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Otro atentado que vuelve a estremecer a Cúcuta

Martes, 31 de Agosto de 2021
¿Qué está fallando?, el gran interrogante que se repite tras el ataque en Atalaya.

Ayer, con el atentado cometido con un explosivo contra una de las instalaciones de la Policía Metropolitana (Mecuc), volvió a quedar en evidencia las fallas de seguridad que hay en Cúcuta.

Ahora, las autoridades tendrán la difícil tarea de identificar a los responsables y los móviles que llevaron a que pusieran ese artefacto afuera del comando del segundo distrito de la Mecuc, ubicado a un costado de la vía principal de la ciudadela Juan Atalaya.

Y para lograr obtener esa información que lleve a los responsables del atentado, que dejó 12 uniformados y dos civiles heridos, entre la Gobernación de Norte de Santander, la Alcaldía de Cúcuta y la Policía Nacional, se ofreció una recompensa de hasta 150 millones de pesos.

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Cómo se dio el ataque

Apenas el reloj marcó que eran las 6:30 de la mañana, una fuerte explosión sacudió a la ciudadela Juan Atalaya. Nadie entendía qué había pasado. Por las redes sociales comenzaron a especular que habían lanzado una granada y hacían referencia de que el hecho se habría dado en diferentes barrios.

Cinco minutos después, se conoció que efectivamente se trató de un explosivo, pero que su objetivo fueron las instalaciones policiales que están a un costado de la Autopista de Atalaya, en el sentido Cúcuta-El Zulia, más exactamente en el barrio Comuneros.

El Eln estaría detrás de este atentado en Atalaya.

Los habitantes de este sector al escuchar el estruendo quedaron atónitos y sin saber qué hacer. “Salimos a mirar de inmediato, porque sonó muy fuerte la explosión y las casas se estremecieron. Da temor que ni siquiera la Policía esté a salvo en esta ciudad”, dijo un vecino de ese lugar.

Los momentos que se vivieron después de la explosión fueron tensionantes. Las sirenas de las ambulancias traían consigo el pánico que generó entre los residentes del sector, al ver a los policías que estaban formando minutos antes del hecho con lesiones y esquirlas, además de dos peatones que iban transitando por el lugar, con rumbo a su trabajo y que también fueron afectados.

Cuando los heridos fueron trasladados a diferentes centros asistenciales, las autoridades comenzaron a recopilar información del atentado y una hora más tarde tenían parte de cómo se dio todo.

Según el general Óscar Moreno, comandante de la Mecuc, el artefacto explosivo con el que se cometió el atentado fue dejado debajo de una banca que hace parte del mobiliario urbano, que está al lado de una garita de seguridad de esas instalaciones policiales y que se supone que debe estar un uniformado vigilando.

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Al parecer, según testigos, un hombre que tenía un paquete en sus manos, se sentó en ese lugar y dejó el artefacto explosivo, sin despertar alguna sospecha, luego se levantó y se marchó tranquilamente. Cinco minutos después ocurrió la explosión.

Las autoridades avanzan en las investigaciones apoyadas de los videos de las cámaras de seguridad del lugar para lograr identificar a esa persona que se encargó de dejar el artefacto y si había otros cómplices apoyándolo.

Lo encontrado

Luego de una minuciosa experticia y de recolectar algunos fragmentos del artefacto, los expertos en explosivos lograron establecer que el dispositivo era similar al que usaron en el ataque a la estación de Policía en Chinácota, ocurrido el pasado 5 de julio.

“Se halló una pila, partes de un reloj, que sus manecillas quedaron en la 6:30 a. m. y otras cosas que indican que el artefacto es muy similar al que usaron en Chinácota”, comentó una fuente judicial.

Ante esto, las autoridades consideran que el Eln estaría detrás de este hecho, sin embargo, nadie ha querido confirmar o desvirtuar esta hipótesis.

Pero lo que sí tienen claro los investigadores es que el atentado iba dirigido a un grupo de policías que forma a las 6:30 de la mañana en esas instalaciones para hacer el cambio de turno. Además, en ese comando es donde se hospedan varios uniformados de diferentes grupos de la Mecuc.

Varios vehículos también resultaron averiados.

