‘Mi Dios lo debe tener para grandes cosas’, una historia detrás de la depresión

Viernes, 27 de Noviembre de 2020
Carlos Rangel, en dos oportunidades, ha tomado decisiones equivocadas.

Carlos Julio Rangel González, de 67 años, en los últimos días, ha tomado dos decisiones equivocadas. El miércoles, trató de acabar con su vida en el patio de su casa, ubicada en el barrio Pisarreal, de Los Patios, sin embargo, la cuerda se rompió, por lo que no todo fue en vano.

El hombre solo sufrió algunos maltratos en el cuello, por la marca del lazo.

Aunque lo trasladaron al Hospital de Los Patios, después de unos minutos, fue dado de alta, porque no presentaba ningún quebranto de salud.

Sin embargo, los familiares consideran que desde ese momento se le debió brindar un acompañamiento sicológico para detectar las causas del hecho.

Cuando todo parecía volver a la normalidad, pero Rangel González tomó de nuevo la equivocada decisión de quitarse con su vida.

Antes de las 6:00 de la tarde, decidió lanzarse a una quebrada que pasa alrededor de los barrios Pisarreal y Montebello.

“Él vive muy cerca al puente, entonces ya lo habían visto que había dado como veinte vueltas, yendo y viniendo. Cuando una tía se iba acercando y lo vio, se lanzó de inmediato”, explicó una familiar de Rangel.

Los vecinos y transeúntes lo auxiliaron y lo sacaron del agua, con notorios gestos de hipotermia.

“La ambulancia se demoró mucho en llegar, por lo que un vecino se ofreció a llevarlo al hospital en una camioneta”, recordó la pariente.

Rangel se fracturó la cadera tras el golpe, por lo que ayer, sus familiares esperaban que lo trasladaran a una clínica para continuar el tratamiento necesario.

¿Depresión y soledad?

Los familiares de Rangel aseguraron que su ser querido ha tenido notorios gestos de tristeza desde que se murió su mamá, hace aproximadamente cinco años.

“Él vivía con la mamá y desde que se murió, ha cambiado mucho”, dijo una de las sobrinas.

También presumen que la soledad lo ha afectado en los últimos días, por lo que esperan que se someta a un tratamiento médico para superar esta situación.

“A él se le lleva la comida, porque desde hace algún tiempo, por la depresión, dejó de cocinar. Esperamos que lo pueda ver un médico”, dijo una de las familiares.