios entre Puerto Santander y la zona rural de Cúcuta se aproximan al medio centenar.

Tanto la Policía como Ejército aseguran que Los Rastrojos están aniquilados. “Ellos no tiene dinero ni para mandar a arreglar la repetidora que tenían para sus comunicaciones. Esta banda por mucho tiene 60 hombres no más. Los golpes que se les ha dado, quitándoles armas, droga y cabecillas, los dejó muy débiles y el Eln está aprovechando eso para darle la estocada final”, explicó una de las fuentes de inteligencia.

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