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Los rastros y las 'sombras' que deja la violencia contra la mujer

Domingo, 21 de Noviembre de 2021
Denuncian que las autoridades e instituciones que brindan acompañamiento no están cumpliendo.

En un abrir y cerrar de ojos, pasa una seguidilla de malos recuerdos por la mente de Dayana Galvis. Volver a sentir el dolor y la agresión de la que fue víctima la noche del 15 de octubre, por cuenta de su expareja, la hace vivir con miedo y desesperanza.


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Los ojos verdes que adornan su rostro se tornan tristes, se invaden de lágrimas y la respiración se hace más lenta. Reconoce que en su corazón todavía hay dolor y que el sentimiento de zozobra la acompaña en cada momento.

No puede salir sola en las noches a caminar por Doña Nidia, el barrio donde vive con su mamá y dos de sus tres hijos, justo el mismo lugar adonde llegó esa noche Luis Fernando Mojica y la atacó brutalmente a puños.

violencia a la mujer

Los golpes que esa noche recibió Galvis también los sintió su mamá, de 63 años, y dos de sus hijos, de 3 y 10 meses de nacido.

“Yo estaba con mi bebé en los brazos en la cocina, cuando ese hombre entró hasta allá y me preguntó que si yo lo había demandado y cuando le respondí que sí, de inmediato me pegó, le reventó la boca al niño de 10 meses y al caerme al piso, mi hijo se pegó contra la pared”, dijo Galvis.


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Durante varios minutos se prolongó la agresión, que también quedó grabada en un video que captó un testigo desde un celular.

Sin embargo, aunque dicho video dura tan solo unos minutos, para Dayana y sus hijos, los rastros de la violencia de la que fueron víctimas aún no se borran.

Dayana ahora tiene que convivir con pánico de andar sola en la calle, tiene que soportar la frustración de su hijo menor, que no puede ver a un hombre con las mismas características del que golpeó a su mamá, porque entra en llanto y en una crisis nerviosa.

Su hijo de 3 años ahora tiene gestos agresivos en el lugar donde estudia, ha intentado golpear a la profesora y a sus compañeros de clase, hechos que anteriormente no se notaban en el menor.

Galvis teme que, si llega a existir una próxima vez, cuando su agresor pierda el control e intente volver a agredirla, los hechos no se queden en una golpiza más, sino que se torne más violento y pueda perder la vida a manos del papá de su hija de 9 años.


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La mujer reconoció que la situación jurídica de su caso ha avanzado satisfactoriamente, que ha recibido atención de la Fiscalía y de la Comisaría de Familia. Sin embargo, les insistió a las autoridades que hechos como el que ella tuvo esa noche de octubre, no queden en la impunidad.

Les pidió a las mujeres víctimas de estas agresiones que no callen y que tengan el valor suficiente para denunciar, porque no hacerlo deja un panorama más desolador para ellas.

Un matrimonio violento

La historia de Dayana Galvis no es ajena para Sindy Acevedo, quien hace dos años decidió acabar con su matrimonio, después de 14 años de entrega en el hogar y de padecer constantes agresiones físicas y psicológicas.


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Sin embargo, contrario a Dayana, Sindy no tiene miedo. Se siente victoriosa y empoderada. Salió del “infierno”, como ella misma lo describe. Dejó de poner su cara para que la golpearan, dejó de ser señalada y maltratada. Siente que alejarse de su agresor fue la mejor decisión.

A sus 34 años decidió estudiar y ahora es profesional. Salió adelante con sus hijos y no quiere volver a vivir la pesadilla por la que tuvo que atravesar por no recibir señalamientos de la sociedad, por importarle más el famoso qué dirán, y por guardar una tradición matrimonial.

Acevedo es realista, desde su experiencia conoce que intentar instaurar una denuncia y que sea atendida por las autoridades competentes no es una tarea fácil.

“Tengo dos años separada y puedo decir que una sola vez he tenido cita en la Fiscalía para acusar cargos, en la que el agresor dijo que era inocente, entonces no les miento, es duro, porque la sociedad no te apoya, te juzga, te señala, pero tienes que empoderarte y salir adelante”, dijo ella.

Acevedo también dijo que es importante que las entidades encargadas de atender las denuncias de las mujeres víctimas de estos hechos de violencia, deben caracterizarse por ser un apoyo fundamental en ese proceso y conocer y hasta sentir lo que está viviendo la denunciante.

“Deben ser más humanas, que se pongan en los zapatos de la mujer que les está dando el denuncio, porque ahí es donde más miedo se siente, ahí es donde inicia ese proceso”, aseguró.

Recientemente, Alejandra Vera, directora de la organización Mujer, Denuncia y Muévete, le aseguró a La Opinión que las autoridades e instituciones encargadas de brindar acompañamiento a las mujeres víctimas de violencia no están cumpliendo con sus funciones.

Aseguró Vera que las instituciones no se comprometen y “no quieren darle cumplimiento a la Ley 1257. Estamos indignadas, porque no nos invitan a las organizaciones defensoras de las mujeres a las mesas de trabajo”.

Feminicidios

En septiembre y octubre de este año, ocurrieron dos casos de feminicidios que dejó a uno de los agresores preso.

El primer hecho ocurrió a mediados de septiembre, cuando Juan Beltrán le disparó a su esposa, Sandra Milena Vera González, de 40 años, quien murió cuando los médicos intentaban luchar por su vida, en la clínica San José. Él fue detenido por la Policía.

En el barrio Llanitos, de Los Patios, murió Rosa Nelly Moreno Leal, cuando Luis Alfonso Contreras Duque, su pareja la atacó a puñaladas. Las víctimas sufrieron constantes agresiones.​​​​​​​

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