Escuchar este artículo

La muerte regresó a El Infierno de Banco de Arena

La víctima fue identificada como Fabián Villamizar.

El retumbar de las balas, más la imposición de la ley del silencio y el accionar desmedido de las bandas criminales y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln), complementan un panorama desolador en la zona rural de Cúcuta.

Los homicidios siguen siendo el común denominador en estos sectores, especialmente los que rodean a Puerto Santander y parte de la zona rural de Cúcuta, manteniendo la característica violenta que los ha permeado históricamente.

Ayer, se registró el crimen más reciente en el sector El Infierno, del corregimiento Banco de Arena, de Cúcuta. Este lugar está rodeado de fincas arroceras, una carretera polvorienta y el temor que imponen los grupos armados ilegales, que mantienen una confrontación por el dominio del territorio.

Fabián Villamizar Caicedo es la nueva víctima de esas organizaciones criminales, él quedó tendido muerto, a un costado de la vía con sus brazos extendidos.

Hasta el lugar tuvo que arribar la funeraria Nuestra Señora del Carmen para trasladar el cadáver al Instituto de Medicina Legal, donde sus familias tendrán que reclamarlo.

Por la complejidad de la zona del crimen, las autoridades prefirieron abstenerse de llegar al sitio para adelantar la inspección y el levantamiento, para evitar ser un objetivo fácil para los violentos que se pasean por esta zona tranquilamente.

Según se conoció, un grupo de hombres fuertemente armados llegó hasta la finca donde trabajaba Villamizar y se lo llevó con rumbo hacia El Infierno, donde finalmente fue asesinado a balazos.

Precisamente, la fuerte presencia de la banda criminal Los Rastrojos y de la guerrilla del Eln en esta zona, obstaculiza las investigaciones de las autoridades para avanzar en las pesquisas y esclarecer los móviles del hecho, así como los autores.

Los investigadores judiciales tienen que limitarse a crear hipótesis generales sobre la disputa de estos grupos armados ilegales, que finalmente generan hechos violentos en estos apartados lugares, donde reina la criminalidad.

El historial

El Infierno es recordado por ser un territorio testigo de múltiples crímenes, entre los que se destaca la masacre que ocurrió en septiembre de 2019, en la que murieron cuatro presuntos miembros de Los Pelusos.

En ese momento, Aurelio Ovalles Bautista, conocido como Jeison o Chupeta, junto a tres de sus cómplices fueron asesinados a bala.

Ovalles, oriundo de Pachelli (Tibú), quien era el presunto cabecilla de la compañía Pedro Echeverry de Los Pelusos, murió con tres miembros de su anillo de seguridad.

En su trayectoria en Los Pelusos, se conoció que estuvo al servicio de esa organización durante al menos nueve años, iniciando su pasado criminal como integrante del frente Libardo Mora Toro, donde prestó seguridad al extinto capo Víctor Ramón Navarro Serrano, Megateo, en 2013.

Cabe recordar que, aunque la zona rural de Cúcuta no es el fortín de Los Pelusos, esta organización mantenía alianzas criminales y de narcotráfico con Los Rastrojos, por lo que, este corredor vial era frecuentado por sus integrantes.

Pero en este punto de la zona rural de Cúcuta también han sucedido otros asesinatos de campesinos y presuntos integrantes de esos grupos armados ilegales.

Image
La opinión
La Opinión
Viernes, 18 de Diciembre de 2020

EXCLUSIVO PARA
NUESTROS SUSCRIPTORES

Patrocinado por:
Logo Empresas
Temas del dia Foros La Opinión