Narcotráfico, detrás de los ataques al Oleoducto Caño Limón Coveñas

Viernes, 11 de Junio de 2021
Los ataques contra el oleoducto afecta a los ríos del Catatumbo.

El ‘jugoso’ y millonario negocio ilegal del narcotráfico trae consigo una cadena criminal en Norte de Santander y su paso también deja diversidad de impactos ambientales en el ecosistema y en la infraestructura petrolera de la región, por los constantes ataques contra el Oleoducto Caño Limón Coveñas, además del hurto del crudo con válvulas ilícitas.

Además de las fuentes hídricas que están vulnerables ante estos hechos, también tienen un riesgo latente las 20 especies de mamíferos, 30 de peces, 15 de réptiles y 20 de anfibios que conforman el ecosistema en Norte de Santander.

Precisamente, Cenit, la filial de Ecopetrol que atiende el transporte y la logística de hidrocarburos en el departamento, reflejó que en 2019 fue el año en el que se retiraron más válvulas ilícitas de la estructura del Oleoducto Caño Limón Coveñas, con 134 casos y en ese periodo de tiempo, los grupos armados ilegales cometieron 42 ataques contra el oleoducto.

Asimismo, desde 2016, hasta lo corrido de este año, la compañía ha retirado 339 válvulas, con las que los grupos armados ilegales que delinquen en Norte de Santander, se hurtaron el petróleo.

La Fuerza de Tarea Vulcano del Ejército, aseguró que en el marco de la Operación Comuneros, durante este año también han sido retiradas 12 válvulas, se han hecho cinco mantenimientos y también destruyó 24 refinerías ilegales de estos grupos.

Cenit informó que, la mayoría de los ataques y la pérdida del hidrocarburo generan principalmente las afectaciones en quebradas y ríos, así como en los suelos y en la capa vegetal de parcelas y cultivos lícitos.

“Los derrames han producido afectación a fuentes hídricas como los ríos Tibú, Catatumbo y Tarra; y las quebradas El Loro, El Carmen, La Medrosa, La Pérdida y Caño Victoria Sur, algunas de las cuales surten acueductos de la región”, aseguró Cenit.

El más reciente

El martes 1 de junio, en la vereda El Empalme, de Tibú, se registró el ataque más reciente contra el Oleoducto Caño Limón Coveñas.

Los autores del hecho instalaron un explosivo con el que impactaron la tubería, originando afectación en el río San Miguel y en Caño León.

Con este hecho se completaron nueve ataques contra esta estructura en lo corrido de este año, lo que refleja el riesgo constante en el que permanece el oleoducto.

El plan de contingencia

Cada vez que ocurre un ataque o un derrame de crudo, la filial de Ecopetrol tiene que activar un plan de contingencia de inmediato, instalando barreras de contención en cuerpos de agua para evitar que continúe, así como retirar el material vegetal.

Entre 2019 y 2020, los ataques contra el Oleoducto Caño Limón-Coveñas afectaron alrededor de 229.000 metros cuadrados de suelo y cerca de 332.000 metros lineales de agua.

¿Para qué lo roban?

Los grupos armados, como la disidencia de las Farc, Los Pelusos y el Ejército de Liberación Nacional (Eln), tienen entre sus prácticas el hurto de petróleo con el objetivo de procesarlo y convertirlo en pategrillo, un insumo necesario para procesar cocaína.

Este petróleo refinado es trasladado a los laboratorios artesanales que están distribuidos en el Catatumbo, donde se produce la cocaína pura, que finalmente es exportada a Estados Unidos y Europa por los carteles de narcotráfico, que tienen alianzas con las organizaciones mexicanas y de Centroamérica, especialmente.

Por esto, cada vez que las autoridades adelantan operativos para controlar la producción y el traslado de este insumo, se registran alteraciones del orden público, en los que han ocurrido hasta asonadas para tratar de evitar el procedimiento.

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