Escuchar este artículo

Señalan a guerrilla venezolana de crimen

Sábado, 12 de Diciembre de 2020
La víctima fue sacada de su casa, en el barrio El Escobal de Cúcuta, por unos 15 hombres armados.

Unos 15 hombres armados con fusiles cruzaron el río Táchira y llegaron a una vivienda de la trocha El Águila, ubicada en inmediaciones del campamento Yukpa, en El Escobal.

Los hombres que se identificaron como miembros de la guerrilla venezolana, ingresaron a la humilde casa y preguntaron por su objetivo: Juan Alberto Leguia Pertuz, de 75 años.

La esposa de Juan Alberto salió primero y fue encañonada por uno de ellos. Luego,  sacaron a la fuerza al hombre y lo hicieron caminar unos 150 metros. Finalmente, le  propinaron tres tiros, dos directo a su cabeza.

Los asesinos apenas vieron caer ensangrentado al anciano huyeron cruzando de nuevo el afluente que divide a ambos países. El caso ocurrió este sábado, a las 5:10 de la mañana.

De inmediato, los familiares de la víctima salieron y lo encontraron sin signos vitales casi en la entrada de una casa vecina.

El cuerpo del abuelo quedó bocarriba, vestido con una franela azul y una sudadera gris. Los dolientes cubrieron el cuerpo con una cobija, mientras esperaban que las autoridades colombianas llegaran para adelantar la diligencia de levantamiento y la inspección técnica.

Fue casi a las 8:00 de la mañana que varias patrullas de la Policía Metropolitana de Cúcuta arribaron junto a la Brigada Interinstitucional de Homicidios al lugar.

Para esa hora, los dolientes decidieron poner una lata de zinc al cadáver para cubrirlo del fuerte sol que a esa hora se  asomaba.  

“No se presentaron con un nombre particular, pero afirmaron que eran guerrilleros”, dijo un testigo del hecho.

 

Sin amenazas

En medio del llanto, una hija de Juan Alberto, aseguró a La Opinión que su ser querido nunca les contó de problemas o amenazas. “Mi papá era un hombre bueno y trabajador. A pesar de su edad era muy fuerte y eso le permitía seguir sosteniéndose por sí mismo”, aseguró.

Sobre Leguia Pertuz se conoció que era oriundo Aracataca (Magdalena) y se dedicaba a trabajar como palero (vendedor de tierra del río) y era conocido en ese sitio como el creador de ese paso informal.

“Él quitó toda la maraña y fue creando camino, la nombró El Águila y así se quedó. A él lo veía uno casi siempre en su bicicleta”, comentó un transeúnte.

Entre tanto, uno de los residentes de este sector fronterizo manifestó su preocupación sobre lo ocurrido.

“Es increíble que las autoridades no pongan orden a esos pasos. Hoy (ayer) cruzaron a ese lado y desafortunadamente por ese señor, pero es que ¿acaso tenemos que esperar que generen una tragedia peor para que hagan respetar la soberanía colombiana?”, comentó molestó un residente de Nuevo Escobal.

 

¿Qué dice las autoridades?

Según una fuente judicial, el levantamiento del cadáver se hizo por razones humanitarias, debido a que según el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) el lugar donde quedó el cuerpo arrojó territorio venezolano, a pesar de haber quedado del otro lado del río.

“En estos pasos informales hay de todo, no sabemos si es por el control del cobro que le exigen a las personas por pasar o hay algo más de por medio”, dijo una fuente judicial.

Image
La opinión
La Opinión