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Max, tras el rastro de las fosas comunes en Norte de Santander

Sábado, 13 de Octubre de 2018
Un perro de 10 meses de edad será el encargado de ayudar a la Fiscalía General de la Nación en la búsqueda de restos óseos.

Con dos meses de nacido, Max ya demostraba sus habilidades de perro rastreador, con afinidad para buscar elementos en la tierra. Su amo, un entrenador canino del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, lo perfiló para convertirlo en un experto en buscar restos óseos.

Max, un Pastor Belga Mallinois, de 10 meses, también conocido como Máquina por su derroche de energía, fue sometido a un riguroso entrenamiento durante al menos seis meses, en conjunto entre la Fiscalía y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), para detectar fosas comunes.

Ahora, el canino será el encargado de ayudarle a la Fiscalía a encontrar fosas en Norte de Santander y Santander, como uno de los tres perros entrenados para esta labor en Colombia.

“La necesidad de Max surgió porque la perrita que estaba adscrita a la unidad de Exhumaciones de la Fiscalía en Bucaramanga, se pensionó, entonces se necesitaba un perro que cumpliera esas funciones y yo de una vez lo ofrecí por sus capacidades para buscar”, dijo el encargado de la unidad canina del CTI de la Fiscalía en Cúcuta.

El entrenamiento

Lo primero que buscó el guía de Max, en conjunto con un entrenador del Inpec, fue una osamenta que tramitó en el Cementerio Central de Cúcuta con una sustancia allegada al olor de los restos humanos, para iniciar el entrenamiento del perro.

En las instalaciones del Inpec en Cúcuta, se desarrolló el entrenamiento que tuvo varias fases, empezando de menor a mayor complejidad en la búsqueda de los restos humanos.

Las primeras instrucciones se concentraron en asociar a Max con el olor de los huesos, por lo que se utilizaba un juguete de su preferencia, impregnado en el objetivo, que finalmente el canino debía buscar en un terreno.

Cuando Max rastreaba el olor, encontraba el juguete y de inmediato se lo entregaba a sus entrenadores, por lo que así fue grabando en su olfato la sustancia que debía perseguir. Por cada hallazgo positivo, el guía le daba un premio a Max.

Luego, el ejercicio se aplicaba en el pasto, donde Max debía empezar a marcar una seña de querer raspar el terreno para llegar al juguete impregnado en huesos humanos.

A medida que avanzaba el entrenamiento, Max fue sometido a una de las pruebas que lo consagraría en su labor: el guía le escondió el juguete inicialmente en huecos de 20 centímetros, luego de 30, pasando a 50, posteriormente a 70 y hasta llegar a perforaciones de 1.50 metros, obteniendo una respuesta positiva por parte del canino, que siempre encontraba el juguete.

El primer trabajo

Cuando Max superó el proceso de entrenamiento, emprendió su primer trabajo en la vereda Caño Guamo del corregimiento La Gabarra de Tibú, una zona golpeada por la oleada violenta que protagonizaron los paramilitares, y que dejó cantidad de fosas comunes que todavía son buscadas por las autoridades.

Un grupo integrado por el CTI de la Fiscalía, tres postulados de la Ley de Justicia y Paz y la comunidad del sector, estuvo buscando en la vereda Caño Guamo estas fosas.

Max se enfrentó a su primer trabajo y no decepcionó a su guía. Esta vez, sin buscar su juguete, sino una fosa real, el perro le dio la señal al guía cuando empezó a raspar en una zona específica, por lo que de inmediato el grupo de exhumación perforó el terreno hallando unas prendas de vestir y un hueso humano.

“Son fosas que llevan más de 20 años y el trabajo fue complicado, pero Max respondió y estamos muy contentos de poder tener a este perrito ayudándonos a encontrar estas fosas”, dijo el encargado de la unidad canina del CTI.

La próxima semana Max volverá a integrar una comisión de exhumación en la zona del Catatumbo, en busca de otra fosa. 

“Actualmente Max se reentrena diariamente para incrementar su nivel de búsqueda. Son esfuerzos que hacemos para encontrar a todas estas víctimas que han perdido la vida a manos de la delincuencia o los grupos al margen de la ley que delinquen en esta zona del país; con esto, queremos darle un cierre al duelo de sus familiares”, aseguró el guía del canino.

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Andrés Julián González Pardo