Consejo de seguridad

Hacia las 10:00 a. m., en la Gobernación se desarrolló un consejo de seguridad, en el que se analizó la situación que se vive actualmente en Cúcuta, donde el sábado se dio una masacre en la vereda Puerto León, además, de los diferentes atentados que se han dado en los últimos tres meses.

El gobernador Silvano Serrano rechazó el reciente atentado y aseguró que se brindará el acompañamiento necesario a las autoridades para hacerle frente a esta situación.

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“Hay una respuesta efectiva de la Policía y el Ejército, con todas las capacidades operativas, de inteligencia y tecnológicas para dar con los responsables de este hecho y garantizar la seguridad y la convivencia a la población”, dijo.

Asimismo, el mandatario aseguró que es necesario el acompañamiento de la ciudadanía a las autoridades para reestablecer el orden público.

Sin embargo, no se conocieron qué tipo de acciones contundentes se implementarán en la zona urbana como la rural, para frenar la oleada de asesinatos y atentados.

Refuerzo en la zona rural

Entre tanto, el general Carlos Rodríguez, director de Seguridad Ciudadana de la Policía, quien arribó a Cúcuta para liderar las pesquisas del hecho, dijo que se concentrarán todas las capacidades de inteligencia de la institución para avanzar en las investigaciones y dar con los responsables del atentado “terrorista y criminal”.

El oficial anunció que se implementará un refuerzo policial y militar en la zona rural de Cúcuta, con el fin de reestablecer la seguridad para disminuir el homicidio.

El general Carlos Rodríguez visitó a los policías heridos.

Asimismo, el  Grupo de Operaciones Especiales estará atento del robo de hidrocarburos en la región.

Aunque el general Rodríguez no atribuyó a ningún grupo armado el atentado en el segundo distrito de la Policía Metropolitana, resaltó que en esta zona del país delinquen el Ejército de Liberación Nacional, la disidencia del frente 33 de las Farc y Los Pelusos.

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Hechos de inseguridad

Aunque las autoridades una vez más anuncian refuerzos por parte de la Policía y el Ejército, los hechos violentos en Cúcuta y el área metropolitana no paran.

La semana pasada, en el sector Puente León, una caravana de la Policía fue atacada con ráfagas de fusil y explosivos, cuando los uniformados se desplazaban hacia Palmarito a prestar mayor seguridad, teniendo que devolverse.

Un patrullero adscrito a la Seccional de Inteligencia Policial resultó lesionado con aturdimiento por la onda explosiva.

Cuatro días después, muy cerca de donde se dio el ataque a las patrullas policiales, se cometió una masacre y hasta el momento las autoridades no han dado a conocer algún detalle de qué grupo estaría detrás de esto.

Amenazas, bala, sangre y muerte. Ese es el panorama que se vive en la zona rural de Cúcuta. Hombres vestidos de negro, portando fusiles, pistolas y hasta granadas, están haciendo de las suyas en esa zona que colinda con Puerto Santander y la frontera con Venezuela.

Líderes comunales y sociales, así como la comunidad de poblaciones como Banco de Arena, Palmarito, La Punta, Puerto León, entre otras, se sienten amenazados y reclaman mayores acciones por parte de las autoridades, pero no de refuerzo de la Fuerza Pública, sino con programas y proyectos sociales que sean reales, además, piden que los grupos armados ilegales los dejen por fuera de esa guerra que se está dando por el territorio.

A la espera de los resultados por los atentados.

Los heridos

Los lesionados fueron identificados como el intendente Herson Oliverio Prieto, los patrulleros Edwin Contreras Ríos, José Carvajalino Vega, Angie Angélica Garzón Arboleda, Víctor Manuel Contreras Ibarra, José Daniel Villamizar Colmenares, Hernando Medina Quiroga, Juan Carlos Brand Andrade, Yessica Karely Uzcategui Vargas, Fredy Peña Gaitán; los auxiliares Fabián Alberto Ascanio y Andrés Julián Portilla Moreno, quienes resultaron con aturdimiento y esquirlas en el cuerpo.

Asimismo, Pablo Antonio Rojas Quintero y Keiber Batidas Abril, fueron los civiles que resultaron lesionados.

Al cierre de esta edición se conoció que diez de los uniformados fueron dados de alta y solo dos continuaban en observación médica.

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