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Sardinata y Tibú, blancos de tres homicidios

Lunes, 2 de Septiembre de 2019
En la vereda Abejales, hombres que dijeron ser del Eln mataron a un joven. En Tibú fue asesinado el dueño de un bar, era venezolano.

El relato de una familiar de Nelbel Aldeis Pacheco Machado está rodeado de dolor, zozobra y desesperación. En su mente quedó grabado  el cinismo con el que dos homicidas acabaron con la vida del hombre de al menos seis balazos.

Para rematarlo le propinaron una herida con arma blanca en su oreja, en presencia de su hija de 3 años.

La familiar recordó que dos hombres, uno de aspecto menor de edad, de estatura baja, acompañado de uno más alto, arribaron hasta la finca en la vereda Abejales, zona rural de Sardinata, preguntando por Pacheco, con la excusa de tener la intención de concretar un negocio. 

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“Estaba preparando la cena, porque él tenía mucha hambre. Sin embargo, se había ido para la casa de su mamá (ubicada a unos metros), minutos antes de que llegaran a buscarlo”, explicó la mujer.

Como los homicidas se percataron de que su objetivo no estaba en la casa, tras pasar algunos minutos esperándolo, decidieron ir hasta la vivienda de la mamá de Pacheco.

“Allí (casa de la madre), la mujer les hizo una bebida y los atendió de manera cordial, mientras los sospechosos, que se identificaron como miembros del Ejército de Liberación Nacional (Eln), insistían en que solo necesitaban a Pacheco con el fin de hacer el negocio”, señaló una fuente policial. 

A pesar de la insistencia de una sobrina de la víctima, para que no saliera a atender a los dos desconocidos, Pacheco decidió finalmente salir y enfrentarlos, junto a su hija y emprender un camino por donde le indicaron.

“Él (Pacheco) venía agarrado de la mano de la niña, mientras jugaba con ella. Adelante iba uno de los hombres y el otro caminaba detrás de él. De repente oímos los disparos y supimos que algo malo había ocurrido”, dijo la mujer.

Risas y muerte

Luego de un silencio tras el hecho, los mismos hombres que estaban buscando a Pacheco, de 26 años, pasaron de nuevo por la finca, sonriendo, con un arma en la mano, mientras los dolientes salieron desesperados a buscarlo.

Al parecer, el pistolero que caminaba detrás de la víctima, le disparó inicialmente en la cabeza y luego en diferentes partes del cuerpo, delante de la pequeña.

Luego, el cuerpo rodó por un caída de al menos 50 metros entre la zona boscosa, donde fue hallado por sus seres queridos.

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Cuando lo encontré tenía su cara completa, solo los impactos de bala. Pero, tuve que salir en busca de ayuda y cuando regresamos, a él le habían cortado la oreja y parte de la cara como con un cuchillo”, agregó. 

Según se conoció, un tercer implicado en el crimen habría arribado hasta donde estaba el cadáver para cortarle la oreja.

El hecho sucedió el sábado y este lunes los dolientes adelantaban los trámites en Cúcuta para reclamar el cadáver y darle el último adiós. 

Asimismo, reflejaron temor y miedo de volver a su casa. Aseguraron que desconocían amenazas contra su familiar, que desde hace dos años sufría de una enfermedad en la columna que le impedía trabajar en el campo.

Asesinado en una riña

La jornada violenta se trasladó hasta el corregimiento de Las Mercedes, también de Sardinata, donde Wilson Quintero Rodríguez, de 22 años, fue asesinado a golpes en medio de una pelea.

A las 2:00 de la madrugada del domingo, cuando un grupo de familiares compartía algunos tragos, presenciaron una pelea y decidieron ir hasta el lugar a verificar qué estaba ocurriendo.

“Observé que estaban golpeando a un muchacho y cuando nos acercamos nos dimos cuenta que era Wilson que ya estaba inconsciente con un golpe en la cabeza”, dijo una familiar.

Aunque Quintero fue trasladado al hospital de Sardinata finalmente murió a las 5:30 de la mañana.

Homicidio en Tibú

El venezolano Roiver José Ovallo Guerrero, dueño de un bar ubicado en la salida de Tibú hacia El Tarra, fue asesinado de dos balazos a las 10:20 de la noche del domingo.

Testigos dijeron que los pistoleros se movilizaban en una motocicleta Suzuki DR 650, negra, cuando atacaron a la víctima.

Las autoridades indagan un presunto problema de Ovallo con otro propietario de un bar cercano a la escena del crimen.

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