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Las dobles identidades que pretende la delincuencia

Sábado, 21 de Diciembre de 2019
Para la adulteración de documentos, cambian dígitos con inyección de tinta y superponen imágenes con reproducciones fotostáticas.

El condenado Carlos Andrés Palencia González, quien fuera subcomandante del frente fronteras del Bloque Catatumbo, de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia, también era conocido como Cipriám Manuel Palencia González, o alias Visaje. En medio de su persecución, esta misma persona se identificó con una cédula venezolana con el nombre de  Anderson Abelardo Díaz Omaña.

Dicha estrategia también le sirvió por algún tiempo a Eduardo Antonio Rojas Rozo, detenido recientemente por la Policía Metropolitana de Cúcuta por conducir una motocicleta solicitada por embargo, quien se identificó con la cédula de otra persona para burlar a las autoridades. El detenido también presentaba medida de casa por cárcel en Barranquilla. 

Ahora, Rojas Rozo deberá responder  por el delito de falsedad personal y uso de documento público falso.

En otro caso, la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) reportó la detención de René Gocseman García Molina, de 42 años, quien era presunto cabecilla de una banda señalada de traficar y comercializar alucinógenos en inmediaciones del Parque Nacional de Cúcuta. Este hombre se identificó con la cédula de un hermano. 

García Molina se fugó en el 2016 de la cárcel  de alta y mediana seguridad de La Dorada, Caldas, donde pagaba una pena de 32 años de prisión por homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado, hurto calificado y agravado, fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones.

 Carlos Andrés Palencia González se identificó con una cédula venezolana con el nombre de Anderson Abelardo Díaz Omaña.

Le puede intresar Las 26 condenas de Visaje

Inglaterra 

Respecto al Clan del Golfo, a Luis Orlando Padierna Peña (Inglaterra), muerto en la cabaña Techo Azul del exclusivo Conjunto Lagos de la Vega en la vereda Arenales de Chinácota, en Norte de Santander (noviembre de 2017), las autoridades le seguían la pista con cuatro nombres.

Nació en Carepa y su primera cédula fue expedida en Rionegro en 1997 (CC 15.441.176).

En un allanamiento en Carepa le encontraron otra en la que aparecía como Rodrigo Regino Mestra (CC 71.945.459 de Apartadó); y en un registro a otra casa en Cúcuta, una más bajo la fachada de Carlos Augusto Quintero Espinel (CC 98.717.183 de Bello).

Según fuentes judiciales, usó otro documento a nombre de “Juan David”, para hacerse una liposucción en una clínica de Medellín. 

 Luis Orlando Padierna Peña (Inglaterra) murió en la cabaña Techo Azul del exclusivo Conjunto Lagos de la Vega en la vereda Arenales de Chinácota, en Norte de Santander. Tenía varias identidades.

Los Úsuga

Dentro de esa organización ilegal, tres familiares sobresalen no solo por su participación en el narcotráfico transnacional, sino por las tretas para alterar su filiación.

Arley Úsuga Torres (Cero Siete), nacido en Tierralta, Córdoba, se cambió el nombre en 2013 en una notaría, y quedó Juan Carlos Úsuga Torres, conservando todos los datos de la cédula anterior, incluyendo el número, fecha y lugar de expedición.

Cuando fue detenido ese año con fines de extradición, el abogado alegó ante la Corte Suprema que su cliente no era el solicitado por EE.UU; la Fiscalía demostró lo contrario.

Su hermano menor Derley Úsuga Torres (Reseco) aplicó un procedimiento similar y con una escritura pública en una notaría de Tierralta se convirtió en Juan Pablo Úsuga Torres. Tampoco le funcionó cuando fue apresado el anterior enero por concierto para delinquir agravado.

El primo Alexander Montoya Úsuga (Flaco Úsuga), con CC 71.216.560, obtuvo dos cédulas: Gabriel Giraldo Gómez (CC 71.787.959) y Andrés Monsalve Arboleda (CC 71.229.595). Con ellas tramitó un par de pasaportes en 2012, con las identidades de esas otras personas, pero con su propia foto. Un funcionario de la Cancillería, que fue capturado en ese entonces, suprimió las huellas digitales del sistema.

El secretario de Seguridad de Medellín, Andrés Tobón, señaló al diario El Colombiano que en la trama de corrupción “hay participación de funcionarios notariales que certifican que una persona no existe con un nombre en la base de datos porque extravió los documentos, pero usan escrituras para demostrar que existe con otro nombre, y por tanto obligan a la Registraduría a expedir lo necesario” para el cambio.

Los trucos empleados

El método más simple para canjear los datos personales es la manipulación física del documento, sin necesidad de alterar la plantilla en el software oficial.

Agentes del CTI señalaron que en algunas ciudades del país hay un mercado negro de litografías que prestan ese servicio ilegal. “Los interesados contactan a un enlace. Esa persona les recibe las fotos y huellas y en ocho días les entrega una cédula o pase de conducción. Los precios oscilan entre $400.000 y un millón de pesos”.

Para la adulteración del plástico cambian dígitos con inyección de tinta y superponen imágenes con reproducciones fotostáticas. 

La adulteración se da por igual en documentos extranjeros, para delincuentes con negocios transnacionales. 

“Los delincuentes modifican su identidad cuando se enteran de que tienen orden de captura, porque han sido visualizados en carteles o por información que ven en los medios de comunicación cuando las autoridades hacen pública la necesidad de su captura”, dice Claudia Carrasquilla, delegada de la Fiscalía para la Seguridad Ciudadana. Y añade que varios perseguidos “usan cédulas originales obtenidas de registradurías donde hay funcionarios corruptos que se las otorgan”.

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