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Policías infiltrados, los ‘camaleones’ detrás del delito

Lunes, 2 de Octubre de 2017
Investigadores se camuflan y desafían riesgos para llegar a los centros de mando de organizaciones.

Los escándalos que armaron algunos de los integrantes de la banda de microtraficantes y homicidas conocida como La Punta, para tratar de impedir su captura al momento de que miembros de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) de la Policía, en conjunto con el CTI de la Fiscalía los iban a detener, no les sirvió de nada, porque cada uno de ellos ya estaba grabado en videos cometiendo delitos.

Las oportunas pruebas que recopilaron investigadores de la Sijín durante más de ocho meses infiltrados como jíbaros o consumidores de drogas y habitantes de calle, fueron suficientes para desbaratar a esta temible organización que delinquía en el sector Punta Brava del barrio Magdalena de Cúcuta.

Un hombre y una mujer al servicio de la Sijín, mal vestidos, con malos olores y con aspectos propios de un consumidor de drogas y de un expendedor, desafiaron los riesgos de ser sorprendidos por los delincuentes y llegaron hasta el centro de mando de la organización.

“Yo nunca pensé en retirarme de esta misión. Mi objetivo era llegar al cabecilla y lograr desarticular este grupo delincuencial”, relata una de las agentes de Policía que se infiltró y que muchas veces fue cliente del propio José Helí Omaña Gómez, conocido como Joselí, el jefe de La Punta.

Comida y drogas

Con ayuda de diminutas cámaras de video camufladas en la ropa, Joselí quedó grabado en varias oportunidades mientras vendía  droga en la sala de su casa, ante una fila de consumidores desesperados por conseguir la  dosis.

El cabecilla no desperdiciaba ni siquiera el momento de la hora del almuerzo. El plato de comida lo ponía en una mesa mientras que sobre sus piernas sostenía un recipiente repleto de marihuana, donde armaba las papeletas a medida que llegaban los clientes.

Poco a poco, los policías encubiertos lograron ganarse la confianza de la estructura, que además, está compuesta por dos núcleos familiares, distribuidos en cuatro casas en la misma cuadra de Punta Brava, un lugar conocido como el Bronx cucuteño, por su tradición de venta de drogas.

Transitar por este lugar era un boleto para terminar siendo atacado por los quince integrantes de esta red delincuencial. Sin embargo, los policías evadieron los peligros y usando de manera estricta sus habilidades como agentes de inteligencia lograron cumplir con éxito su misión de infiltrados durante ocho meses.

“En varias ocasiones corrí peligro pero gracias a mi compañero que se hizo pasar como mi pareja pudimos sobresalir de las dificultades”, recuerda la uniformada en medio de risas, al saber que cumplió con su objetivo y que hoy están detenidas las personas que inundaban de drogas al menos 23 barrios de la ciudad.

La operación 

A mediados de septiembre de 2017, al menos cien uniformados entre miembros de la Sijín, la Sipol de la Policía Metropolitana de Cúcuta y del CTI  de la Fiscalía se tomaron Punta Brava en Magdalena, con la única intención de capturar a los responsables de una de las redes de microtráfico más antigua de la capital de Norte de Santander.

La inusual escena al estar las calles de este sector rodeadas de las autoridades, generaron murmullos y sorpresa entre los habitantes del lugar que solo esperaban sentados frente a sus casas que capturaran a sus vecinos, reconocidos expendedores de drogas.

Entre los capturados está José Helí Omaña Gómez, Joselí; Andrés Guillermo Camacho Zambrano, Daniel Alexander Pinzón Pinzón, El Gordo; Germán Darío Rodríguez Jaimes y Víctor Alfonso Basto.

Asimismo, cayeron Jesús Humberto Prada Gómez, Rosita; Diego Armando Mendoza Serna, Erika Sofía Omaña Camargo, Angie Yulisa Omaña Tovar, Yuri Johanna Omaña Tovar, Manfrid Neil Mendoza Serna y José Luis Ovallos Garzón, El Costeño.

“Estas personas vendían droga a domicilio. En Punta Brava funcionaban cuatro ‘ollas’, en cuatro casas familiares, en una misma cuadra. Una de estas viviendas tenía medida de extinción de dominio”, de acuerdo con el reporte de la Policía

Estos detenidos responderán por concierto para delinquir, tráfico de estupefacientes y uso de menores en comisión de delitos.

El coronel Cristian Escobar, comandante (e) de la Mecuc, aseguró que La Punta utilizaba a menores de edad para que vendieran y transportaran droga cerca a los colegios de los barrios adonde tenía extendido su accionar delincuencial.

Homicidas para ajustes de cuentas

La Punta tenía tanto poder, que una red sicarial trabajaba a su servicio para los ajustes de cuentas de los negocios de microtráfico.

Investigadores del CTI le siguieron el rastro a esta estructura, y mediante interceptaciones de llamadas telefónicas evidenciaron la responsabilidad de este brazo armado en el asesinato del estudiante de la universidad Libre, Jaime Andrés Poveda, ocurrido el 6 de abril en el barrio Colpet.

Asimismo, habría participado en un doble homicidio del 24 de mayo, en Villa del Rosario; en una tentativa de homicidio en La Libertad, el 15 de mayo, y en el ataque con granada en el barrio El Contento, el 18 de julio.

Jesús David León Jaimes, El taxista; Osmer Javier Matajira Caballero, Rafael Rivas Contreras, El Ñato y Jean Paul Hernández, harían parte de esta estructura.

La Policía aseguró que el trabajo de los agentes infiltrando organizaciones delincuenciales es arriesgado pero arroja resultados positivos, porque permite conocer el real accionar de las personas que alteran la seguridad del área metropolitana.

“Continuaremos trabajando con inteligencia para dar tranquilidad a los habitantes de esta zona del país; si los delincuentes se esconden debajo de las piedras, allá iremos a buscarlos y a capturarlos”, dijo un investigador judicial, al resaltar que tanto la Sijín  como la unidad de inteligencia policial fortalecen los procedimientos que permiten adelantar estrategias sigilosas y productivas para neutralizar las acciones de las organizaciones al margen de la ley.

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Andrés Julián González Pardo